Ignacio Nart

Analista financiero CEFA

Letizia es el prototipo de una mujer de nuestro tiempo. Volcada en su profesión como periodista, abriéndose camino en TVE en horarios ingratos; independiente; divorciada cuando su matrimonio dejó de funcionar; con un pasado y una vida propia y carácter, mucho carácter. Carácter para entrar en una familia en que el cargo supuestamente comportaba un espacio de privilegio que daba derecho a su titular y entorno inmediato a una serie de momios "por ser vos quien sois" y desde el primer momento separarse resueltamente de una concepción anacrónica y consentida de la realeza. Una mujer en la que su marido supo advertir los valores y firmeza de principios con que la monarquía precisaba contar para dar ese giro hacia una institución renovada y libre de equívocas licencias: al servicio de los nuevos tiempos. Una institución en la que el papel de Jefe/a de Estado sin pasado de partido, ni sujeto a los vaivenes coyunturales de la política y con un amplio horizonte de permanencia aporte esas luces largas que da la experiencia al servicio de los sucesivos Presidentes de Gobierno. Y personificar en la continuidad generacional -núcleo de la monarquía- esa otra continuidad de pais que desde la valoración sosegada del pasado se proyecte sin rencillas hacia el futuro como nación valiosa y valorada en la Unión Europea.

En 1953 al gobierno de Alemania se le aplicó una quita de mas del 50% de su deuda. Los orígenes de esa deuda constituyen un desgarrador recorrido por el pasado reciente de nuestro continente y las dos sangrías a las que nos sometió la vesánica arrogancia de sus dirigentes.

Ignacio Nart

Un día, en esta nuestra Cataluña muchos nos acostamos ciudadanos para despertar sobresaltados súbitamente transmutados en súbditos. Una minoría social se había apoderado de las instituciones y después de haberlo violentado y retorcido torticeramente se permitieron cerrar nuestro Parlament, acallando cualquier voz que no fuera la suya.

Ignacio Nart

Pocas naciones tienen en su historia reciente tantos motivos para sentirse a disgusto con su pasado como Francia. Una vergonzosa derrota y ocupación durante la última guerra mundial, un régimen colaboracionista de Vichy que deportó a sus ciudadanos judíos a los campos de exterminio alemanes y en la postguerra, más derrotas en las cruentas guerras coloniales de Indochina y Argelia. Y qué decir de una clase política que no ha escapado a episodios recurrentes de corrupción, algunos tan pintorescos como los diamantes con que aquel tirano africano llamado Bokassa cortejaba a Giscard d'Estaing.

Ignacio Nart

Un circulo diabólico es como los reguladores financieros califican con cierto dramatismo a la relación simbiótica entre sector bancario y deuda pública. La última monografía Profundizando en la Unión Económica y monetaria publicada recientemente por la Comisión Juncker presenta una acertada diagnosis sobre la situación en la que se encuentra la Unión Monetaria. Un análisis que incluye un mea culpa respecto a las políticas impuestas por Bruselas durante la pasada crisis -que tanto han contribuido al descrédito y desencanto con el proyecto europeo- y en el que finalmente se reconoce que cuando una economía se encuentra en recesión hay que evitar políticas fiscales contractivas que solo contribuyen a empeorar las cosas.

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