Industria

China da un toque de atención a Occidente, que "necesita sus propias cadenas de suministro de chips"

Imagen: iStock.
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Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China no son una nueva noticia, pero la razón de estas ha variado a lo largo de los años. En los más recientes, durante la presidencia de Donald Trump en EEUU, las dos mayores potencias del mundo se enzarzaron en una 'guerra arancelaria'. Con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca a principios de 2021 las relaciones se templaron, aunque ha surgido un nuevo frente: la fabricación de semiconductores, piezas claves para la transformación tecnológica a la que aspiran las principales economías del planeta. La tirantez entre Pekín y Washington ha aumentado en las últimas semanas y los expertos advierten de que el gigante asiático está dando un toque de atención no solo a su rival americano, sino también a Europa (que se ve afectada por la ya denominada guerra de los chips).

El gobierno chino restringirá, a partir del 1 de agosto, las exportaciones de galio y germanio, dos metales necesarios para la fabricación de semiconductores. Según datos de la Critical Raw Materials Alliance, un organismo del sector, el 'dragón rojo' produce buena parte del germanio y del galio de todo el mundo, el 60% y el 80%, respectivamente.

El Ministerio de Comercio del país asiático tomó esta decisión la semana pasada, recrudeciendo así la 'guerra tecnológica', después de conocerse que Estados Unidos estaba planteándose distintas medidas para privar a China de los semiconductores necesarios para inteligencia artificial (IA). Tanto la Comisión Europea como la Casa Blanca expresaron su preocupación por las restricciones de la potencia oriental.

"Un toque de atención"

Con todo, los expertos consideran que China ha lanzado una nueva advertencia Occidente, forzando a que tanto EEUU como el Viejo Continente se replanteen sus planes sobre las cadenas de suministro.

Para Stewart Randall, de la consultora Intralink, las próximas restricciones de Pekín son "una llamada de atención para que algunos [países] aumenten gradualmente su producción [de semiconductores] en otros lugares".

"Si China nunca hiciera nada, la mayor parte del mundo estaría perfectamente feliz de seguir dependiendo" de ella, ha asegurado este analista en declaraciones a CNBC.

Brady Wang, director asociado de Counterpoint Research, también ha opinado de la misma manera: "Que China deje de exportar estos metales es en realidad una advertencia. Recuerda a los países europeos que necesitan tener sus propias cadenas de suministro".

¿Más restricciones?

Además, los expertos advierten de que la nación asiática podría no haber asestado todavía su último golpe. Desde Defense Metals Corp no descartan que China restrinja en los próximos meses las exportaciones de otros metales.

"Es probable que sigamos viendo [restricciones a la exportación] y que afecten a otros materiales como las tierras raras, de las que China controla más del 85% de la producción", avisó Luisa Moreno, presidenta de la mencionada compañía minera, también en declaraciones a la CNBC.

No sería la primera vez. El país asiático ya interrumpió en 2010 las exportaciones de tierras raras a Japón por una disputa territorial. Y en 2019 amenazó con hacer lo mismo a Estados Unidos en plena batalla comercial.

Según Wang, estas acciones de China no tendrán un gran impacto económico a corto plazo, pero si será un problema "a más largo plazo" si los países occidentales no toman medidas.

La economía china, en apuros

No obstante, Pekín no puede ir más allá sin pensárselo dos veces antes. Debe tener cuidado "porque bloquear las exportaciones podría perjudicar a las empresas chinas, que perderían a sus clientes extranjeros", ha destacado Randall.

El comercio exterior chino no está pasando precisamente por su mejor momento. La Administración General de Aduanas del país ha publicado esta madrugada los datos de la balanza comercial y han sido peores de lo esperado.

En concreto, los intercambios entre China y el resto del mundo denominados en dólares se contrajeron un 10,1% interanual en junio, con las exportaciones cayendo más (-12,4%) que las importaciones (-6,8%). De hecho, el descenso de las exportaciones del gigante asiático es el más fuerte desde febrero de 2020, esto es, desde el estallido de la pandemia, y es el segundo retroceso consecutivo. El consenso de mercado había anticipado que las exportaciones disminuirían un -9,5% interanual y las importaciones un un 4%.

Lv Daliang, portavoz de la Administración General de Aduanas, ha achacado los malos resultados de las exportaciones a "la débil recuperación económica mundial, la ralentización del comercio y la inversión mundiales, y el aumento del unilateralismo, el proteccionismo y la geopolítica", en una rueda de prensa celebrada en Pekín, según informa Reuters.

En el global del semestre, el comercio denominado chino en dólares refleja una bajada del 4,7%, aunque en el acumulado hasta junio son las importaciones las que experimentan un descenso mayor (-6,7%) que las exportaciones (-3,2%), recoge Efe.

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