Tecnología

Once días con los iPhone 11 y iPhone 11 Pro, ¿cuál de los nuevos teléfonos de Apple comprar?

Apple ha lanzado sus nuevos iPhone 11. Los teléfonos están llamados no sólo a ser la punta de lanza de la compañía, sino también serán la referencia de todo el sector móvil.

Como el año pasado, Apple ha lanzado tres dispositivos, sin embargo en esta ocasión ha cambiado su nomenclatura para denominarlos iPhone 11, iPhone 11 Pro y iPhone 11 Pro Max. Una sutil diferencia pero que lleva a su división de telefonía una estrategia que ya venía realizando en dispositivos como el MacBook o el iPad: distinguir aquellos equipos que son ideales para profesionales.

Ante este cambio de planteamiento cabe hacerse una pregunta, ¿qué iPhone escoger? ¿será suficiente con el iPhone 11 o merece la pena saltar al Pro? Tras once días de uso, analizamos sus diferencias y semejanzas a la hora de usarlos para orientar mejor una posible compra.

La gran novedad de los nuevos iPhone 11 y iPhone 11 Pro está en la cámara. Apple ha querido hacer énfasis sobre ello y, en esta ocasión cuando lo sacamos de la caja será esto lo primero que vea el usuario. Es la apuesta por la fotografía el aspecto más destacado de los nuevos teléfonos y donde encontraremos el principal reclamo para saltar al modelo Pro o bien quedarnos en el iPhone 11.

El modelo Pro, que está disponible en versiones de 5,8 y 6,5 pulgadas, monta por primera vez una triple lente. Un ultra angular de 12 megapíxeles con una apertura de f/2.4, un campo de visión de 120 grados que permite captar cuatro veces más imagen; un gran angular de 12 megapíxeles con una apertura f/1.8 y estabilización óptica y un teleobjetivo de 12 megapíxeles con zoom óptico x2 y una apertura de f/2. Una combinación de lentes que trabajan como una sola permitiendo reencuadres tras tomar la imagen, captar más luz y conseguir un detalle nunca visto hasta ahora en un móvil de la compañía.

El iPhone 11 por su parte también ha mejorado en el apartado fotográfico con respecto al XR y sólo se queda un escalón por debajo del modelo Pro en cuanto a versatilidad, que no en calidad de imagen. Monta una doble lente que combina el gran angular con el ultra gran angular, es decir, no tendremos un zoom con el que poder acercarnos en las tomas.

Esta diferencia entre las cámaras se nota especialmente tanto en foto como en vídeo, ya que en el Pro nos permitirá acercarnos más a la escena. Además, también es especialmente útil en el modo Retrato donde tendremos un segundo punto de vista y podremos jugar con otro ángulo de toma.

El modo retrato ha mejorado en los dos teléfonos gracias a iOS 13. Ahora no sólo está pensado para personas, sino que el sistema de reconocimiento y procesado de la compañía también reconoce a mascotas con fidelidad. Asimismo, se ha incorporado un nuevo efecto, luz en clave alta mono, para hacer elegantes fotografías en blanco y negro.

Más allá del modo retrato, la cámara en ambos teléfonos ha dado un salto abismal y Apple ha dado un golpe sobre la mesa en una de las parcelas que más se le reclamaba.

A la versatilidad de poder elegir entre varios tipos de encuadre sin necesidad de moverse del sitio hay que sumar una nueva generación de HDR que hace que las fotografías queden impresionantes. Esta nueva versión de la tecnología está basado en los nuevos algoritmos de aprendizaje automático desarrollados por Apple que reconocen a las personas, una información que trata de manera diferente del resto de la toma. Las caras tienen una iluminación más natural, con luces y sombras que se diferencian enormemente de los teléfonos móviles de la competencia.

Al HDR habrá que sumarle en unos días Deep Fusion, una tecnología que llegará con iOS 13.2 y pensada para captar más detalle gracias a tomar 9 imágenes en el instante hacer la fotos y combinarlas píxel a píxel para optimizar texturas, detalles y ruido en todos los rincones de la imagen.

Este año los teléfonos han dado el salto al modo noche. Gracias a la lente ultra angular, los nuevos iPhone son capaces de capturar más luz que nunca con lo que Apple ha incorporado un modo noche que funciona distinto a otros del mercado y lo integra con naturalidad en la aplicación.

