Opinión

Cuatro factores para una pronta recuperación

Las claves para un pronta recuperación económica

El año 2021 empieza marcado por la incertidumbre sobre la evolución de la economía en el curso del año y el tono de la recuperación a medio y largo plazo. Las noticias relevantes se suceden y estamos siguiendo con gran atención los diferentes indicadores económicos, pero todavía no hay claridad sobre cuándo dejaremos atrás esta fase y se acelerará la recuperación. Lo que sí está claro es que, entre todos los indicadores, hay uno que sobresale: el progreso de la vacunación.

La evolución de la pandemia es, sin duda, el principal factor que determinará la marcha de la economía en 2021. Sabemos que por delante quedan todavía semanas y meses complicados, en los que habrá que mantener las medidas de precaución sanitaria y de apoyo social y económico. Pero ya empezamos a ver la luz al final del túnel, y la perspectiva de que un porcentaje suficiente de la población esté vacunada en verano abre expectativas positivas de cara a la segunda mitad del año.

El ritmo de vacunación es clave no sólo en España, sino en todo el mundo, empezando por nuestros principales mercados de turismo, para que se recupere la confianza y se normalice la movilidad internacional.

La evolución de la economía global es el segundo factor que condiciona la actividad de un país tan abierto como el nuestro. La coordinación internacional de las políticas económicas está siendo clave para dar una respuesta global a la pandemia y los planes expansivos de apoyo a la recuperación que se pongan en marcha en los países de nuestro entorno multiplicarán el impacto de las medidas adoptadas a nivel nacional. Además, la coordinación internacional es fundamental para armonizar criterios y sistemas que permitan recuperar la movilidad con seguridad. Por eso España se está volcando en liderar una fuerte respuesta en el plano sanitario y económico, tanto a nivel europeo como en otros foros internacionales.

Es preciso seguir proporcionando apoyo para reforzar la solvencia empresarial

Un tercer factor clave en 2021 será la medida en que se logre proteger el tejido económico y social, evitando un impacto estructural derivado del intenso shock causado por la pandemia. En este sentido, los datos conocidos sobre la evolución de la economía española y del mercado laboral confirman la efectividad de los paquetes de medidas desplegados desde marzo. Tras la intensa reactivación registrada el pasado verano, el PIB español se mantuvo en la senda de crecimiento positivo también entre octubre y diciembre. Además, la recuperación del empleo en la segunda parte del año y las contundentes medidas de protección adoptadas desde el primer momento permitieron cerrar 2020 con una tasa de paro media del 15,5%, muy inferior a la prevista por todos los analistas y sin comparación con la registrada en crisis anteriores.

Así, la liquidez movilizada gracias a las garantías públicas de las líneas ICO y las importantes medidas de ayuda directa al tejido productivo, los trabajadores y las rentas familiares han servido hasta ahora para alejar los escenarios de previsión más negativos. La cobertura de los ERTEs, la prestación para autónomos y el apoyo al resto de trabajadores han supuesto transferencias públicas a las empresas y los ciudadanos por valor de más de 40.800 millones de euros. A ellas se suman las subvenciones individuales de las Comunidades Autónomas y ayuntamientos, mejor situados para responder adecuadamente a las necesidades derivadas de sus propias decisiones restrictivas de la actividad para controlar la pandemia.

El ritmo de vacunación es clave no sólo en España, sino en todo el mundo

Todavía quedan meses duros por delante y es preciso seguir proporcionando apoyo a los sectores más golpeados, reforzando la solvencia empresarial. En esta línea, dentro del marco comunitario de control de ayudas públicas, el Gobierno ha extendido el plazo y cobertura de las moratorias en el pago de créditos y lleva tiempo trabajando con el Banco de España en posibles medidas de alivio financiero que tengan el máximo impacto económico y sostener el tejido productivo hasta que el proceso de vacunación y el despliegue del Plan de Recuperación impulsen la actividad y el empleo en el curso de 2021.

Y es que, finalmente, la tercera clave económica del año es el despliegue ágil del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia; el programa de reformas e inversiones para impulsar el crecimiento y la creación de empleo y avanzar hacia un desarrollo más inclusivo y sostenible a medio plazo.

Para acelerar la ejecución del Plan, se ha aprobado un Real Decreto-ley con un marco legal específico para agilizar la inversión pública y encauzar la colaboración público-privada. Contamos también con los Presupuestos Generales del Estado para 2021, con un volumen de inversión de hasta 27.000 millones de euros a financiar con los nuevos fondos comunitarios para acelerar las transiciones ecológica y digital, reforzar nuestro Estado del Bienestar y los mecanismos de cohesión social y territorial, para que esta crisis no deteriore aún más nuestros indicadores de desigualdad y pobreza.

Se trata de invertir para proporcionar un futuro mejor a nuestros jóvenes, el colectivo que, junto con el de las mujeres, más está sufriendo las consecuencias de esta pandemia. Para que el enorme esfuerzo fiscal para sostener nuestra economía, que llevará a la emisión de más de 150.000 millones de deuda pública adicional en 2020 y 2021, no se convierta en un lastre para nuestros hijos y nietos sino, al contrario, en oportunidades y progreso.

Por eso es urgente implementar los Presupuestos y el Plan de Recuperación a lo largo de los próximos meses, sin dejar de lado las otras dos prioridades del ejercicio: seguir adecuando las ayudas y la red de protección a las necesidades de las empresas y las familias, dándoles el apoyo necesario hasta dejar atrás esta época tan complicada. Y, por otro, seguir controlando la pandemia; porque no hay salud sin economía, ni economía sin salud.

Contamos con buenas bases y estamos desplegando los instrumentos legales y financieros necesarios, pero no podemos despistarnos: tenemos por delante retos importantes que exigen el esfuerzo de todos para conseguir que, tras estos largos meses marcados por la crisis, 2021 sea el año de la recuperación.

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