Infraestructuras y Servicios

FCC e IFM impulsan Aqualia con 1.000 millones de inversiones hasta 2026, un 25% más

  • Aqualia ha recibido recientemente el respaldo de la agencia Fitch, que ha ratificado su calificación en BBB-
Carlos Slim, máximo accionista de FCC, y Esther Alcocer Koplowitz, presidenta de FCC

FCC e IFM impulsarán Aqualia, especializada en la gestión del ciclo integral del agua, con un plan de negocio que incluye inversiones estimadas en cerca de 1.000 millones de euros entre 2023 y 2026, según las proyecciones de la compañía.

De la cantidad total, aproximadamente el 30% (unos 300 millones de euros) irá destinado a nuevos proyectos y crecimiento inorgánico (adquisiciones) y el 70% (700 millones de euros) al negocio ordinario que ya tiene en cartera. La estrategia de Aqualia ha recibido recientemente el respaldo de la agencia Fitch, que ha ratificado su calificación en BBB- con perspectiva estable.

Con la compra de GGU y la contratación orgánica, Aqualia situó su cartera en 20.441,8 millones de euros al término de los nueve primeros meses del año

La cifra total supondría incrementar en torno al 25% las inversiones acometidas por la empresa que dirige Félix Parra en los últimos cuatro años. Así, desde 2018, cuando el fondo australiano IFM adquirió a FCC el 49% del capital de Aqualia, la firma ha acometido inversiones netas por alrededor de 800 millones de euros, según se recoge en sus cuentas anuales consolidadas.

En los últimos ejercicios, la multinacional española ha ejecutado diversas adquisiciones con las que ha reforzado su posición o entrado en nuevos mercados. Así, en la segunda mitad de 2022 compró y resultó adjudicatario de varias concesiones en Colombia, un país clave en su estrategia en Latinoamérica y donde sigue mirando oportunidades, y hace poco más de un año selló su desembarco en Georgia con la adquisición de GGU (Georgia Global Utilities) por 180 millones de dólares (168 millones de euros). En 2020 tomó el 51% de Qatarat Saqia Dasalination Company, la concesionaria que explota la desaladora del Aeropuerto Internacional de Jeddah, en Arabia Saudí, y el 51% de la empresa de servicios integrales Haaisco, que opera y mantiene la planta de Jeddah y otras dos más en el país. Unos meses antes, en 2019, Aqualia aterrizó en Francia al adquirir Services Publics et Industries Environnement (SPIE). También ha sumado activos en España y ha participado en operaciones como la de Socamex (adquirida por Quaero Capital a Urbaser) o la desinversión de proyectos de Hyflux en Omán -aún pendiente-.

La estrategia de crecimiento de Aqualia discurre por abundar en el negocio de concesiones municipales de agua en países europeos en los que ya está presente, con España, República Checa, Francia y Portugal como principales mercados. También busca proyectos de tratamiento de agua a través de contratos de colaboración público-privada en América, Europa, Oriente Medio y el Norte de África. Estados Unidos figura como un objetivo prioritario y analiza acometer alguna adquisición, con el denominado Cinturón del Sol (Arizona, California, Florida, Nevada, Nuevo México, Texas, Georgia y Carolina del Sur) en el punto de mira.

Para consolidar y ampliar su perímetro de concesiones, Aqualia planea invertir más de 1.000 millones hasta 2026, de acuerdo con las proyecciones remitidas por la firma a Fitch. Un importe que se sustenta en las positivas previsiones de crecimiento de los ingresos. Con la compra de GGU y la contratación orgánica, Aqualia situó su cartera en 20.441,8 millones de euros al término de los nueve primeros meses del año, lo que mejora en un 33,1% (más de 5.000 millones) el dato de cierre de 2021. Hasta septiembre, sus ventas alcanzaron los 970,3 millones, un 11,5% más que un año antes.

Estructura de capital

Para ejecutar su plan de crecimiento, Aqualia requiere de una estructura de capital con financiación a largo plazo. En esta línea, la compañía obtuvo el pasado verano un crédito corporativo verde sindicado de 1.100 millones de euros con 10 bancos. La empresa trató de refinanciar el bono de 700 millones que venció en junio, pero la guerra en Ucrania generó un alto grado de volatilidad que hizo inviable la operación. Por ello optó por amortizar el bono y recurrir a financiación bancaria. Tiene otro bono de 650 millones que vence en 2027.

Además, Aqualia refinanció el bono de su filial checa SmVaK que vencía el año pasado, con un importe de 5.400 millones de coronas checas (225 millones de euros). Asimismo, la compañía pagó 164 millones de dólares (153 millones de euros) para cancelar un bono de GGU y planea volver al mercado de capitales con su filial de Georgia en 2024 con una emisión de entre 200 y 250 millones de dólares en función del resultado de las negociaciones sobre la tarifa de agua del próximo trienio con el regulador del país.

Aqualia mantiene el objetivo de que su ratio de deuda sobre ebitda (resultado bruto de explotación) se ubique en una horquilla de entre cuatro y cincos veces. Recientemente, Fitch ha ratificado la calificación de Aqualia en BBB- y de su bono senior garantizado en BBB con perspectiva estable. Un respaldo que contrasta con las rebajas de rating que han sufrido otros competidores.

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