Deporte y Negocio

El trueque Arthur-Pjanic vuelve a escenificar la problemática económica de Bartomeu al frente del Barcelona

  • El club necesitaba 70 millones para cuadrar el presupuesto de ventas 19/20
  • A cambio recibe a un jugador siete años mayor y con más del doble de ficha
  • La directiva afronta su último año con una considerable pérdida de imagen
Foto: Reuters.
Madrid

El nuevo lío en Can Barça era un rumor a voces, que ya es oficial tras el comunicado del Barcelona anunciando la venta de Arthur Melo a la Juventus a cambio de 72 millones de euros más 10 en variables más la llegada de Miralem Pjanic por 60+5. La directiva presidida por Josep María Bartomeu necesitaba conseguir cerca de 80 millones (también se ha desecho de Marc Cucurella por 10 'kilos') antes del 30 de junio, para lograr el presupuesto de venta de jugadores de la 19/20. Un objetivo que, ante la crisis financiera por la pandemia, el ERTE y la innumerable ristra de embrollos en los despachos, se hacía de vital importancia para salvar una nueva piedra en el camino de la Junta... que aún así vuelve a dejar su imagen muy cuestionada cuando resta un año para las elecciones.

No termina de cerrar un problema Bartomeu en la ciudad condal cuando de lleno ya está en otro. Al margen de lo deportivo, donde también le crecen los enanos con un Quique Setién relevo de Ernesto Valverde que no es del total agrado de la plantilla, la gestión económica del Barcelona se le está atragantando a un presidente que sabe que no podrá seguir en el cargo y al que cada vez le es más difícil dejar una mano continuista para 2021.

Un sucesor en el puesto para el que había designado a Emili Rousaud pero que, sin embargo, le duró apenas tres meses. El que estaba pensado que fuese siendo cada vez más visible de cara al público para las próximas elecciones, fue el cabecilla de la dimisión de parte de la directiva en abril tras el escándalo de I3 Ventures. Otra de las piedras para Bartomeu, acusado de contratar a esta empresa con el fin de mejorar su imagen y dañar la de rivales o incluso futbolistas como Messi y Piqué.

Pero no limpio de ello, al presidente le cayó el gran e incontrolable marrón. La pandemia por el coronavirus, que paralizó todas las actividades deportivas, obligó a la Junta a aprobar un ERTE con una reducción salarial del 70% que aunque solventaba parte de las pérdidas económicas, en cuanto a imagen se quedaba muy lejos de las acciones tomadas por clubes similares como el Real Madrid.

Las continuas piedras para la economía del club han aparcado proyectos a largo plazo como la construcción del Espai Barça que no estará en el legado de Bartomeu

Esto tampoco gustó a la plantilla, tanto de fútbol como de baloncesto, que tuvo que escenificar un pacto para no echar más leña al fuego. Menos al socio, que veía como una vez más pese a ser el Barcelona la entidad deportiva con mayor presupuesto de Europa (1.047 millones), tenía que remar contra corriente aparcando proyectos a largo plazo como el Espai Barça, que ya es cada vez más improbable que quede como legado de Bartomeu.

Sí que quedarán los líos judiciales con Neymar, apartado donde la directiva ha acabado por sumar uno de sus pequeños triunfos tras estimar el juez que el brasileño debía abonar casi 7 millones al club y no la entidad los casi 45 que les demandaba su exfutbolista. Sin embargo, pese a la victoria ante el brasileño, la imagen de Bartomeu también se ha visto tocada por tener que solventar ante un juez los agravios con el que fuese su estrella y gran carta de presentación.

El trueque, un viejo arma del Barça para sus cuentas

Un Barcelona sin Neymar como también lo será desde la próxima temporada sin Arthur, otro que estaba llamado a ser parte del futuro del club. Comprado la pasada campaña del Gremio por 31 millones, la directiva le trajo como el sustituto idóneo de Xavi. Un papel al que no ha terminado de amoldarse, aunque tenía la confianza de la plantilla, y por lo que ha sido usado como moneda de cambio también por la dificultad de vender a otros integrantes como Coutinho o Rakitic.

Ya oficial el ingreso de 72 millones de euros antes del marcado 30 de junio, más los 10 por variables que podrían llegar, el Barcelona tendrá que solventar su hueco con un Pjanic siete años mayor y que cobrará una ficha mucho más alta de la que tenía el mediocentro brasileño (7,5 del bosnio respecto a los casi 3 del carioca). Los 60 millones, que podrían ser 65 con las variables, eso sí irán directos a la partida de gastos de la 20/21 que tendrá que luchar con unas arcas más depreciadas por los claros daños de la covid-19.

Un trueque con la Juventus para alcanzar los 124 millones en ventas (ya se habían obtenido algo más de 60 por Malcom, Denis Suárez y la cesión de Coutinho) propuestos para la 19/20. Una táctica que no es nueva en Can Barça, sin ir más lejos la pasada campaña ya se realizó un truque similar con el Valencia, y que vuelve a poner en duda la política económica de Bartomeu. El líder blaugrana que sigue obstinado en terminar su mandato, pese a las constantes disputas que su gestión sufre, y con ello la pérdida de imagen del Barcelona.

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