Opinión

Luces y sombras para el empleo

No conviene alzar las campanas al vuelo a pesar de los positivos datos del paro de septiembre

Tradicionalmente septiembre no suele ser un buen mes para la creación de empleo, suele ser un mes en el que aumentan el número de desempleados, por un lado, pero aumenta el número de afiliados a la Seguridad Social, por otro.

Una vez aclarado este aspecto, podemos afirmar que los datos de desempleo del mes de septiembre han sido razonablemente buenos: el paro se redujo en más de 26.000 personas, hasta un total de 3,77 millones de desempleados, según los datos registrados en el Servicio Pú-blico de Empleo Estatal (SEPE). Estas cifras quedan todavía muy lejos (a pesar de haber pasado ya la temporada estival) de los niveles previos a la pandemia, cuando el des-empleo afectaba a 3,24 millones de personas.

Por otro lado, y como sabemos, el dato más importante de los recibidos es el número medio de afiliados a la Seguridad Social que subió (por quinto mes consecutivo), en 84.000 personas en septiembre (la contratación en el sector educativo ha sido clave en este aumento, ya que aporta más del 7% de las afiliaciones) y se situó en un total de 18,87 millones, todavía lejos de recuperar los niveles de ocupación del mes de febrero de este año, donde el número de afiliados ascendía a 19,2 millones con aún 447.000 cotizantes menos que hace un año.

Por lo tanto, de momento, hemos recuperado solo el 47% del empleo perdido, pero como no debemos hacernos trampas al solitario, no debemos olvidar que en estas cifras de afiliación estamos incluyendo a los más de 700.000 trabajadores acogidos a Ertes, que, a efectos legales, son trabajadores en activo que están cotizando a la Seguridad Social.

Esta "ficción" se mantendrá hasta enero de 2021, momento en el que sabremos realmente si esas empresas, que estamos manteniendo de forma artificial y con respiración asistida, serán capaces de salir adelante; si, realmente, hemos invertido el dinero del contribuyente de la forma más adecuada; o si quizá lo podríamos haber usado para invertir en sectores más acordes a las demandas del mercado aprovechando la oportunidad para hacer cambios en nuestro modelo productivo, que ayuden a rebajar la temporalidad y la precariedad de nuestro mercado de trabajo. Es importante destacar que, en el mes de septiembre, solo 83.000 personas pasaron de la situación de Erte a ocupar sus puestos de trabajo, lo que evidencia la ralentización en la reincorporaciones.

Un Gobierno al que solo se le ocurre subir impuestos no es el que España necesita ahora

En un momento como el actual, no podemos olvidarnos a uno de los colectivos que más han sufrido laboralmente durante esta pandemia que son los trabajadores autónomos; casi 1,5 millones de ellos han obtenido una ayuda del Gobierno, porque han podido demostrar de forma fehaciente que han perdido mas del 70% de sus ingresos y por lo tanto, aunque siguen aferrados al empleo y siguen al alta en la Seguridad Social, de facto, están en una situación muy complicada. Será en los próximos meses cuando veamos quiénes pueden salir adelante y continuar su actividad y quiénes se quedarán por el camino.

El futuro dependerá de las soluciones que se tomen en el presente

Se nos presenta un otoño complicado: con un semi confinamiento que se nos viene encima, con bastantes incertidumbres, con un sombrío panorama donde esperamos que el PIB al final de año caiga más de un 12% y el paro supere el 20% (con Ertes en vigor), con un déficit desbocado y con una deuda que superará el 115%. Ante este escenario nuestra clase política debe estar más unida que nunca para afrontar todo esto.

El fututo dependerá de las decisiones que se tomen en el presente. Si no abordamos este problema con responsabilidad, este socavón profundo puede convertirse en un abismo, de no actuar de forma conjunta y con intereses comunes.

Si lo mejor que se le ocurre a nuestro Gobierno es subir impuestos que puedan hacer perder poder adquisitivo de nuestros ciudadanos y frenar el crecimiento económico (como lo que hemos leído recientemente sobre la posibilidad grabar con IVA a actividades que hasta ahora estaban exentas como a la sanidad o educación privada), tendremos que dudar, seriamente, si este es el Gobierno que en España necesitamos en un momento como este.

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