Opinión

Biden: buena noticia para la bolsa española

  • El nuevo presidente tendrá poco margen de maniobra lo que es garantía de certidumbre
  • El mercado español tiene una alta correlación la bolsa de EEUU, lo que ahora le beneficia
El nuevo presidente de EEUU, Joe Biden, afronta una difícil primera mitad de mandato.

El estancamiento político está servido. Salvo sorpresa mayúscula, cuando el 20 de enero Joe Biden se convierta en el presidente de Estados Unidos, las dos cámaras del Congreso se regirán por mayorías muy estrechas. Una circunstancia indeseada por el partido demócrata, por las previsibles trabas a sus planes, y por el republicano, que, todavía conmocionado por la derrota de Trump, podría perder el Senado. Estos ajustadísimos resultados dificultarán la aprobación de normas de gran calado hasta 2022, algo poco habitual en la primera mitad de las legislaturas pero positivo para la renta variable. Considérelo un regalo de Navidad adelantado para los inversores estadounidenses y españoles.

En septiembre expliqué por qué la disipación de la incertidumbre tras las elecciones espolea a las acciones. Esta vez no ha sido diferente y, desde esa jornada, el índice S&P 500 de EEUU se ha revalorizado un 8,2% (en dólares) y la renta variable española un 21,3% (en euros) gracias, en parte, a los avances en la vacuna de la Covid-19, que han propiciado un repunte a corto plazo en los mercados más pequeños y orientados a los títulos de valor, pero también porque de los comicios ha surgido un Gobierno con escasa capacidad de maniobra que dará un respiro permanente a los parqués.

Los demócratas ocupan 232 de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, la Cámara Baja del Congreso. En noviembre, pese a sus aspiraciones de ampliar la mayoría, solo consiguieron 222, y quedan tres por dirimir que, según parece, caerán del lado republicano. Desde la Segunda Guerra Mundial su mayoría no era tan exigua, insuficiente para emprender grandes reformas.

Por otra parte, en el Senado, el partido de Trump debería ganar en Georgia al menos en una de las dos segundas vueltas de enero para conservar su escasa mayoría. En caso de no lograrlo, la Cámara Alta quedaría dividida al 50%, conque, con arreglo a la ley, el voto de la vicepresidenta Kamala Harris otorgaría a los demócratas una ventaja por la mínima.

Negociaciones al límite

Ante este escaso margen de maniobra, poco importa qué suceda en Georgia. Si bien el Congreso no está tan dividido como en España, la pluralidad interna de los dos partidos estadounidenses les obliga a pelear todos los apoyos para tramitar cualquier proyecto, dado que el voto de un verso libre basta para mandarlo al traste.

Los demócratas solo logran consensos en propuestas intrascendentes y el pacto con los republicanos es posible siempre que no se trate de asuntos controvertidos. Así las cosas, la parálisis será la tónica al menos hasta la mitad del mandato, para desilusión de los electores, que votan para transformar el país, y regocijo de los inversores.

Tras décadas analizando la influencia de la política en las acciones, he comprobado que, en los países avanzados, les beneficia una baja capacidad legislativa, ya que aporta seguridad a empresas e inversores. Las leyes generan ganadores y perdedores. Los estudios demuestran que, a igual cuantía, el sentimiento derivado de las pérdidas es mucho más intenso que el de las ganancias; al que se suma el desconocimiento de quién será el próximo en caer. Una incertidumbre, en fin, que repercute en la volatilidad de las rentabilidades.

A diferencia de lo que ocurre en España, donde últimamente se han celebrado varias elecciones anticipadas, la regularidad del calendario político en EEUU facilita el estancamiento. Por lo general, los nuevos presidentes apuntan muy alto al asumir el cargo, como prueban las rebajas fiscales de Trump en 2017 o la reforma sanitaria de Obama en 2010. Esto no tiene por qué lastrar las acciones, que, de hecho, se pusieron por las nubes en los primeros años de ambos, cuando sus formaciones controlaban ambas cámaras. No obstante, desde 1925 -cuando empezamos a contar con datos fiables-, la bolsa norteamericana ha avanzado el 58% de los primeros años de legislatura y el 63% de los segundos, porcentajes muy inferiores al dato general (73,7%).

Las elecciones legislativas de mitad del mandato suelen fortalecer a la oposición y reanudar el bloqueo, gracias a lo cual la renta variable se ha revalorizado el 92% de los terceros años y el 83% de los cuartos con rentabilidades medias del 22,6% y el 12,0%, respectivamente. Visto lo visto, esta vez no habrá que esperar tanto.

Efectos de la polarización

Asimismo, el adelanto del fenómeno acentuará otra tendencia que expliqué en septiembre. Cuando un demócrata llega a la Casa Blanca, las rentabilidades en su año inaugural suelen ser moderadas por los prejuicios sobre su supuesta animadversión hacia el sector empresarial. Cuando esta premisa se revela exagerada, los títulos repuntan con fuerza. Es solo cuestión de tiempo que lo hagan, aunque esta vez la polarización acortará considerablemente la espera.

Entre los beneficiados se contará, además, el mercado español, cuya correlación con el estadounidense, del 0,71, es muy elevada si consideramos que 1 sería total y -1, nula. La coyuntura política es uno de tantos motores de los mercados, pero, tras unas elecciones cargadas de tensión, el bálsamo a largo plazo del bloqueo político supone una oportunidad para las bolsas de ambos países.

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¿¿??
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¿¿????

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#1
JUAN
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QUE QUEDA MUCHO PARA EL 28!!!

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#2
JUAN
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QUE QUEDA MUCHO PARA EL 28!!!

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