Opinión

Que pare el paro

Mucho trabajo por delante para mejorar nuestro maltrecho mercado laboral

Cuando te caes al suelo, lo único que puedes hacer es levantarte, pero eso no significa que puedas continuar andando si con la caída te has roto la pierna y, mucho menos, si los que te hacen los primeros auxilios no están cualificados. Hoy podemos estar satisfechos a nivel macro por la mejora del empleo, pero estas cifras esconden un grave problema de paro estructural y de incapacidad de nuestro mercado de trabajo para absorber la mano de obra.

Como todos los meses, acudimos a nuestra cita para conocer los últimos datos de empleo y, para algunos, que ven el vaso medio lleno, es el mayor descenso de la serie histórica, si bien no deberíamos tirar las campanas al vuelo pues, por un lado, podrían ser un mero espejismo de lo que esté por llegar en los próximos meses, pues hay muchas empresas al borde del precipicio y otras que irremediablemente tendrán que transformar una buena parte de sus trabajadores en Erte en desempleados.

Para otros, el vaso está medio vacío y estos datos esconden una realidad que no se quiere visibilizar, pues seguimos teniendo un elevadísimo nivel de paro donde no se están contando, entre otros, las personas incluidas en Erte que, de hacerlo, incrementarían dicha cifra en 542.000 personas más. Si, además, tenemos en cuenta todos aquellos que no cuentan en las cifras oficiales, la triste cifra supera los 6 millones de desempleados sin incluir a los que trabajan a media capacidad por tener contratos a tiempo parcial, que eso es también desempleo. Toda una cifra "record" que oculta los dramáticos casos de muchas personas que no hacen más que engordar las llamadas colas del hambre que se han multiplicado por 10 desde la pandemia.

Por otro lado, aunque mejoren, no debemos dejar que los árboles nos impidan ver el bosque ya que un incremento del empleo, aparte de la alegría que supone para muchas personas a título individual, es algo que ya nos esperábamos pues la actividad económica está mejorando, en especial en el sector servicios, pues vemos cada vez más gente por las calles, en los bares, en los centros comerciales, en las tiendas, por muchos sitios, lo que es un síntoma de indudable mejora, si bien va por barrios, y no todos los sectores se recuperan a la misma velocidad, pues muchos hosteleros y, en especial, las empresas del sector turístico se encuentran a la espera de la reactivación, no sólo de la demanda interna sino, sobre todo de la demanda de la eurozona, en concreto de británicos y alemanes con los que se nutren las maltrechas cuentas de nuestro sector turístico.

Lo que no se comprende es que algunos estén de enhorabuena por la bajada histórica en el paro, cuando la cifra de 3,8 millones de desempleados es alarmante para cualquiera y, si comparamos el nivel de paro respecto al inicio de la crisis, podemos afirmar que la pandemia se ha llevado por delante las ilusiones de casi 1,5 millones de familias.

Si dirigimos la mirada hacia la UE, el paro se sitúa ligeramente por encima del 7% lo que equivale a unos 15 millones de desempleados y siendo muy generosos, considerando sólo el paro registrado, se traduce en que nuestro país acumula más del 25% del total de desempleo en Europa y ese es el "record" que debería preocupar y ocupar a nuestro Gobierno.

Mucho me temo, que tanto las cifras publicadas como las de los próximos meses de verano, que por inercia tienen que mejorar, se utilicen como fuego de artificio para ocultar la verdadera realidad de nuestro mercado de trabajo y seguir sin hacer una reforma laboral en profundidad, que lo dinamice y flexibilice de tal forma que consigamos vencer a nuestra peor pesadilla, la dualidad de ser una de las economías más avanzadas del mundo pero situarnos en las peores posiciones de desempleo, un cáncer metastásico que nadie consigue vencer.

