Ph.D., CFA, Miembro de CFA Society Spain

Si hiciésemos una encuesta entre profesionales del mundo de las finanzas sobre qué características definen a un gestor de fondos exitoso obtendríamos probablemente las respuestas consabidas. Entre estos factores destacarían una mentalidad analítica, ser rápido con los números, la habilidad para identificar buenos negocios, pasión por leer, entender el perfil de riesgo de una inversión y disponer de una amplia base mental de datos de las inversiones pasadas. En la mayoría de las respuestas no encontraríamos el rasgo "cómo ejecutar una inversión", es decir, qué hacer con la inversión en cuestión una vez estamos invertidos ya en ella. Para mucha gente, esta habilidad sería más propia de un "trader" que de un "inversor".

Cada cierto tiempo leemos en la prensa económica historias de augustas instituciones financieras que, de la noche a la mañana, sucumben al impacto de eventos improbables y de gran impacto. Menos conocidos son los tremendos éxitos cosechados por algunos gestores que aprovechan estas situaciones para cerrar transacciones con abultados beneficios. Por ejemplo, Bill Ackman, el famoso gestor estadounidense del fondo de inversión libre Pershing Square, compró 26 millones de dólares en febrero de 2020 de CDS sobre índices de renta fija corporativa (instrumentos que subirían en valor en caso de que los índices subyacentes cayesen), para venderlos semanas después por la impactante cifra de 2.600 millones, 100 veces el importe inicial -haciendo que muchos hayan bautizado esta operación como "la mejor operación financiera de la historia"-.

En julio de 1991 la familia Gates invitó a varias personas a cenar a su casa, entre las que estaban su propio hijo, Bill Gates, y Warren Buffett. En un momento de la cena, los anfitriones preguntaron a sus invitados qué factor creían que había sido el más decisivo a la hora de obtener éxito en la vida. Tanto Gates como Buffett, que se habían conocido esa misma noche, respondieron "concentración" (focus). Michael Moritz, principal ejecutivo de la firma de venture capital Sequoia durante muchos años, escribiría más tarde sobre la obsesión de Gates con pequeños hábitos que le permitiesen eliminar distracciones en su día a día, tales como quitar la radio del coche para evitar que la música o las noticias no le dejasen pensar sobre Microsoft mientras conducía.

El famoso psicólogo israelí Daniel Kahneman falleció el pasado miércoles 27 de marzo a la edad de 90 años. Premio de Nobel de Economía en 2002 por sus contribuciones a la economía del comportamiento, campo que él mismo desarrolló desde cero con su amigo y también psicólogo israelí Amos Tversky, Kahneman ha sido uno de los pocos pensadores cuya obra ha tenido un impacto de tan largo alcance en tantas disciplinas diferentes a la vez. No es exagerado afirmar que la gestión de activos, la industria en la que trabajo yo, la entenderíamos de manera totalmente diferente hoy en día si no fuese por sus contribuciones a lo largo de casi seis décadas.

El mundo financiero y el de las inversiones han usado tradicionalmente muchas expresiones prestadas del mundo de la biología. Las empresas "nacen" y "crecen", las industrias alcanzan su "madurez", los modelos de negocio se tienen que "adaptar" a entornos cambiantes, cada cultura corporativa es única y tiene su "identidad" y el capitalismo opera en parte a través de un proceso de destrucción creativa que, en última instancia, guarda bastantes paralelismos con la teoría de la selección natural de Darwin. ¿Puede la biología evolutiva ayudarnos a ser mejores inversores, o por el contrario son estos paralelismos simples juegos metafóricos del lenguaje?

Las innovaciones radicales en cualquier campo no siempre son engendradas por los “expertos” de la industria en cuestión. Steve Jobs no era un reputado ingeniero antes de fundar Apple, Elon Musk no era un inventor de coches eléctricos antes de empezar Tesla ni Larry Page tenía ninguna experiencia empresarial antes de Google. Como un legendario inversor de venture capital le dijo a Sebastian Mallaby, en lo que respecta a innovaciones poco probables, “el futuro no se puede predecir, solo se puede descubrir”. Lecturas de un profesional CFA: El 'criterio de Kelly' o cómo mejorar la asignación de capital.

Es muy común en el mundo financiero oír de manera regular historias sobre grandes e ilustres instituciones quebrar de la noche a la mañana. Aunque seguramente nos vengan a la cabeza los casos de Long-Term Capital Management en 1998, Lehman Brothers en 2008 y varios grandes bancos (ej. Silicon Valley Bank, First Republic Bank, Credit Suisse) hace unos pocos meses, son innumerables las historias de instituciones financieras que presuntamente sucumben al impacto de cisnes negros. ¿Pero realmente son las quiebras de estas instituciones el resultado de eventos totalmente aleatorios, o más bien el resultado de decisiones de asignación de capital desastrosas, por las que dichas instituciones acaban aceptando riesgos excesivos apostando a "todo o nada"?

Este pasado 28 de noviembre fallecía en un hospital de California uno de los inversores más exitosos de todos los tiempos, Charles T. Munger. A punto de cumplir los 100 años de edad (cumplía años el 1 de enero), Munger estuvo hasta el final de su vida muy activo. Por ejemplo, le pudimos ver en la última junta general de accionistas de Berkshire Hathaway celebrada en mayo de este año aguantando más de cinco horas las preguntas de los asistentes a la conferencia y no perdiendo el humor y el sarcasmo que siempre le caracterizaron. Podcast: Charlie Munger, el apóstol del capitalismo.

Estas últimas semanas hemos asistido a uno de los juicios más mediáticos de los últimos tiempos, el juicio contra Sam Bankman-Fried (SBF) por las quiebras de FTX y Alameda Research. FTX, que en su momento más álgido fue la segunda plataforma de criptomonedas más grande del mundo (y que llegó a meter a su fundador entre las personas más ricas del planeta), quebró espectacularmente en noviembre del 2022 tras las fuertes caídas en el valor de sus activos cripto y la falta de liquidez que experimentó tras la retirada de los depósitos de sus clientes. Un año más tarde, el jurado intenta dar una explicación de hasta qué punto si la quiebra se debió a un fraude o si, por el contrario, fue simplemente el fruto de una sucesión de hechos desafortunados. Le puede interesar: Reseña de 'La red antisocial', germen de la película 'Golpe a Wall Street'.

Las películas que ahondan en los entresijos de Wall Street, aunque no son numerosas, suelen ser bien recibidas por la audiencia y tener un cierto éxito en taquilla. Sin ir más lejos, la última década ha dado buenas producciones, tales como Margin Call, Inside Job o La Gran Apuesta. Los seguidores de este género están de enhorabuena, ya que estos días llega a la gran pantalla española la película Golpe a Wall Street, que se basa en el libro La Red Antisocial de Ben Mezrich, autor de otros libros como Multimillonarios por Accidente (libro en el que se basó la película La Red Social, que cuenta la historia de Facebook) y Los Multimillonarios del Bitcoin. En su última obra, Mezrich propone un relato divertido y sin pretensiones que nos muestra cómo varios personajes vivieron aquellas estresantes semanas de enero del 2021, días cuando la acción de GameStop pasó de valer de unos 10 dólares a 500 en su punto más álgido.