Empresas y finanzas

El Grupo Volkswagen invertirá 7.000 millones en España y hará baterías en Sagunto con el Perte

  • Las pérdidas de Seat en 2021 alcanzaron los 256 millones, un 32% más
  • La falta de chips ha tenido un impacto de 600 millones
  • La compañía española prevé que 2022 sea "el año del retorno a la rentabilidad"
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El presidente del consejo de administración de Seat, Thomas Schmall, ha confirmado en rueda de prensa que el Perte de automoción es una gran oportunidad para España y que, si se confirma este apoyo, el Grupo Volkswagen movilizará más de 7.000 millones de euros junto con los proveedores dentro del plan Future Fast Forward, y la planta de celdas de baterías de España –la primera del grupo fuera de Alemania- se ubicará en Sagunto (Valencia), con 3.000 empleados y una potencia de 40 gigavarios/hora anuales, iniciando producción en 2026.

El presidente de Seat, Wayne Griffiths, ha destacado que estos 7.000 millones son "la mayor inversión industrial individual de la historia de España".

Sobre las cuentas de la compañía en 2021, la automovilística Seat ha cerrado con unas pérdidas después de impuestos de 256,3 millones de euros, lo que supone un 31,9% más en tasa interanual.

Con estas cifras, la compañía propiedad del Grupo Volkswagen cierra con pérdidas por segundo año consecutivo, tras las pérdidas de 194,2 millones de euros que registró el año pasado, un ejercicio marcado por los cierres comerciales para contener la pandemia.

De esta manera, la compañía no ha podido volver a números negros de 2019, cuando ganó 346 millones de euros.

Reducción de pérdidas operativas

Las pérdidas operativas alcanzaron los 371 millones de euros, lo que supone un 11,2% menos en tasa interanual, cuando la marca propiedad del Grupo Volkswagen acabó el año 2020 con unas pérdidas operativas de 418 millones de euros.

Además, la falta de semiconductores provocó que la marca dejase de producir 125.000 vehículos, lo que supuso un 25% menos frente a las previsiones que manejaba la compañía para el ejercicio 2021. Ello supuso un impacto negativo de más de 600 millones de euros.

La facturación fue de 9.256 millones, un 5,4% más; el ebitda fue de 278 millones, un 77% más, y la liquidez de -289 millones, un 21,5% mejor que en 2020, cuando fue de -368 millones.

La compañía invirtió 905 millones el año pasado, de los que 640 fueron para I+D, un 7% más, y vende en 74 países, a los que en este 2022 sumará Australia a través de la marca Cupra.

En la rueda de prensa de presentación de los resultados anuales, David Powels, vicepresidente ejecutivo de Finanzas y Tecnología, ha destacado: "El trabajo que se ha realizado en la compañía nos da unos cimientos mejores para seguir desarrollando nuestra empresa en 2022 y más allá. 2022 va a ser el año del retorno a la rentabilidad".

Mensaje a los sindicatos

Para afrontar los retos actuales y futuros, y en plena negociación del nuevo convenio colectivo de la empresa, Griffiths ha afirmado: "Hemos de aprovechar la crisis para acelerar nuestra transformación para asegurarnos que somos más robustos que nunca. Hay mucho por hacer. Hemos de cooperar con los sindicatos para encontrar flexibilidad: reducir la producción cuando falten piezas y maximizarla cuando sea necesario. Nos serviremos de todos los instrumentos".

El presidente de Seat y Cupra también ha hecho referencia a la guerra de Ucrania: "La guerra es una tragedia humana que preocupa enormemente, y esperamos una resolución diplomática lo más pronto posible".

Respecto a su afectación a la producción de vehículos, ha expuesto que Martorell está funcionando, si bien se han reducido los niveles de producción debido a la falta de chips y la falta de piezas de Ucrania.

Por ello, la producción del Tarraco se ha visto suspendida, así como la del Born. "Si persisten estas situaciones puede perjudicar a nuestros resultados. Todo esto es imprevisible y la compañía no puede permitirse pérdidas", ha aseverado.

Reproches sindicales

El presidente del comité de empresa de Seat, Matías Carnero, se mostró este miércoles dispuesto a recuperar "las máximas producciones de vehículos" posibles tras el descenso provocado por la falta de semiconductores, con el objetivo de poder atender la demanda, pero cargó contra la dirección del Grupo Volkswagen por "no tratar bien" a Seat en el reparto de suministros, que ha "penalizado mucho" a Cupra, cuando decían que las marcas eléctricas tendrían prioridad, lamentó.

El presidente del Grupo Volkswagen, Herbert Diess, "no nos quiere", aseveró Carnero, que también ejemplificó que solo con el vehículo eléctrico de pequeñas dimensiones asignado para 2025 no se puede conseguir la meta de rentabilidad del 5%. Por ello, reclamó que Martorell pueda adjudicarse un segundo modelo eléctrico, que podría ser el sustituto totalmente electrificado de los actuales León y el Formentor, que ahora salen de la planta catalana.

Y es que el empleo actual de Seat no está garantizado, porque con la transición al vehículo eléctrico, que necesita un 30% menos de mano de obra, se estima un excedente de 2.800 personas. El representante sindical también señaló que, si todos los modelos eléctricos van a ser Cupra, se está "anunciando la muerte de la marca Seat a partir de 2028-2029".

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