Y aunque no tengo suficiente capacidad visionaria como para saber lo que ocurrirá en 2050, ni el oráculo de la economía en mis manos, como otros parecen dominar, si miro hacia los próximos 5-10 años, observo el conformismo de muchos con los pronósticos de todas las instituciones internacionales empezando por los del propio gobierno que nos condenan a tener una tasa de paro alrededor del 14% en los próximos años y verlo como mejora, cuando es el fracaso de quienes no están haciendo los deberes.

Esta debería ser la verdadera preocupación y ocupación de nuestros políticos gobernantes, poner en marcha de forma inmediata las medidas que sean necesarias para acabar con esta terrible lacra que afecta económica y psicológicamente a millones de hogares a los que deja sin esperanza tras mucho tiempo buscando empleo y, mientras, los más cualificados hacen sus maletas para buscar oportunidades en otros países que les esperan con los brazos abiertos mientras que los mayores de 50 años siguen buscando desesperanzados un empleo digno que les permita cotizar para vivir y tener una pensión suficiente y adecuada sin estar condenados a malvivir a base de ayudas, el resto de su vida, ese es el verdadero drama y no el del baile de cifras que se nos intenta vender como un éxito.

Una famosa frase de San Jerónimo decía "Trabaja en algo para que el diablo te pille siempre ocupado" y en nuestra economía parece que el diablo está ganando por goleada a la vista de las cifras publicadas, porque nadie se está ocupando de hacer un "exorcismo" a nuestro mercado de trabajo.

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El mercado de trabajo viene condicionado por el tejido empresarial de cada país. En España todo egresado de una universidad con brillantes calificaciones opta por una de estas dos opciones: hacerse funcionario, que es una bicoca para toda la vida, o irse al extranjero. Aquellos peor situados intentaran colocarse en el mercado laboral, y tan solo unos pocos querrán hacerse empresarios, o mejor decir emprendedores, ya que tras 40 años de ininterrumpida victoria sindical hasta la propia palabra empresario está muy denigrada. De ahí viene que tan solo 55,7% de las empresas sean de un solo trabajador, es decir que no consideran contratar a nadie, que ciertamente es un rollo. Y empresas de menos de 10 empleados, pongamos 3 ya que la distribución es completamente asimétrica, forman el 38,3%. Entre estas dos categorías ya van 94,0% de las empresas del país. Con menos de 10 trabajadores el porcentaje, es decir estamos hablando de empresas pequeñas, es del 5,04%; inferior a 50 empleados, se trata de empresas medias, el 0,8%; y grandes empresas con más de 250 tan solo el 0,16%. Vamos, hablar del paro sin considerar el tamaño empresarial es inconsecuente. La pregunta real ahora sería, por qué motivo nuestras PYMES no aumentan de tamaño y absorben los excedentes del mercado laboral. Y la respuesta es obvia, porque es un rollo tener a un empleado, y si no es absolutamente necesario, no se hace. Además. Con una Hacienda confiscatoria, no se puede. Y si no que se lo pregunten a la ministra del Paro, Yolanda Díaz, que durante tres meses montó un gabinete de abogados antes de considerar que lo suyo era seguir la saga familiar y meterse de sindicalista o de política, o a los sindicalistas Álvarez o Sordo, que en su vida se han propuesto crear una PYME, que es incomodísimo y es mucho mejor decir desde una tribuna lo que deben de hacer los demás. Dado que no hay empresarios, el paro por decreto no se va a reducir, a no ser que cada día se oferten más plazas de funcionarios públicos, que eso sí que lo puede hacer, y de muy buena gana, el gobierno social comunista que tenemos. En fin, todo gobierno que desprecia sus empresarios está condenado a tener paro, por muchas políticas que implemente para reducir el paro juvenil, el de mediana edad o el senior. Lamentablemente no hay otra. Sin empesarios no hay futuro.

Puntuación 6
#1
Usuario validado en elEconomista.es
_pacifico_
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los sindicatos se tendrian que preocupar mas de que todo el mundo tuviera empleo, antes de que los que lo tienen les suban el sueldo mejor estaria el pais

Puntuación 3
#2