Aurelio García del Barrio

Director del Global MBA con Especialización en Finanzas del IEB

Después de la enésima crisis de gobierno en Italia acaecida el pasado enero, el presidente de la Cámara de los Diputados, Roberto Fico, había recibido el encargo por parte del jefe del Estado de sondear a los antiguos socios gubernamentales una posible reconciliación para conformar una nueva mayoría: Movimiento Cinco Estrellas (M5S), el PD (centroizquierda), LeU (izquierda) e IV (centro), de Renzi.

Las crisis políticas siempre han sido recurrentes a lo largo de la historia republicana en Italia. El gabinete de Giuseppe Conte es el 65º en 75 años de democracia, desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Esto significa que, en promedio, los gobiernos italianos duran generalmente poco más de un año. Estructuralmente, esto se debe a que Italia es una república parlamentaria caracterizada por gobiernos multipartidistas y por una alta polarización en el sistema de partidos.

Los cuatro años de mandato de Trump han marcado una polarización de la sociedad americana, y no podemos olvidar que casi la mitad del electorado de Estados Unidos es fiel seguidor de su populismo nacionalista. Por eso, el escenario social que enfrentará Biden representa uno de sus principales desafíos, una sociedad profundamente fragmentada, reflejo de otra división, la política. Ahora, Estados Unidos es un país marcado por una grieta social y política y Biden llega a la Casa Blanca con la promesa de recuperar el alma americana.

Los dirigentes del G-20 se reúnen en Osaka los días 28 y 29 de junio, pues Japón ostenta por primera vez la presidencia del G-20, durante la cual se centrará en varias prioridades como el crecimiento económico y la reducción de las desigualdades, unas infraestructuras y una sanidad de calidad, problemas mundiales como el cambio climático y el vertido de plásticos a los océanos, la economía digital y los desafíos del envejecimiento de las sociedades.

Aurelio García del Barrio

Se cumple un año de Trump como presidente de EEUU, y este periodo ha sido cuando menos, convulso. Ahora, el partido republicano ocupa todo el poder en Washington, con mayoría en las dos Cámaras legislativas, en la judicatura y en el Gobierno. Algo para lo que los partidos esperan décadas. Aunque las diferencias internas sean tan grandes que ni aun así hayan conseguido cerrar acuerdos para liquidar el Obamacare o seguir construyendo la valla en la frontera con México. También la sombra de una campaña relacionada con Rusia, cuya investigación va haciendo camino, ha sido tema de debate.

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