Opinión

Una recuperación justa

El presidente Pedro Sánchez anunciando su última promesa: la rebaja de la luz

No puedo estar más que plenamente de acuerdo con el Presidente del Gobierno cuando enarbola esa bandera de la recuperación justa. La aplaudo y la defiendo. El problema puede estar en que tengo la impresión de que el concepto de justicia de Pedro Sánchez y el mío difieren sustancialmente, además de que él, primero en la oposición y luego en el Gobierno, ha demostrado que es poco de fiar y su palabra no merece ningún crédito.

Utiliza Sánchez este concepto de recuperación justa para intentar explicar que su gobierno hará una subida inmediata del salario mínimo interprofesional (SMI), ignorando el diálogo social y con las opiniones en contra de los empresarios, de los analistas y de las recomendaciones de la Comisión Europea.

Y es aquí donde empiezan mis desavenencias con el Presidente porque en un país con cuatro millones y medio de parados me pregunto: ¿qué es más justo, que aquellos que no tienen trabajo se incorporen al mundo laboral o que quienes ya trabajan ganen más? ¿No debería ser la creación de empleo la prioridad esencial de cualquier gobierno en estas circunstancias, por encima de los intereses electorales o de medidas populistas que, como ha demostrado el Banco de España provocaron las destrucción de 174.000 puestos de trabajo ahora hace dos años?

Por mucho que nos vendan los mensajes triunfalistas de Moncloa, los árboles de la reducción del paro en agosto no deben impedirnos ver el bosque de un mercado laboral con 3.333.915 desempleados en las cifras oficiales del paro registrado, pero a los que hay que sumar 272.190 trabajadores en ERTE sin apenas posibilidades de recuperar su puesto de trabajo, otros 251.371 trabajadores con disponibilidad limitada que no cuenta el Ministerio, y otros 222.376 autónomos en cese de actividad. En total 4.405.563 que suponen la segunda mayor tasa de desempleo de la UE, sólo por detrás de Grecia y la tasa de paro juvenil más alta de Europa.

Eso y que, si es verdad que el paro bajó un 2,42 por ciento el mes pasado, la recuperación del empleo se vio truncada sin embargo con la destrucción de 118.004 puestos de trabajo (110.339 del régimen general y 7.358 del régimen de autónomos). Además de que los datos siguen mostrando una fuerte dependencia del turismo y este año la campaña ha sido tardía lo que viene a explicar que las cifras del paro registrado haya sido mejor que en años precedentes.

En estas circunstancias el debate que deberían estar planteándose el Gobierno y los agentes sociales no es si hay que subir o no el salario mínimo. El debate es si es este el momento de subirlo. Sobre todo porque la recuperación no está consolidada, la subida de los precios de la electricidad y de los carburantes está aumentando exponencialmente los costes de producción de las empresas, con la inflación desbocada (3,3 por ciento en agosto, la mayor de los últimos diez años), y la competitividad exterior en retroceso, aumentar los costes laborales puede suponer que muchos empresarios tengan que despedir trabajadores para pagar más al que se queda y la puntilla para muchas pequeñas empresas y negocios asfixiados por unos precios sin control y una política fiscal esquilmativa.

"Nadie se va a quedar atrás. Este gobierno no dejará a nadie por el camino", dijo Pedro Sánchez allá por marzo de 2020. Hoy un año y medio después tenemos 268.111 parados más que 2019, antes de la crisis sanitaria, las ONG cifran en más de un millón las personas que sufren pobreza severa, más dos millones de pymes y 100.000 negocios de autónomos siguen sin percibir ayudas directas del Gobierno, las ejecuciones hipotecarias han subido un 20 por ciento y se han iniciado un 18 por ciento más de procedimientos por impagos de préstamos. ¿Es esta una recuperación justa?, Presidente.

Y ahora nos promete que cuando acabe 2021 habremos pagado por el recibo de la luz lo mismo que en 2018. ¡Qué Dios nos coja confesados!

