Opinión

Presupuestos 2021: El objetivo es España, no los próximos 40 meses

La política económica de Sánchez nos lleva a una recesión más profunda

La política económica actual del gobierno de España que dirige con su equipo y socios, Pedro Sánchez, se basa entre otras medidas, en una política impositiva orientada a la subida generalizada de impuestos, con el fin de tener un control absoluto de la economía y de la generación de riqueza, como antaño lo hacían, los países bajo el yugo de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas soviéticas (URSS).

Afortunadamente, por ahora, la pandemia del COV-19 ha parado en seco este incremento impositivo meramente anunciado entre bambalinas, obligándoles a prorrogar de nuevo los presupuestos de 2018, para este año quizás también, los realizados por el equipo de Cristóbal Montoro, avocados por la contundente realidad económica a tener que rectificar de nuevo.

El eje aglutinador que se busca, el actual gobierno, es aumentar el tamaño de las finanzas públicas de forma continuada y casi descontrolada hasta alcanzar niveles del gasto público cercanos al 50 % del PIB, o incluso superiores a ese fatídico digito de porcentaje, cuando, por el contrario, las economías más avanzadas y más dinámicas y resistentes a los impactos económicos, son aquellas que van justo en la dirección contraria, caracterizándose por estar realizando auténticos esfuerzos de eficiencia administrativa, de reducción de gastos y estructura del estado y más importante si cabe, llevando a cabo una política fiscal orientada a la reducción de impuestos, con el objetivo de no superar la cuota del 35% sobre el PIB, como mera norma, de los gastos totales del estado, para que como consecuencia de ello, el poder incrementar la demanda interna donde según anuncia James A. Kahn, el escenario optimo estaría en torno al 25%, del PIB del país.

La concepción político- económica del actual ejecutivo, unida a la tremenda voluntad del tándem actual del gobierno de coalición de proponer y anunciar subvenciones, incrementar el gasto social con rentas sociales, aumentar el tamaño del estado, multiplicando los ministerios y asesores, unido a la voluntad de dotar de presencia del estado-controlador en cualquier actividad económica cotidiana de la población, son claras tácticas que lastraran el crecimiento de nuestra economía aturdida, prolongando a varios ejercicios el retorno al escenario económico pre-pandemico.

Resulta relevante destacar el aprovechamiento por parte de este ejecutivo de la parálisis económica, motivada por la pandemia del COV-19, como una oportunísima herramienta para reducir el periodo de implantación de este tipo de economías marxistas o conocido como modelo de economía centralizada.

Un ejemplo bochornoso, es intentar tildar de "antipatriotas", a los miembros de la oposición por no apoyarle en esta deriva hacia un estado centralizado, al más puro estilo "stalinista", al no tener un apoyo explícito para la aprobación de los Presupuestos (aun desconocidos) Generales del Estado para 2021, y además intentando convencer a la audiencia ignorante que sin estos presupuestos, no se podrán obtener los fondos de recuperación de la Unión Europea, algo absolutamente falso que además Úrsula Von der Leyen ha tenido que desmentir en Bruselas, ante la insistencia de Sánchez en intentar ligarlos. Como siempre, las mentiras tienen las patas muy cortas.

Nos tenemos que apretar y mucho el cinturón "todos", incluso el gobierno actual, y si no saben hacerlo, dejen que se les ayude. Pero el mayor riesgo político, es intentar buscar la aprobación de los presupuestos con socios que solo buscan sus objetivos partidistas y no de nuestra nación. Los próximos 40 meses no deben tener este fatídico peaje, con separatistas, nacionalistas y seudo terroristas.

Otro ejemplo de esa búsqueda del control absoluto es el de los fondos aprobados por la UE para la reconstrucción, de Next Generation" en los que, a España, le corresponden aproximadamente 140.000 millones de euros (73.000 millones en transferencias y 67.000 millones de euros en créditos), donde serán asignados y aplicados durante los próximos 6 años, y donde el 30% de las trasferencias, se debieran ejecutar, en los dos próximos ejercicios.

¿Por qué Sánchez quiere ahora, controlar desde Moncloa, esta cantidad ingente de dinero de ayudas para la recuperación, sin control ni auditoria alguno?, la única respuesta es para garantizarse su primer objetivo político y no económico, que es el de los famosos 40 meses, algo preocupante para las empresas españolas y para Bruselas, pues no es el fin para lo que estos fondos, asignados por la UE, se establecieron el pasado mes de Junio: el objetivo es la recuperación económica de la cuarta economía europea, España.

La negativa de Sánchez, ante la propuesta del Partido Popular de tener una Agencia para la Reconstrucción, constituida por expertos de cada sector, como ha propuesto Fedea recientemente, y no por un equipo económico-político, designado únicamente por Sánchez, pondrá en tela de juicio la posibilidad de salir airosos de esta crisis económica, sin antes haber cambiado el modelo político de Estado.

Mi recomendación al Sr. Sánchez, es que debemos tener un ente compuesto por expertos de cada sector, que garantice una mayor objetividad en la aprobación de proyectos, en el control de los recursos y en un justo reparto en los sectores tractores de empleo y riqueza de nuestra economía.

No se debe ni se puede llevar el plan de reconstrucción con la ayuda de los fondos de la Unión Europea, como si fuera un "chiringuito", porque de esa manera, ya hemos tenido bastantes experiencias negativas, como ha sido el caso de la Junta de Andalucía.

Analizando ahora el escenario de contracción de PIB, y utilizando los fundamentos matemáticos del Teorema de Rolle, hay que proponer en la cámara un conjunto de contramedidas, con la idea de ayudar a Sánchez a salir de esta situación económica catastrófica, en la que el gobierno actual nos está conduciendo, por su demostrada incapacidad al contar y buscar únicamente socios ignorantes.

Observando la estructura sectorial de nuestra economía, del déficit estructural del Estado, y los volúmenes de deuda alcanzados, tardaremos en recuperarnos más de un lustro, para regresar al PIB pre-pandémico.

El incremento de los tipos impositivos, y presión fiscal como quieren los integrantes de este tándem político, no siempre conllevara un aumento de la recaudación fiscal. Si a esto le unimos el control absoluto de "Moncloa" de los fondos de recuperación, el riesgo de "no recuperarnos" esta década es elevado.

Sánchez nos lleva al desastre económico por contar únicamente con socios ignorantes

Este efecto lo explica muy bien la conocida curva de Laffer. La disminución de la demanda interna previsible, al consumo interno de las familias, a la minoración de las exportaciones, y unido a una menor oferta de bienes y servicios tanto internos como externos, reducirá hasta tal punto los ingresos fiscales del Estado que la subida de los tipos impositivos, y de nuevos impuestos directos e indirectos, no compensa la previsible disminución de la oferta.

Una menor tributación por el contrario consigue aumentar la recaudación fiscal, y esto es extremadamente importante trasmitirlo ahora, porque los PGDE están en la incubadora.

Sánchez debería en primer lugar presentar sus presupuestos "fantasmas", a los partidos con representación nacional, no a los regionales. ¿Estaremos aun a tiempo?

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