Director de Ecoteuve.es

En una entrevista que concedió hace tres años, Anne Igartiburu manifestaba su deseo de presentar nuevos programas en TVE y afrontar retos que le hicieran crecer como presentadora. "Cuando ha habido proyectos importantes en la casa, me he dejado caer... Pero creo que saben que estoy bien en Corazón, en un horario cómodo...", se resignaba la presentadora, que lleva 25 años al frente de ese programa de crónica social que ahora solo se emite en fin de semana.

Hasta los corgis que sobrevivieron a Isabel II estaban nerviosos ante el estreno de Harry y Meghan, la docuserie que amenaza con reventar las costuras de la familia Windsor cuando ni siquiera se han cumplido cien días de la muerte de la Reina. Pero los tres primeros capítulos que ya están en Netflix -los otros tres llegarán el próximo jueves- tan solo han sido un pequeño seísmo que apenas ha rozado a la familia real británica contra la que supuestamente van a cargar dentro de unos días.

Frente a los sorprendentes estilismos que Josie elige para que Cristina Pedroche presente las Campanadas en Antena 3, Anne Igartiburu siempre optaba por un diseño clásico de Lorenzo Caprile, en rojo, para dar las uvas en TVE. Era la tradición que este año no continuará después de que la cadena pública haya prescindido de la presentadora para despedir el año desde la Puerta del Sol. En su lugar lo harán Ana Obregón y Los Morancos.

Es habitual que a Tamara Falcó le cueste arrancar en la tertulia en la que participa en El Hormiguero. Apenas interviene al principio, aunque luego acaba lanzándose. Este jueves quedó demostrado de nuevo cuando Pablo Motos anunció que había sido la persona más buscada en Google, por delante de Isabel II o Putin. El presentador quiso saber su opinión, pero la colaboradora apenas acertó a contestar con algunos gestos y un par de monosílabos.

Hay presentadoras que son mucho más que un busto parlante. Su presencia ante las cámaras de televisión representan toda una imagen de marca, un concepto, un símbolo. El vínculo del espectador con una cadena de televisión. Ocurría con Ana Blanco y también con Anne Igartiburu, dos iconos de TVE que ahora mismo están fuera de juego.

Cuando RTVE se hizo con los derechos del Mundial de Qatar 2022 tenía intención de usar esta competición como palanca para reactivar su maltrecha audiencia, que lleva cerca de tres años por los suelos, sin llegar ni siquiera al 10%. La desconexión de la cadena pública con el público es total.

Smiley reúne todos los ingredientes clásicos de una comedia romántica navideña intrascendente. Pero tiene una pequeña gran diferencia con los grandes títulos de este género, a veces denostado: sus protagonistas son dos hombres, Álex (Carlos Cuevas) y Bruno (Miki Esparbé). "Parece mentira que esto no se haya hecho antes", lamenta el primero, que celebra que la ficción se haya abierto a la diversidad también en producciones "amables" como esta. "Muchas veces los personajes LGTBI han estado representados solo para contar sus dramas o para hacer de bufones, es decir, el personaje cómico, amigo del protagonista... Qué guay que veamos el mismo tipo de historias de amor sencillas que hemos visto a lo largo de la historia con heterosexuales, pues ahora también con personajes LGTBI".

Continúa la polémica de Patricia Conde y Masterchef una semana después de que la concursante acusase al programa de manipular algunas pruebas y denunciase el consumo de drogas por parte de algunos de sus compañeros.

La humillante tanda de penaltis que eliminó a España del Mundial de Qatar tras caer derrotada ante Marruecos reunió 12.609.000 espectadores, un 70% de share, en La 1. 662.000 aficionados (3,7%) lo vieron en Gol. En total, los penaltis congregaron 13.271.000 espectadores y un 73,7%.