Cuando vamos a hacer una fotografía nocturna, el modo noche se activa automáticamente mostrando al usuario una preview de cómo quedaría la toma con ese sistema. La exposición dura varios segundos -habitualmente unos 2 o 3 segundos- que habrá que mantener el teléfono lo más estable posible. El usuario podrá desactivar este tiempo de exposición o bien ampliarlo, aunque dependerá de su pulso el tiempo que el iPhone le permitirá estirar la exposición hasta un máximo de 30 segundos.

Otra de las ventajas de contar con un gran angular que trabaja al mismo tiempo que otra lente es la posibilidad de reencuadrar tras la toma. Apple bromea asegurando que hay que ser muy bueno para lograr una mala foto con sus nuevos teléfonos, pero es cierto. Ya no solo porque el enfoque o la iluminación vayan a quedar bien con el modo automático y el nuevo sistema de HDR, sino porque además, si encuadramos mal el teléfono nos será capaz de reencuadrarnos la toma de forma automática una vez que hayamos disparado.

De este modo, si disparamos con la cámara principal -y se dan buenas condiciones de luz-, el gran angular cogerá más información del entorno y podremos jugar con ella para complementar nuestra fotografía.

Otra de las novedades de la cámara es la posibilidad de hacer vídeo al instante con el modo QuickTake. Si estamos haciendo una foto y de pronto pensamos que la toma quedaría mejor en vídeo, basta con deslizar el dedo desde el disparador para iniciar un vídeo. Además, el teléfono será capaz de seguir enfocando al protagonista de la toma de forma automática gracias al potente chip A13.

Aunque en fotografía han dado un enorme salto de calidad, en vídeo es aún mayor y el iPhone se coloca como el mejor teléfono para grabar vídeo del mercado. Tenemos una auténtica cámara profesional en el bolsillo. Seremos capaces de grabar contenido fluido y sin límites a 4K y 60 frames por segundo.

Cuenta con un potente sistema estabilizador de imagen que parece que llevamos una steadicam en el bolsillo. Durante la grabación podremos pasar de una lente a otra, lo que aporta más versatilidad. Asimismo, se ha incorporado el zoom de audio, un sistema que amplifica el volumen del objeto que estemos enfocando, lo que permite centrar la atención sobre él.

Más allá de la potente grabación de vídeo, también ha mejorado el editor. Con iOS 13 no sólo podremos editar mejor las fotos, sino que Apple dota al usuario de unas avanzadas herramientas pero con un uso tremendamente asequible con el que poder sacar más partido a sus creaciones. Filtros automáticos, posibilidad de girar, de recortar o de enderezar las tomas, un avance que hace que esté por delante del resto.

La última gran mejora que encontramos en el apartado fotográfico está en su cámara frontal. Ahora dispone en ambos teléfonos de una cámara TrueDepth de 12 megapíxeles que lleva también la grabación en 4K a 60 fps a la parte delantera. Con ella tendremos más campo de visión pensando en selfies grupales, así como la posibilidad de hacernos slofies, selfies a cámara lenta (120 fps) que Apple ya ha puesto de moda en redes sociales.

La versatilidad de poder grabar en 4K a 60 fps con las cámara trasera y delantera abre un mundo de posibilidades para los creadores, especialmente si se opta por el modelo Pro, pues se tendrá la versatilidad de contar con una lente más. Este potencial lo aprovechan aplicaciones como Flimic Pro, que a lo largo del año lanzará su nueva app con la que se pueden grabar hasta con las cuatro cámaras a la vez, una función que es ideal para coberturas de eventos o realización de entrevistas.

Diseño, tienes que tocarlo para sentirlo

Más allá de la cámara, el argumento principal para dar el salto a la nueva generación de teléfonos, los nuevos iPhone han cambiado su diseño. Un avance sutil pero muy efectivo, sobre todo en el modelo Pro, que no lo notarás hasta que no lo toques. Apple ha apostado en esta ocasión por un vidrio texturizado que se hace muy agradable en la mano y que permite diferenciar fácilmente entre ambos modelos, ya que el iPhone 11 mantiene la terminación del año pasado.

En ambos casos se ha construido en base a una sola lámina de vidrio. Una auténtica pieza de diseño que hace se sienta que tenemos un teléfono ultra premium en el bolsillo, especialmente en el modelo Pro, terminado en acero inoxidable frente al aluminio del 11, lo que le aporta un extra de carácter y dureza.

Y es que gracias a estas terminaciones y acabado, el iPhone 11 cuenta con una resistencia a los líquidos que permiten sumergirlo hasta 30 minutos a 2 metros de profundidad, mientras que el modelo Pro puede llegar hasta los 4 metros, lo que aporta un extra de confianza si lo vamos a usar cerca de una piscina.

