Economía

La Fed se convierte en campo de batalla política en EEUU por las injerencias de Trump

  • Los demócratas creen que los nombramientos de Trump son "peligrosos"
  • Los republicanos respaldan una política acomodaticia para inflar la economía
Trump con Pelosi, Schumer y McConnell en el Despacho Oval. Foto: Reuters.

La Reserva Federal de EEUU siempre ha sido un órgano controvertido de la Administración Pública. Aparentemente neutral, el hecho de que el presidente del país nomine a los principales responsables y el Parlamento tenga que ratificarlos ya inserta un factor de preferencia política en el seno del banco central. Pero, como en casi todo lo que rodea a Trump, la situación se ha exacerbado en los últimos meses.

El inquilino de la Casa Blanca ha criticado en reiteradas ocasiones el presidente de la Fed, Jerome Powell, por las cuatro subidas de tipos que el organismo acometió en 2018. Pese a que fue el propio Trump quien señaló a Powell para el puesto, el magnate considera que el incremento del precio del dinero perjudica a su política económica de bajada de impuestos.

Pese a que ha habido sucesivos rumores y desmentidos sobre un posible despido de Powell por parte de Trump - algo que los expertos cuestionan que pueda llegar a hacerse dada la independencia de la Fed del poder Ejecutivo -, por el momento el ocupante del Despacho Oval ha decidido nominar para los dos puestos vacantes de la junta de la Fed a dos hombres con un perfil marcadamente republicano y contrario a las subidas de tipos: Herman Cain y Stephen Moore.

Ataques desde la izquierda...

Ambos tienen que ser confirmados por el Parlamento, pero la portavoz de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, ya ha advertido de que este dúo es "realmente peligroso" para la economía. "Son los peores y más inapropiados que el presidente podría proponer", ha señalado en declaraciones a la prensa, incidiendo en que "es algo peligroso para la economía que un banco central de un país tenga influencia política".

En este sentido, Pelosi ha subrayado que se trata de dos personas "no calificadas para el puesto", a las que se ha elegido simplemente para que hagan de portavoces de la voluntad de la Casa Blanca dentro de la Fed. "Gracias a Dios que el presidente Powell está allí", ha remarcado.

De confirmarse las nominaciones de Cain y Moore, la junta de la Fed, compuesta por siete miembros, estaría mucho más orientada hacia las posturas que buscan dopar la economía con bajadas de tipos y programas de estímulos, como reclamó Trump hace unos días.

Sin embargo, dada la mayoría que ostentan los demócratas en la Cámara, lo más probable es que ninguno de los dos candidatos sean ratificados por los diputados y que la Casa Blanca tenga que designar a otros candidatos, tal y como ha apuntado el portavoz del Caucus Demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries.

...y defensa desde la Casa Blanca

Por supuesto, el equipo de Trump ha salido a defender las nominaciones. El vicepresidente Mike Pence ha admitido que Cain y Moore comparten la forma de pensar del presidente sobre lo que debe hacerse con los tipos de interés y la economía. Sin embargo, ha manifestado que están en una fase muy temprana del proceso de nominación".

Por su parte, el máximo asesor económico del presidente, Larry Kudlow, ha incidido en que las últimas subidas de tipos han sido "innecesarias", y ha hecho una aventurada afirmación de cara al futuro: "No creo que veamos una subida de los tipos en un futuro próximo, quizá nunca más en lo que me queda de vida", señaló el economista de 71 años.

Kudlow quiso resaltar el carácter independiente de la Fed, si bien aclaró que "eso no significa que no podamos expresar nuestras opiniones periódicamente". En una declaración más moderada que las que viene realizando Trump, el consejero económico añadió que Powell es un "hombre brillante" que, "a nivel personal", cuenta con su confianza y que puede "convertirse en un buen presidente de la Fed".

La nominación de Cain y Moore no es una cuestión baladí para Trump. A falta de 19 meses para las próximas elecciones presidenciales, y con la campaña de primarias a la vuelta de la esquina, el presidente necesita enarbolar sus éxitos económicos para respaldar su labor en la Casa Blanca. Mantener una tasa de paro con pleno empleo y un crecimiento económico moderado son dos de los pocos logros de los que puede presumir por el momento.

Las constantes polémicas sobre su complot con Rusia para manipular las elecciones presidenciales de 2016, sus cuestionables medidas en inmigración, el cierre del Gobierno federal para financiar la construcción del muro con México o su fracaso en la reformulación del sistema sanitario - amén de sus ataques a la oposición y medios de comunicación contrarios - son cuestiones que pesarán en una campaña en la que podría convertirse en el primer presidente estadounidense del siglo XXI que no fuera reelegido.

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