Economía

La injerencia política del gobierno de Sunak redobla la presión sobre el Banco de Inglaterra para recortar los tipos de interés

  • El canciller Hunt saca pecho después de caer el IPC hasta el 3,4% interanual
  • Se le acusa de injerencia al deslizar que esto debería hacer aflojar al BoE
  • Los 'tories' siguen hundidos en las encuestas a meses de las elecciones
El primer ministro de Reino Unido, Rishi Sunak, y el canciller, Jeremy Hunt. Foto: Europa Press

La delicada perspectiva del gobierno conservador de Reino Unido a pocos meses de unas elecciones que podría desalojar a los tories de Downing Street después de más de 14 años ha hecho que la última lectura de inflación del país se haya convertido en un clavo ardiendo al que agarrarse. El problema es que aferrarse a ese clavo ha supuesto lo que muchos han interpretado como una injerencia impropia de una economía avanzada al deslizarse desde el gabinete de Rishi Sunak declaraciones que se pueden tomar por presiones hacia el Banco de Inglaterra (BoE), órgano que debería contar con la máxima independencia.

Lastrado por la gestión del Brexit, la escandalosa salida de Boris Johnson y el sonoro fracaso del breve gabinete de Liz Truss, que a punto estuvo de hacer sucumir el sistema financiero británico, el gobierno de Sunak ve cómo la oposición laborista directamente les aplasta en las encuestas sobre unas elecciones que se tienen que celebrar antes de enero de 2025. Por eso, el dato de Índice de Precios al Consumo (IPC) de febrero publicado este miércoles por la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS), ha hecho al canciller (ministro de Finanzas), Jeremy Hunt, sacar pecho.

El IPC se moderó en febrero del 4% al 3,4% interanual (más de lo esperado, se estimaba un 3,5%) y el índice subyacente (excluyendo energía, alimentos, alcohol y tabaco) se relajó del 5,1% al 4,5% (se esperaba un 4,6%). En tasa intermensual, ambos índices subieron un 0,6%, también una décima menos de lo esperado. La caída fue generalizada: la inflación de los alimentos bajó del 7% al 5%, la de los restaurantes y hoteles del 7% al 6% y la de las comunicaciones del 8,2% al 5,6%. Esto se debió en gran parte a una evolución más normal de los precios en febrero, tras las subidas inusualmente elevadas del mes anterior. La muy observada y persistente inflación de los servicios bajó del 6,5% al 6,1%, lo que la deja en línea con las previsiones del BoE.

"La inflación ha bajado. Nuestro plan está funcionando, tenemos que persistir", se apresuraba a publicar Hunt en su cuenta de la red social X junto a un gráfico en el que se aprecia cómo el IPC ha pasado del máximo del 11,1% interanual de finales de 2022 al actual 3,4%. El mensaje de Hunt y la declaración similar publicada por la cuenta del Tesoro ha provocado enseguida la indignación de numerosos usuarios de la red social, que señalaban al político que, en todo caso, esta reducción de la inflación sería mérito de un independiente BoE que ha tenido que llevar los tipos de interés a un máximo del 5,25% no visto desde 2008 para doblegar a una inflación que se ha mostrado más agresiva incluso que la de EEUU y Europa.

Alimentando más la polémica, Hunt, una figura valorada en el gabinete Sunak por haber apaciguado a los mercados tras la 'tormenta Truss', ha aparecido en los medios británicos afirmando que esta caída de la inflación a su nivel más bajo en dos años y medio "abre la puerta" a que el Banco de Inglaterra proceda pronto con los recortes de tipos. El canciller incluso ha deslizado que el BoE podría discutir esta opción en la reunión que su Comité de Política Monetaria celebra este mismo jueves. La agresiva subida de tipos (estaban en el 0,1% a finales de 2021) ha infligido dolor a los británicos, como se ha visto en la fuerte subida de los tipos hipotecarios. Es por ello que el gobierno vería con agrado unos recortes de tipos que aliviasen la situación de los ciudadanos y, por ello, las palabras de Hunt han sido vistas por algunos observadores como una injerencia en la política monetaria.


Precisamente el Banco de Inglaterra se ha mostrado más cauto que la Reserva Federal de EEUU y que el Banco Central Europeo (BCE) a la hora de telegrafiar los futuros recortes de tipos. La especial virulencia de la inflación en Reino Unido, como se aprecia todavía en tasas como la de los servicios, y el hecho de que la economía no se haya hundido en la recesión (se encuentra completamente estancada) han hecho que el banco central haya procedido con especial cautela. Solo en su reunión de febrero emitió un pequeño y casi inaudible canto dovish al eliminar de su comunicado la frase de que serían necesarias más subidas. Un paso que llegó cuando la Fed y el BCE ya habían trasladado que el siguiente paso serían los recortes.

Pese a la positiva moderación en la inflación de los servicios, tan ligada a las presiones salariales que se han venido registrando en en el país, no se espera que estos datos hagan mover la aguja del BoE este jueves y el gran 'partido' se jugará conforme avance la primavera. Los economistas vaticinan una caída del 12% en las facturas energéticas de los hogares prevista para dentro de dos semanas que debería situar la inflación general por debajo del 2% en abril o mayo. Es probable que se mantenga por debajo del objetivo del BoE durante gran parte de 2024, sobre todo si se tiene en cuenta que es muy posible que se registre otra caída de dos dígitos porcentuales en las facturas de energía en julio, cuando el regulador actualice de nuevo el límite de precios de los hogares, explica James Smith, economista de ING.

"En abril, prevemos que la inflación medida por el IPC se desplomará hasta el 1,7% (el BoE prevé un 1,9%) y, lo que es más sorprendente, mientras que el BoE cree que repuntará hasta el 2,7% en agosto, nosotros pensamos que caerá cerca del 1%. A partir de abril, la inflación del IPC en el Reino Unido se situará cómodamente por debajo de la inflación en EEUU y la zona euro. Esto podría llevar al BoE a empezar a recortar los tipos de interés", coincide Paul Dales, economista jefe para Reino Unido de Capital Economics.

Sin embargo, señala Smith, para el Banco de Inglaterra la atención se centra casi exclusivamente en la inflación de los servicios y los niveles siguen siendo altos: "El Comité espera que la inflación de los servicios descienda al 5% a principios del verano, una previsión bastante similar a la nuestra". Además, recuerda, tanto en 2022 como en 2023 se produjeron enormes subidas de precios en todas las categorías del sector servicios durante el segundo trimestre, vinculadas principalmente a las subidas anuales de los precios contractuales. "Esto añade un cierto grado de imprevisibilidad a los datos y creemos que el BoE querrá tener a mano las cifras de inflación de abril y mayo antes de hacer nada sobre los tipos de interés", argumenta el analista.

"Si la inflación de los servicios y el crecimiento de los salarios sorprenden a la baja antes de la reunión de junio, existe la posibilidad de que se produzca un recorte de los tipos en ese momento. Pero lo más probable es que el Comité espere a conocer algunas cifras más y también una nueva ronda de previsiones, lo que hace de agosto un candidato más probable para el primer recorte de tipos", zanja el experto de ING.

A la espera de ver si el gobierno conservador puede capitalizar ese importante avance en la desinflación trasladado a la política monetaria, los mercados han aumentado sus apuestas sobre recortes de tipos para este año tras los datos de IPC. Los operadores están cerca de descontar tres bajadas completas de 25 puntos básicos para la reunión del BoE de diciembre y el primer movimiento se espera para agosto, aunque hay una probabilidad de más del 50% de que pueda ocurrir en junio, según los swaps vinculados a las fechas de las reuniones del Comité de Política Monetaria.

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