Bolsa, mercados y cotizaciones

Tres posibles escenarios tras la quiebra de SVB: de una Fed 'sola' bajando tipos a tensión en los bonos europeos

  • Un contagio ceñido a EEUU no afectará a otros grandes bancos centrales
  • El peor caso contempla vulnerabilidades escondidas en el sector financiero
  • Los bancos centrales se verían tensionados y crecería la aversión al riesgo
Foto: iStock

La quiebra de Silicon Valley Bank (SVB) en EEUU ha despertado rápidamente viejos 'fantasmas' del mundo financiero. Los reguladores estadounidenses han actuado con presteza en esta ocasión y la calma parecía haber vuelto poco a poco a los mercados tras el pánico desatado el viernes y este lunes. Sin embargo, como ha ocurrido en anteriores ocasiones, el miedo no se disipa tan fácilmente y la sensibilidad se dispara: cualquier duda multiplicará los efectos negativos, como se ha vuelto a ver este miércoles con Credit Suisse. Si vuelve a bajar la marea, es fácil que se vuelva a pillar a quien estaba 'nadando desnudo', como recoge el célebre aforismo de Warren Buffett que invariablemente resuena en el universo de las finanzas.

Con el daño tan reciente, es difícil calibrar si esta crisis se quedará en el susto de los últimos días o si es la antesala de algo más grande. La lectura general es que este colapso ha venido de un sector concreto, varios bancos regionales de EEUU afectados por su cuestionable preparación para una rápida subida de los tipos de interés. Parece que los grandes bancos han capeado mejor esta situación y, cruzando el Atlántico, el mensaje es que las entidades europeas no guardan similitudes con lo ocurrido.

En un análisis reciente, la agencia de calificación crediticia Moody's destaca que el efectivo en los bancos centrales tiene mayor peso en los balances de los bancos europeos y los valores de deuda suponen alrededor del 12% en la eurozona, frente a más del 30% en los bancos de EEUU, mientras que los bancos de la UE también están sujetos a requisitos de capital por riesgo de tipo de interés, lo que implica una menor exposición al riesgo de mercado en bonos.

Sin embargo, Moody's subraya que dichas diferencias no hacen completamente invulnerable al sector en el Viejo Continente. Volviendo a EEUU, la agencia ha empeorado su perspectiva sobre el sistema bancario del país, que baja a "negativa" desde "estable", lo que evidencia una vulnerabilidad latente.

Reconociendo lo aventurado de hacer pronósticos cuando la propia Reserva de Federal de EEUU reflexiona sobre cómo reaccionar en su reunión sobre los tipos de la semana que viene -el Banco Central Europeo (BCE) sale a 'torear' antes, este jueves-, los analistas de Capital Economics han dibujado tres posibles escenarios globales a medio plazo: uno más benigno en el que 'la vida sigue igual', otro moderado en el que los riesgos se concentran en EEUU y otro de riesgo en el que los problemas financieros se extiendan al exterior y los efectos son lo suficientemente significativos como para alterar materialmente el curso de la política monetaria en otros lugares.

El mejor escenario

En el mejor escenario posible, explica Vicky Redwood, asesora económica sénior de Capital Economics, los problemas se limitan al colapso de unas pocas entidades regionales poco reguladas en EEUU, causado por factores idiosincrásicos. A diferencia del SVB, las demás entidades están bien protegidas contra la subida de los tipos de interés, la confianza se recupera rápidamente, las primas de riesgo disminuyen y las condiciones crediticias se relajan, describe la analista.

"Las consecuencias para el resto del mundo son mínimas. La Reserva Federal de EEUU vuelve a subir los tipos de interés para contener la inflación, comenzando con una subida de 25 puntos básicos o incluso de 50 puntos básicos en marzo, y los tipos de interés no se recortan hasta el próximo año", agrega.

El escenario intermedio

Como segundo escenario, Redwood traza uno intermedio en el que es posible que sigan surgiendo problemas en el sector financiero, pero se limitan a EEUU. "Los bancos estadounidenses frenan su oferta de crédito al sector privado y las condiciones financieras siguen siendo restrictivas. El impacto resultante sobre la demanda agregada implica que la Fed realice, como mucho, una subida más de 25 puntos básicos; y se hace probable un recorte de tipos antes de finales de año", plantea la estratega.

En esta hipótesis, el impacto en las condiciones financieras de otros países sería modesto. En consecuencia, otros grandes bancos centrales seguirían centrados en reducir la inflación y continuar con las subidas de tipos de interés que estaban previstas. El BCE mantendría su intención anunciada de subir el tipo de depósito 50 puntos básicos este jueves y el Banco de Inglaterra (BoE) elevaría el tipo bancario 25 puntos básicos la semana que viene.

