Bolsa, mercados y cotizaciones

Los bancos centrales exprimen políticas que pueden evitar la recesión global

  • El mercado descuenta una contracción económica mundial
  • Pero más medidas fiscales la paliarían
Las políticas de Powell y Lagarde son distintas.
Madrid.

La pandemia del coronavirus ha sumergido a Wall Street en el décimosexto mercado bajista desde la Segunda Guerra Mundial, y aunque esta circunstancia atañe solo a las bolsas y no implica automáticamente la caída de la economía en una recesión, los bancos centrales han corrido a sofocar este riesgo, que economistas, gestores y analistas reconocen que es elevado no solo para Estados Unidos o la eurozona, condenada ya sin remedio, sino a nivel global.

"La última respuesta de la Reserva Federal (Fed) refleja el creciente impacto que se espera que el Covid-19 tenga en la economía de la primera potencia del mundo, tanto por el desplome de la actividad económica mundial como por la interrupción regional y el número de afectados", observa David Page, jefe de investigación macro de AXA IM. "Evitar otro Lehman Brothers ha sido fundamental para la institución en los últimos años", continúa Thomas Costerg, economista de Pictet WM.

El mercado está descontando ya una recesión de la eurozona en 2020 y, como poco, una desaceleración profunda del crecimiento económico global, "hasta quedarse en el 0%", según calcula en su escenario base el equipo de analistas de Citi, en consonancia con otros bancos de inversión y organismos internacionales, "si el impacto en el turismo de la expansión del coronavirus no es mayor de lo que pensamos y se produce la segunda contracción de la actividad a nivel mundial de los últimos 50 años, tras la de 2009", según puntualizan desde la entidad. La acumulación de shocks releva la gravedad de su dimensión si se observa que en este periodo, con la excepción de la crisis que provocó la caída de Lehman Brothers en 2008, el crecimiento global solo se situó por debajo del 1% en 1982.

"Las acciones de la Fed deberían ayudar a detener parte del pánico en los mercados, pero es solo el comienzo, ya que creemos que la respuesta política adecuada requerirá una acción coordinada y contundente tanto del frente fiscal como monetario: ya pronosticamos una contracción del PIB en el segundo trimestre, pero el riesgo es que resulte ser mucho más profunda y prolongada", advierten desde BofA.

De los últimos 15 mercados bajistas, siete coincidieron con una recesión de la economía de EEUU y el S&P 500 se hundió de media un 37%, mientras que en el resto de ocasiones lo hizo un 24%. Actualmente, desde sus últimos máximos históricos, el principal índice de Wall Street cae ya cerca de un 25%, con un fuerte trasvase de dinero hacia la deuda, sobre todo de largo plazo, lo que indica que el dinero espera que los tipos prosigan siendo bajos más allá del corto plazo.

En este contexto, y ante la brecha que vuelve a abrirse entre las estrategias del BCE y la Fed, el euro vuelve a recuperar terreno frente a dólar. Sin embargo, la tendencia debería ser la contraria, si se tiene en cuenta el carácter de refugio que los inversores dan a la moneda de la, todavía, mayor economía del planeta. Según Olivia Álvarez, de Monex Europe, "los inversores a nivel global continuarán absorbiendo la liquidez incrementada de dólares, en tanto el mercado prácticamente opera en modo de crisis y busca el refugio de la divisa: ante las crecientes perspectivas de una contundente recesión económica en el horizonte, prácticamente no existen barreras posibles para restringir la fortaleza del billete verde".

La contundencia de la Fed

"La contundente actuación de la Fed deja claro un mensaje: las economías norteamericana y global enfrenta notables riesgos de una amplia recesión y disrupciones en el sistema financiero sin precedentes", añade Olivia Álvarez, quien. "como referente", incide en que "durante la crisis financiera del 2008, a la insititución le tomó varios meses implementar medidas de magnitud similar a las que tomó este domingo en un único movimiento".

A la Fed le han bastado dos recortes, ambos por sorpresa y sin coincidir con una reunión oficial, para mover los tipos desde el 1,5% en los que empezaron el mes de marzo, hasta el 0% actual, el suelo histórico del precio del dinero en el país americano. Además, anunció la semana pasada inyecciones de liquidez por 1,5 billones de dólares para sostener a los mercados financieros y el domingo confirmó un nuevo programa masivo de compra de activos de otros 700.000 millones de dólares y otra operación más, de otros 500.000 millones, que se suman a las repos (préstamos de muy corto plazo para los bancos y las operadoras del mercado) a las de la semana pasada. Ulas Akincilar, responsable de trading de la plataforma Infinox, destaca cómo "tras haber disparado casi toda su munición en unas pocas semanas, la Fed no puede usar ya más recortes de tipos en el futuro" y considera que "los inversores están descontando lo que parece ser una recesión brutal".

"Los inversores están descontando una recesión brutal", explican desde Infinox

Phillipe Waetcher, jefe de investigación económica de Ostrum AM, considera que "la razón principal de este movimiento es el riesgo asociado con la epidemia" porque "la situación se ha acelerado en los EEUU con el rápido aumento en el número de contagiados". Según, él tanto en EEUU como en Europa, "depende de la política fiscal actuar activamente para limitar el riesgo y hacerse cargo de la disminución de la actividad que se avecina", y advierte que "la probabilidad de escapar de una recesión ahora es limitada" en ambas regiones.

En Europa, además, el BCE ha dado una señal clara de no dar más de sí. Christine Lagarde ha heredado una institución agotada por años de estímulos y, si bien lanzó un paquete de medidas importante, pensado para que llegue liquidez a los sectores más necesitados por la crisis, además de anunciar una inyección de 120.000 millones de euros más en el programa de compras de activos hasta final de año, la presidenta francesa no se vio capaz de bajar más los tipos de interés de referencia, ya en el 0% desde que su predecesor, Mario Draghi, los tocase por última vez hace exactamente cuatro años y un día.

La Fed y el BCE no son los únicos bancos que han lanzado colchones para intentar amortiguar el desplome de la economía.Es algo que está siendo una constante a lo largo del mundo, con muchas instituciones bajando tipos y entrando por primera vez en la senda de los programas de compra de deuda, en el caso del Banco de Australia. China, por su parte, también ha tomado medidas a través de su banco central para intentar amortiguar la crisis.

El Banco de Japón, la entidad pionera en este tipo de medidas extraordinarias, ya que fue la primera en implementarla hace ya casi dos décadas, también ha tomado medidas. Sin bajar tipos, ya que, como el BCE, los mantiene en el 0%, ha anunciado que duplicará las compras de ETF en su particular QE, en el que las inyecciones, a través de las compras de estos fondos cotizados, van directamente orientadas a fortalecer a la bolsa del país.

En cuanto al Banco de Inglaterra, Mark Carney ha recortado tipos hasta el 0,25%, igualando los más bajos que se han visto desde la Segunda Guerra Mundial y ha reducido las exigencias de capital a la banca, además de ofrecer liquidez al sector financiero con condiciones más favorables, para intentar incrementar el flujo de crédito.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.