Economía

Bruselas pone en duda la sostenibilidad de la deuda de España y avisa de que seguirá subiendo hasta 2031

  • La deuda pública subirá año tras año hasta alcanzar el 141% el PIB en 2030
  • La Comisión Europea cataloga de 'alto riesgo' la deuda española en el corto plazo
  • La deuda seguirá subiendo porque el déficit será mayor que el crecimiento

La deuda pública de España se ha disparado durante la crisis del covid-19. En términos de PIB se ha incrementado, por ahora, en unos 18 puntos porcentuales (hay que tener en cuenta que el PIB se ha desplomado elevando este ratio) hasta el 114% del PIB, mientras que en términos absolutos (euros contantes y sonantes) ha aumentado en más de 120.000 millones de euros. Este crecimiento sin precedentes en tiempos de paz, que también ha ocurrido en otros países, ha hecho que Bruselas ponga en duda la sostenibilidad de la deuda española en el corto y medio plazo.

La Comisión Europea, en su escenario base (el que considera más probable), prevé que la deuda pública de España siga aumentando año tras año hasta el 2031. El elevado déficit estructural y un crecimiento potencial bajo, impedirán que España logre equilibrar sus finanzas públicas, de modo que la deuda seguirá subiendo hasta tocar techo en el 141,2% del PIB en el año 2030 y sufrirá la primera caída en el 2031 hasta el 140,6%, según se desprende del informe Debt Sustainability Monitor. ¿Por qué seguirá subiendo la deuda si acaba la crisis?

Bruselas prevé que la deuda pública de España no pare de crecer hasta 2031
Bruselas prevé que la deuda pública de España no pare de crecer hasta 2031

Aunque la recuperación llegue, buena parte del gasto para contener la crisis y sus efectos se mantendrá durante años por las secuelas de esta profunda recesión (histéresis). Por ello, el déficit estructural (no tiene en cuenta los ingresos extra que se generan cuando la economía crece por encima de su potencial) seguirá 'disparado' en el 2,9% del PIB. Bruselas descarta que España aplique políticas austeridad, simplemente cree que la deuda comenzará a bajar cuando la economía recupere todo el PIB perdido y empiece a crecer por encima de su producto potencial. El problema es que durante todo ese periodo existe el riesgo de que otra nueva crisis pueda desbaratar los cálculos, generando un desequilibrio aún mayor. Todo ello puede poner en duda la sostenibilidad de la deuda en el corto y medio plazo.

A día hoy y con unos tipos de interés cerca de cero o negativos, la deuda parece sostenible. Sin embargo, nadie puede garantizar que los tipos de interés se mantendrán en estos niveles de forma infinita, ni que la confianza ciega de los inversores en el BCE y sus intervención perdurará para siempre. Aunque parezca una frase estúpida, la deuda pública siempre es sostenible hasta el día que deja de serlo.

España ya contaba con una carga muy pesada antes de la pandemia. La deuda pública estaba cerca del 100% del PIB y el déficit estructural era el más alto de Europa. Los diferentes gobiernos habían y han hecho poco por reducir estos desequilibrios. Ahora, "la crisis del covid-19 ha intensificado los problemas de sostenibilidad de la deuda en algunos países que ya resultaban problemáticos antes de la pandemia y la evaluación de los riesgos de sostenibilidad fiscal parece especialmente crítica en la actual coyuntura", explican desde Bankia Estudios en un informe.

Bruselas ve riesgo a corto plazo

La Comisión Europea analiza la situación a la que se enfrentan los países de la UE en el corto, medio (5 años) y largo plazo (15 años). España se encuentra en una posición de riesgo a corto y medio plazo, mientras que presenta un riesgo medio a largo plazo.

-Riesgo elevado en el corto plazo. Hay que tener en cuenta que antes de la crisis del covid-19, todos los países de la Unión Europea estaban considerados como de riesgo bajo. Ahora, tras la histórica recesión económica y el aumento del gasto público, la situación ha cambiado de forme dramática. Bruselas considera que once países afrontan un riesgo elevado en el corto plazo: España, Francia, Bélgica, Italia, Portugal, Rumanía, Letonia, Croacia, Chipre, Eslovaquia y Finlandia.

-Riesgos en el medio plazo. Aquí Bruselas detecta ocho países que afrontan un riesgo elevado y son los siguientes: España, Francia, Bélgica, Italia, Portugal, Rumanía, Eslovenia y Eslovaquia. Con riesgo medio aparecen: Croacia, Chipre, Hungría, Países Bajos, Austria y Finlandia.

-Riesgos en el largo plazo. En el grupo de mayor riesgo se encontrarían cinco países: Bélgica, Luxemburgo, Rumanía, Eslovenia y Eslovaquia. Pero si se considera un nivel medio de riesgo, habría que vigilar a: España, Bulgaria, República Checa, Alemania, Irlanda, España, Francia, Croacia, Italia, Chipre, Hungría, Malta, Países Bajos, Austria, Portugal, Finlandia y Suecia.

De este modo, "España, que forma parte del grupo de mayor riesgo de endeudamiento, junto con Bélgica, Francia, Italia y Portugal, la CE prevé un fuerte deterioro de la deuda pública: en 2021 ya representará el 122% del PIB, casi 30 puntos más que en 2019, y en 2023 anotará uno de los mayores aumentos, alcanzando el 128,3%. Seguirá creciendo durante la próxima década, de forma ininterrumpida, hasta el 141,2% en 2030; sólo en 2031 se espera que empiece a aminorar. Esta evolución se explica por el impacto de las políticas de estímulo fiscal puestas en marcha para paliar los efectos de la crisis sanitaria del coronavirus, junto con el bajo crecimiento potencial de la economía, que no superará el 0,8%-1% a lo largo del periodo" señalan desde Bankia Estudios.

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