En la parte delantera aparentemente encontramos pocos cambios, aunque nada más lejos de la realidad, en los iPhone Pro nos encontraremos la mejor pantalla nunca puesta en un teléfono de la compañía. Mientras que el iPhone 11 sigue apostando por un panel LCD Retina de alta resolución, y cuya experiencia de uso es muy satisfactoria, el modelo Pro ha ido un paso más allá.

Tanto en el iPhone 11 Pro como en el Pro Max tendremos la nueva pantalla OLED Super Retina XDR que logra un contraste mucho mejor que cualquier generación de teléfonos de la compañía, especialmente reseñable a plena luz del sol. Incorpora dos nuevos niveles de brillo que suben hasta los 1.200 nits cuando se ven fotos y vídeos en rango dinámico extremo, al tiempo que su resolución es de 458 píxeles por pulgada. Esto permite editar las fotos y vídeos en cualquier lugar, sin necesidad de buscar una sombra para tener fidelidad de imagen.

Batería, el gran salto del Pro

La nueva pantalla que equipan los Pro no sólo se ve mejor, sino que también es más eficiente. Esto hace que los modelos orientados a profesionales tengan una mayor autonomía que el iPhone 11 así como mucha mayor vida útil que la generación anterior.

Y es que mientras que si el año pasado era el XR el que destacaba en autonomía frente a los XS, ahora son los modelos orientados a profesionales los que más han mejorado. En concreto el 11 aguanta 17 horas de reproducción de vídeo, frente a las 18 y 20 horas de los modelos Pro y Pro Max, respectivamente. En cualquier caso, todos duran en torno a un día y medio con uso ambicioso de sus funciones.

Siguen disponiendo de carga inalámbrica y la posibilidad de recargarlo a través de carga rápida, aunque sólo en los modelos Pro tendremos un cargador de estas características incluido en la caja. De este modo, en el iPhone 11 habrá que comprarlo por separado.

Rendimiento brutal en todos los modelos

El rendimiento de los nuevos iPhone 11 y 11 Pro es sobresaliente. Los tres montan el A13 Bionic, un chip desarrollado por Apple capaz de procesar 1 billón de operaciones por segundo y pensado en el aprendizaje automático del teléfono, se adapta al usuario.

Esta increíble capacidad de rendimiento se traduce no sólo en la fluidez y rapidez de los procesos o del sistema sino que hace que el procesado de las fotos y vídeos sean mejores, que la batería quede más optimizada y que incluso los procesos más complejos vayan como la seda. 

La potencia permite aspirar a hacer procesos muy ambiciosos con el teléfono, como retransmitir streamings a 4K sin que este se resienta, jugar a juegos sin ningún tipo de parón o tener múltiples aplicaciones trabajando a la vez sin resentir su potencia. 

¿Cuál me compro?

Teniendo en cuenta estas diferencias y un rendimiento muy alto en cualquiera de los casos, cabe preguntarse, "vale, ¿pero cuál me compro, iPhone 11 o iPhone 11 Pro?".

Teniendo en cuenta que salvo por la cámara y el diseño la experiencia de usuario es muy similar entre los dos dispositivos, el iPhone 11 está llamado a ser el superventas de Apple de este año. No sólo porque sea el iPhone 11 más barato, sino porque también compite directamente en precio con algunos de los Android del mercado, y a los que supera en rendimiento. 

El iPhone 11 es 100 euros más caro que el OnePlus 7 Pro, pero es 40 euros más barato que el precio oficial del Huawei P30 Pro y el Pixel 3 o 100 euros más barato que el Samsung Galaxy S10, y a todos les supera en rendimiento. Todo un órdago de Apple a la gama alta de Android. 

A la hora de dar el salto al iPhone 11 Pro es fundamental ser consciente de si le vamos a sacar partido a la cámara. Es decir, si las lentes son factor fundamental de compra, ya sea por nuestra pasión por la fotografía como para usarlo como herramienta de trabajo. Sólo en ese caso compensa dar el salto al modelo Pro, si no, el iPhone 11 será más que suficiente para la gran mayoría de los usuarios.

En suma, el iPhone 11 es el gama alta de Apple para el gran público, mientras que los modelos 11 Pro están pensados para aquellos dispuestos a exprimir al máximo todas las funciones del teléfono, entre las que brilla una impresionante cámara.

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