En este contexto, se podría dar el caso no inédito de que la Fed tenga que relajar más/más rápido que sus pares. "El desplome de las puntocom en 1999/2000 nos recuerda que los demás bancos centrales no tienen por qué seguir a la Fed a pies juntillas cuando la gravedad de una crisis difiere de un país a otro; aunque todos los grandes bancos centrales recortaron los tipos de interés, el recorte de 475 puntos básicos en EEUU fue mucho mayor que el recorte de 150 puntos básicos en la zona euro o de 200 puntos básicos en el Reino Unido", recuerda Redwood. La economista contempla que un aumento del nerviosismo acarrearía recortes de tipos más precipitados que en otros episodios.

Este escenario incluye más 'peros'. Aunque no se produzca un contagio financiero significativo desde EEUU, la ralentización del crecimiento económico estadounidense seguiría afectando a otras economías a través de los canales económicos convencionales (como el debilitamiento del comercio). En consecuencia, la demanda agregada en las economías estrechamente vinculadas a EEUU (incluidos Canadá y México) sería más lenta que en otras circunstancias.

"Tras el colapso de SVB, es probable que la Fed adopte un enfoque más prudente a la hora de subir los tipos, ya que lo importante sigue siendo la inflación y la fortaleza económica. La economía estadounidense acabará ralentizándose, probablemente un poco antes de lo esperado tras estos acontecimientos, pero aún podría tardar un tiempo", apostilla Vincent Vinatier, gestor de carteras en AXA IM.

El peor escenario

En el peor de los escenarios dibujados, la quiebra de SVB marcaría el inicio de una crisis financiera mundial. Otras instituciones financieras tendrían problemas, ya sea por problemas similares a los de SVB o, más probablemente, porque SVB es un primer indicio de otras vulnerabilidades desconocidas que acechan al sector financiero.

"Aunque todos los bancos centrales intensifican su ayuda de emergencia a la liquidez, esto no evita una pérdida de confianza en el sistema y un endurecimiento significativo de las condiciones crediticias. Ya esperábamos recesiones en muchos de los principales mercados desarrollados este año. Ahora, esas recesiones parecen mucho más profundas y generalizadas", perfila Redwood.

"Al desvanecerse rápidamente la preocupación por la inflación, los tipos de interés se reducen con rapidez en todos los países. Dado el alto nivel de los tipos de interés en relación con los estándares de la década pasada, hay margen para que se recorten significativamente antes de que se alcance el límite inferior cero de los tipos nominales, lo que significa que los bancos centrales no necesitan reiniciar la expansión cuantitativa (QE, nuevos estímulos). Pero los bancos centrales podrían detener sus programas de endurecimiento cuantitativo (QT, reducción de balance)", echa más leña al fuego la analista.

Bajo este clima de incertidumbre, la aversión al riesgo de los inversores aumenta en todo el mundo y ejerce presión sobre los diferenciales soberanos en la zona euro en particular, incide Redwood. El spread entre el bono alemán y los periféricos como el italiano, el griego o el español se ampliaría, complicando la vida al BCE, como suele suceder en periodos de turbulencias.

Mientras tanto, sugiere la experta, los flujos de capital mundiales se secan, lo que hace mucho más difícil para los mercados emergentes con grandes déficits por cuenta corriente (como Turquía, Colombia, Rumanía y Filipinas) financiar sus déficits, provocando una fuerte caída de las divisas y profundizando sus recesiones.

Con qué escenario quedarse

¿Cuál de estos escenarios parece asomar en el horizonte más inmediato? "Evidentemente, todo está en un estado de flujo, pero, tal y como están las cosas, algo entre el primer y el segundo escenario parece perfilarse como el resultado más probable, con el tercer escenario más como un lejano riesgo de cola. En otras palabras, es probable que la economía estadounidense sienta al menos algunos efectos duraderos, que afectarán a la trayectoria de la política monetaria estadounidense, pero las repercusiones en el resto del mundo deberían ser relativamente contenidas", concluyen desde Capital Economics.

"Las quiebras de Silvergate Capital y Silicon Valley Bank no han modificado nuestras previsiones de base para el crecimiento del PIB mundial, la inflación o los tipos de interés oficiales. Pero sí ponen de relieve el riesgo de que un endurecimiento severo de las condiciones financieras tenga un impacto material en el crecimiento -más allá de lo que pretenden los responsables políticos- y rebaje las previsiones de los tipos de interés oficiales. Hemos cuantificado el impacto de una amplia revalorización de las primas de riesgo en los mercados financieros mundiales. Según nuestros modelos, las fuertes caídas de los mercados de renta variable, el endurecimiento de las condiciones crediticias y el descenso de los precios de los activos podrían situar el PIB mundial un 3% por debajo de la base de referencia a finales de 2025", estima Innes McFee, estratega jefe de Economía Global de Oxford Economics.

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