Opinión

La traición árabe y el complot australiano tras la OPA a Naturgy

Las diferencias de Criteria con Taqa y el fondo IFM rompieron la cuerda en Naturgy. PV
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La historia es una de las materias en el olvido. España fue un país de moros y cristianos. Las tropas de almorávides y almohades llegaron a Jaca, en el extremo norte de los Pirineos. Grandes ciudades como Valencia, Zaragoza o Sevilla estuvieron largos periodos gobernadas por emires. Las alianzas y rupturas entre los reyes cristianos y sus oponentes árabes sentaron las bases de las excelentes relaciones con el mundo árabe.

Dentro de los países del golfo, Emiratos Árabes es visto como uno de los gobiernos más serios y confiables, bajo la batuta del príncipe heredero, Sheikh bin Zayed al Nahyan. Sus fondos soberanos, Mubadala y Adia, están presentes en el núcleo de grandes empresas españolas. Se trata, además, de una relación creciente después de que Pedro Sánchez reconociera a principio de mes el Estado palestino.

Pero una lectura atenta de la historia lleva a la conclusión de que las relaciones de amistad y de odio que se alternaron siempre estuvieron marcadas por la desconfianza. En ella hay que buscar el germen del fracaso de la opa que preparaban la empresa pública emiratí Taqa, y Criteria sobre Naturgy.

Todo comenzó, al igual que en la opa de BBVA sobre Sabadell, con una filtración a la prensa a mediados de abril, que desveló los contactos aún muy preliminares sostenidos entre el holding industrial de La Caixa y el grupo público emiratí. La salida a la luz forzó una negociación, que sorprendentemente, avanzó muy rápidamente, de manera que a comienzo del mes de mayo se alcanzó un memorando de entendimiento.

A partir de ese momento, Criteria comenzó a hacer su trabajo de circular los términos del acuerdo por las instituciones nacionales y europeas para evitar sorpresas o vetos de algunos de los puntos.

El Gobierno español, que había levantado la mano para reclamar su presencia por el carácter estratégico de la empresa, cuando conoció por primera vez las conversaciones, dio el visto tácito a la operación. El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, en un gesto de generosidad sin precedentes, renunció al bono para facilitar las cosas.

El responsable del fondo australiano IFM viajó a Abu Dabi para malmeter a Taqa sobre Criteria

Todas las piezas del puzle para dar salida a los fondos CVC y GIP con la venia de Teresa Ribera habían encajado milagrosamente en tiempo récord. Sólo hubo un cabo suelto, en el que pocos reparan: el fondo australiano IFM, que entró en Naturgy sin avisar a su presidente en 2021 a través de una opa, en la que se hizo con el 10%. Su participación ha pasado desde entonces del 10 al 15% y aún sigue por debajo del 17% de su objetivo. El problema es que se quedaba fuera de la futura gobernanza de la gasista.

Su responsable en España, Jaime Siles, hizo las maletas y se fue a ver al CEO de Taqa en Abu Dabi, Jasim Husain Thabet . Siles le advirtió, por lo visto, de los riesgos de firmar una alianza con un socio, que había roto ya otros compromisos. El responsable de IFM se sentía como el hijo despechado. Trasladó a Taqa su pacto secreto con el anterior responsable de Criteria, Marcelino Armenter, para crecer en la gasista y participar en su gobierno, que llevó a Criteria a abstenerse en la votación sobre la remuneración de consejo de Naturgy en la junta de 2023 y a IFM en la de 2024.

La llegada de Ángel Simón al puesto de mando de Criteria en febrero de este año cambió las alianzas en busca de un socio fiable, que contara con el respaldo de Reynés.

A finales de mayo, con el memorando firmado hacía casi un mes, Taqa se descolgó con más exigencias tras conocer de primera mano las diferencias internas. Rompió el compromiso como si nunca hubiera existido y exigió reforzar su poder en la gasista española.

Entre las nuevas condiciones estarían el derecho de veto ante una hipotética exclusión en bolsa o a las inversiones relevantes, como las que se plantean en biometano. En agosto vence el plazo para eliminar el veto a una opa de exclusión, que apoya IFM para mejorar posiciones en el capital.

