Opinión

Se nos va el talento por la ventana y nadie hace nada

Urge resolver el problema del paro estructural

Una vez más se pone de manifiesto el mal dato de desempleo que persiste en nuestra economía. Los datos del mes de octubre no auguran que la ansiada recuperación se esté llevando a cabo a pesar del aumento en el PIB del tercer trimestre, cercano al 17%, también insuficiente.

Con una tasa de paro superior al 16,5% que sigue subiendo, y que todavía no contabiliza los más de 700.000 trabajadores afectados por los ERTES, se puede afirmar que el dato del mes de octubre, lejos de ser positivo, por mucho que se pueda ser optimista, sigue siendo un mal dato no sólo por el aumento en 49.558 desempleados frente a septiembre sino porque en términos interanuales mantenemos una caída de 439.628 afiliados a la Seguridad Social y un aumento de 648.384 parados.

Cabe destacar que junto a las malas previsiones económicas que tiene España, de acuerdo con los datos del propio Gobierno y de otras instituciones internacionales, lo que es evidente es que nuestra economía está aún en la UCI y que no terminamos de retomar el camino de la recuperación, al contrario de como está ocurriendo en el resto de países europeos donde vemos cómo se sanean las economías y mejoran las tasas de paro.

Mientras que en Europa la media de paro se sitúa alrededor del 8%, en nuestro país tenemos el doble y eso sin contar con el elevadísimo paro juvenil que está por encima del 40%, algo insostenible. Los datos de octubre muestran un aumento de casi el 5% en el paro de los menores de 25 años, así como el efecto sobre el sector servicios donde ha aumentado en 30.624 personas, un 1,1% de incremento. Vistos estos números, tras varios meses de apertura se puede decir que no hemos recuperado ni siquiera la mitad de los empleos que se han perdido durante la pandemia y que las expectativas para el próximo trimestre no son nada atractivas; muchos esperan caídas del PIB en el 4T de entre el 2 y 3% debido a los nuevos confinamientos.

Si miramos al otro lado del Atlántico, ahora que están con las elecciones presidenciales, la economía ha mejorado un 7,4% y el paro, que llegó a ser del 15% durante la pandemia, se ha vuelto a reducir a la mitad (7,9%); su paro juvenil es ahora del 13,5% aunque en 2019 su nivel era del 3,5%, que en economía significa pleno empleo. Claramente, se trata de unas cifras que se alejan de las de nuestra economía y que evidencian que tenemos un grave problema en nuestro mercado de trabajo.

Los más capacitados buscan acomodo en países europeos o cruzan el Atlántico en busca de las oportunidades que el mercado español no les brinda

En España existe un grave problema de paro estructural que nadie ha querido o sabido afrontar con políticas económicas que dinamicen el mercado laboral y que permitan una mayor creación de empleo. Aquí se penaliza a las empresas con elevados impuestos, contribuciones y regulaciones. Tenemos la tasa de paro más elevada de la Unión Europea, con parados de larga duración, muchos mayores de 50 años que verán afectadas sus pensiones por estas lagunas de cotización.

Con el paro más elevado de la UE, se penaliza a empresas con más impuestos y regulaciones

Sería bueno reconsiderar una reforma del mercado de trabajo en línea con lo que hacen en otros países europeos. Continuar como hasta ahora, sin hacer nada, no hace más que perpetuar un problema que ya hace años debería estar resuelto. Mientras tanto, se nos va el talento por la ventana y los más capacitados buscan acomodo en países europeos o cruzan el Atlántico en busca de las oportunidades que el mercado español no les brinda.

Igual que pasa con el sistema de pensiones, el Rey está desnudo, pero nadie quiere verlo, al menos nadie aborda medidas valientes basadas en la economía y no en la ideología para romper una barrera de desempleo que trunca los sueños de los jóvenes y del resto de parados.

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