Economía

Merkel rechaza la petición general de que Alemania aumente el gasto

  • La canciller defiende en Davos el "rigor" económico durante su mandato
Angela Merkel, canciller de Alemania, en su comparecencia en el Foro de Davos este jueves. Autor: Denis Balibouse (Reuters).
Enviado especial a Davos (Suiza)

La salida a cámara lenta de Angela Merkel, planeada para el próximo año, corre siempre el riesgo de precipitarse por la debilidad de la Gran Coalición alemana. Por eso, aprovechó la que podría ser su última participación en el Foro de Davos como canciller alemana para defender su legado. La gran defensora del multilateralismo, tan aplaudido en el Foro, sabe que todavía es cuestionada por el papel que jugó durante la crisis del euro. La austeridad que capitaneó agravó la recesión y le hizo especialmente impopular en los países rescatados. Una crítica que ha vuelto a resurgir ahora que la economía global vuelve a frenarse, y la presión desde todos los rincones aumenta para que Alemania abra la cartera.

"Creo que hemos aprendido nuestras lecciones de la gran crisis del euro", señaló Merkel en un panel. "Durante la última década, sé que la gente estuvo muy enfadada conmigo, diciendo que era una mala persona por imponer esas condiciones sobre Grecia, Portugal... Pero ahora que se ve que las reformas están siendo aplicadas, estamos en una situación mucho mejor. Esto es por el rigor y, quizás por las demandas de reformas que realizamos", añadió.

Casi una década después, y con un crecimiento global al que le falta el pulso, la Comisión Europea, el FMI, la OCDE, el Banco Central Europeo, la patronal alemana y sus sindicatos, EEUU y Estados miembros europeos, además de un sinfín de organizaciones, están pidiendo que Alemania apruebe un estímulo fiscal para relanzar su economía, y ayudar así a las demás economías, dado su peso en el sistema global.

Más aún cuando los bajos tipos de interés y su reducido endeudamiento le permiten emprender una necesitada inversión en infraestructura o colegios. Pero Merkel continúa sin ceder, a pesar de que el coro de la ortodoxia cada vez es más reducido. La canciller argumentó que "hemos invertido más de lo que nunca hemos hecho en nuestro pasado".

El pasado año, la coalición de Berlín aprobó unos 54.000 millones para luchar contra el cambio climático y unos 84.000 millones para mejorar su red de ferrocarril. En vez de poner el énfasis en el gasto y la demanda pública, la canciller puso el foco en el comercio como motor del producto interior bruto (PIB) mundial.

"La inseguridad y el aislacionismo no nos traerán el crecimiento"

"Tenemos un mundo donde existen muchos conflictos comerciales. La inseguridad y el aislacionismo no nos traerán el crecimiento". La cristianodemócrata recordó que siempre ha defendido los pactos comerciales, también del acuerdo comercial de libre comercio con EEUU, que terminó en el congelador con la llegada de Trump, y que tampoco tenía muchas simpatías en algunas capitales como París.

En su discurso, Merkel también pasó revista sus grandes preocupaciones, como el calentamiento global, la falta de unidad entre los europeos en áreas como las relaciones exteriores, o el Brexit. Respecto a la salida del Reino Unido, aseguró que el bloque comunitario hará todo lo que pueda "para tener una buena relación en el espíritu de partenariado con el Reino Unido", una vez que las islas abandonen la Unión Europea el 31 de este mes.

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