Requisitos que ni Naturgy ni Criteria podían aceptar porque suponían otorgar un poder extraordinario a un socio extranjero, en contra del pacto acordado, que repartía el 50% del capital de forma paritaria, y dejaba la gestión en manos de Reynés. Además, las nuevas condiciones chocaban con las premisas del Gobierno.

Apenas hubo margen para la negociación. El lunes, 10 de junio, quince días después, Taqa rompió unilateralmente el memorando y frustró la operación. Quedaban algunos flecos como el precio final de la opa, que CVC quería mejorar a toda costa, y que "se hubieran arreglado", según fuentes cercanas a las negociaciones.

El fondo australiano sondea el mercado en busca de financiación externa para plantear una operación similar a la de Taqa sobre Naturgy. Pero se encuentra con un obstáculo insalvable, debe contar con el visto bueno de Criteria y del Gobierno.

El montante de una hipotética opa, más de 10.000 millones, y las dificultades que tiene para que los bancos aporten el dinero ha disparado los rumores sobre la búsqueda de un socio industrial que lo acompañe en la aventura.

La francesa Total suena como posible socio de IFM para otra opa. En Criteria no saben nada

En el mercado suena con fuerza estos días el nombre de Total, el gigante francés, que entró con fuerzas en España con la compra de los activos de la portuguesa EDP en mayo de 2020. Una alianza imposible porque no contaría con el visto bueno ni de Criteria ni del Gobierno. A Siles el tiro le salió por la culata. Logró influir para descarrilar la opa de Taqa, pero sigue en tierra de nadie, sin poder crecer ni mandar en Naturgy.

Criteria asegura que el fondo australiano no se ha puesto en contacto con ellos en busca de ningún tipo de alianza. Su trabajo consiste ahora en buscar un nuevo socio sin prisa, pero sin pausa. El holding dará a conocer sus planes de futuro en la presentación de su plan estratégico este lunes en Barcelona, donde comparecerán conjuntamente Simón y el presidente Isidro Fainé, junto con los principales responsables de todas las participadas, en una demostración de la buena sintonía de las relaciones.

El dividendo del grupo subirá este año el 45%, hasta los 1.600 millones, y la estrategia es tomar participaciones en empresas rentables en las que sea un socio de referencia, como ya pasa en Telefónica, Colonial, ACS y, por supuesto, CaixaBank y Naturgy, las dos joyas de la Corona. En Talgo, sólo estarán si son necesarios para acompañar a un socio industrial a fin de garantizar su españolidad.

Esta política explica la reciente salida de Cellnex y en el futuro, probablemente, de Agbar, donde los franceses de Veolia rompieron el acuerdo no escrito con Fainé para que Criteria recomprara su participación. El desacuerdo provocó la reciente dimisión de Simón de la filial de Aguas de Barcelona, la más importante.

El objetivo, en definitiva, es consolidar al único grupo industrial español diversificado, con músculo financiero para salir de compras. Aunque ahora toca una etapa de tranquilidad para digerir las últimas adquisiciones y diseñar la nueva estrategia de Naturgy. Hay quien no descarta hasta una reconciliación con los árabes en el futuro.

PD.- Las elecciones europeas están teniendo consecuencias inesperadas. Las bolsas europeas perdieron este viernes los soportes tras la incertidumbre creada por los resultados. El ascenso de la ultraderecha en Alemania y Francia, deja tocados a los dos socios que mandan en la Comisión, sobre todo a Macron. La expectativa de una cohabitación con Le Pen abriría un capítulo desconocido en el segundo país más grande de la UE.

En España, Sánchez emprende una huida hacia adelante de la mano de su vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. Los dos han perdido el favor de los electores y no les queda más remedio que pertrecharse en el poder. Sánchez, además, necesita mantener su aforamiento ante la imputación de su esposa y de su hermano.

La entusiasta vicepresidenta primera, María Jesús Montero, ya anunció que está dispuesta a ofrecer una financiación singular a Cataluña para ganarse el apoyo de ERC a la investidura de Salvador Illa en la Generalitat. Una promesa inaudita, que rompería el principio de equidad con el resto de autonomías. Pero ni aun así, está garantizado que ERC de su brazo a torcer. En tal caso, la única solución es pactar con Puigdemont para seguir gobernando en Madrid a cambio de la Generalitat. ¿Alguien duda de que Illa será sacrificado si no queda otro remedio?

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