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Comentarios 3

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VIO
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Hace años se repetía una frase que se hizo famosa: ¿Nucleares? No, gracias. Hoy tenemos un precio excesivo por la luz, pero nadie la recuerda. Parece que no existió. Respecto a las Pymes el ministerio de Hacienda ha rebajado de 2500 a 1000 euros el dinero que pueden manejar en efectivo, y la pregunta es: por qué lo ha hecho. Tal vez para facilitar la vida de las Pymes. No, simplemente para intentar ampliar su apetito recaudatorio. Realmente tiene razón, ya que su punto de vista no tiene nada que ver con si hay más paro o no, que le da igual y no forma parte de su misión, sino en buscar la manera de recaudar más y mejor, a gusto de sus funcionarios y con mayor sencillez e impunidad. Por otra parte, desde el ministerio del Paro, que con buen humor se llama de Trabajo, se han enviado cartas a las Pymes indicándoles que determinados trabajadores por esa misiva pasan directamente a ser fijos, y como tal hay que considerarlos desde ese momento. Vaya, que bonito. Así, sin más. De modo que si el empresario de Pymes desea prescindir de sus servicios será más caro y más complicado, aunque parece que esa medida se ha tomado para facilitarles la vida a unos trabajadores a cambio de que otros corran el riesgo de quedarse sin él. En fin, sin duda que en el fondo se trata de medidas ambas tendentes a mejorar el tejido empresarial español, ya de por sí bastante enjuto y deteriorado, y que van a animar a crear, aumentar y mejorar el tamaño de nuestras empresas y, por tanto, a disminuir el paro. Todos sabemos que este es el camino que ha tomado Yolanda Díaz para hacer una reforma laboral en profundidad y dejarse de paños calientes, que los empresarios pueden cargar con todo, o si no que cierren y que se dediquen a otras cosas, que nos sobran empresas. Levantando el brazo con el puño cerrado nos dice: los comunistas os vamos a enseñar cómo hacerlas, desde las barricadas y las reivindicaciones sociales, que para eso estamos, y los sindicatos nos apoyan cantando la Internacional. Vaya, vaya, que coro de personas que ladran a la luna, ajenas al devenir empresarial, pero fieles a sus idearios reivindicativos de juventud que hace años han desaparecido de Rusia y que tan solo se escuchan en Cuba y Venezuela, pero que tan bien les han resuelto la vida a ellos. Como expresa muy bien el articulista, ¿Una recuperación justa, Presidente? Parece que va a ser que no.

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#1
yomismo
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Si en el mismo artículo se reconoce que los precios están subiendo mucho (más del 3 por cien).¿ Qué tendrá de malo que le suban a quien gana 960, unos 15 o 20 euros? Aun así va a perder poder adquisitivo, le suben un dos por cien y los precios suben más del tres por ciento. En fin, la gente de derechas es así, siempre denunciando las presuntas injusticias que se comenten a favor de las clases más humildes. Eso si, cuando los millonarios defraudan a manos llenas, callan y miran para otro lado.

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#2
Facior
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En las dictaduras está prohibida la política. En las chusmo-cracias (gobierno de la chusma) la política no puede tener lugar porque todo el espacio lo ocupan las descalificaciones, odios, propaganda electoral, mentiras y frases que carecen de significado.

He repasado la prensa y no he encontrado una sola frase cuyo significado sea una solución a algún problema. Los problemas se ignoran, se culpa de ellos al adversario, se falsifican, o se crea un impuesto para robar fingiendo que se está resolviendo el problema. Todo ello indica que estamos en una chusmo-cracia en la que no hace falta prohibir la política porque se ha sustituido por un programa de odios, fobias y filias.

El síntoma que denuncia una grave enfermedad es que se discute sobre el sexo de los ángeles en su versión moderna sobre "el género" como única realidad sexual.

Es la segunda ley de la Termodinámica que nos lleva a la destrucción, y descomposición para que China use los escombros de nuestra civilización como abono para sus bonsais.

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#3