Banca y finanzas

Moody's recorta la calificación a bancos de EEUU por las vulnerabilidades que presionan al sector

  • Además, la agencia lleva a revisión a grandes como BNY Mellon o US Bancorp
  • Moody's: las cuentas del segundo trimestre han evidenciado debilidades
  • Algunas son: la presión en la financiación o posible deficiencias en el capital
Foto: iStock.

La agencia de calificación Moody's sigue viendo vulnerabilidades en la banca estadounidense, lo que le ha llevado a rebajar la nota de una decena de entidades de tamaño medio y a poner en revisión a otros grandes bancos. La campaña de resultados del segundo trimestre es lo que ha llevado a la firma a bajar la puntuación de parte del sector, ya que sus cuentas siguen mostrando presiones en la financiación y posibles deficiencias en el capital, según ha anunciado en diversas notificaciones.

Entidades como Associated Bank, Old National Bank, Webster Bank, BOK Financial, M&T Bank, entre otras, han visto rebajada su calificación en un peldaño. Algunas han bajado de A3 a A2, otras de A3 a Baa1 y otras de Baa2 a Baa3. Esto implica que la nota más baja responde a una capacidad financiera aceptable.

Por otra parte, Moody's también ve un deterioro en los grandes bancos, como Bank of New York Mellon (BNY Mellon), US Bancorp o Truist Financial. A estas entidades las ha puesto en revisión para analizar un posible recorte en su calificación.

"Los resultados del segundo trimestre de los bancos estadounidenses muestran un aumento material de los costes de financiación y presiones en la rentabilidad debido a la rápida y significativa subida de los tipos de interés y a la inversión de la curva del Tesoro, lo que seguirá mermando la rentabilidad y lo que implica una menor capacidad para generar capital", explica la firma en la notificación de Truist Financial, aunque los argumentos son parecidos para el resto de grandes bancos.

Para la banca mediana, la agencia dibuja un panorama similar: presiones en la financiación, una debilidad en el capital regulatorio y mayores riesgos asociados a la exposición al inmobiliario comercial.

Aunque la crisis bancaria de marzo en la banca regional estadounidense ha remitido, Moody's sigue viendo vulnerabilidades en la industria. Cuando quebró Silicon Valley Bank (SVB), uno de sus problemas principales fue la fuga de clientes que dejó un desequilibrio en su balance. La desconfianza hacia la banca creció, por lo que para algunos bancos es más difícil y costoso atraer depósitos. Una de las consecuencias de las tensiones financieras es un mayor coste de financiación, al menos en los bancos más pequeños o medianos. De hecho, algunos ahorradores han buscado alternativas en los fondos monetarios.

Además, la agencia también pone el foco en la ralentización en el mercado crediticio. Aunque reconocen que conceder menos préstamos ayuda a preservar el capital, también dificulta que los bancos vayan configurando una cartera de activos más rentable ahora que los tipos de interés son elevados, algo que, en última instancia, vuelve a pesar en su rentabilidad.

Por otra parte, las turbulencias de primavera provocaron un revisión más exhaustiva de los balances y de la calidad de los activos. En ese sentido, los inmuebles comerciales (oficinas, centros comerciales, hoteles, etc.) han absorbido más rápido las subidas de los tipos de interés y sus precios ya se resienten en EEUU. Además, muchos propietarios obtienen menos márgenes por la explotación de sus superficies y eso dificulta su capacidad de hacer frente a la deuda. Es una debilidad extra para aquellos bancos que tienen más exposición al real estate terciario.

Asimismo, Moody's también menciona el deterioro en la cartera de bonos de los bancos y considera que el riesgo de tipo de interés no está bien regulado, que es, precisamente, lo que puede conducir a riesgos de liquidez.

Aunque los bancos se están beneficiando de mayores márgenes de intereses y las tensiones se han apaciguado, la firma sí ve un deterioro en parte del sector debido a la política restrictiva de la Reserva Federal (Fed), que también tiene consecuencias negativas para la banca. Los tipos de interés altos ponen a prueba la solidez del sector, ya que tienen la capacidad de debilitar su rentabilidad, la calidad de su activos o su capital.

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