Economía

España se paraliza: su brecha salarial con los vecinos europeos se duplica desde 2008

Operarios de la red de aguas.
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Los trabajadores españoles arrastran una brecha creciente con sus homólogos europeos. El salario por hora trabajada en España cerró el pasado curso con un crecimiento del 4,2%, elevando la nómina a 18,3 euros por hora y batiendo a la inflación, mientras los costes laborales que incluyen los impuestos y cotizaciones que abona la empresa han subido un 5,2% en 2023. Sin embargo, los trabajadores españoles cobran de media un 23% menos en la Unión Europea, donde el salario por hora trabajada asciende a 23,8 euros. Esta diferencia estructural se ha duplicado -12 puntos más- desde la crisis financiera de 2008. Entonces, la diferencia en las nóminas era inferior a dos euros, cuando los españoles percibiendo un 11,2% menos, y ahora la brecha se agranda a cinco euros y medio.

La crisis de deuda, las etapas de paro en niveles históricos y el bajo rendimiento en productividad han lastrado a España en este indicador, tal y como revela la Encuesta de Costes Laborales que publicó ayer Eurostat y que calcula la evolución de los costes salariales y laborales en el continente. España sale mal parada en la fotografía de los salarios como también queda lejos la eurozona o de la propia Unión Europea (UE) en la renta per cápita: el pasado curso dejó el nivel relativo de PIB por habitante ajustando los precios del continente de nuevo más de 15 puntos por debajo del promedio del Viejo Continente.

Ha sido la respuesta posterior a la escalada de la inflación lo que ha impulsado el crecimiento de los salarios españoles ligeramente por encima de las nóminas europeas. Patronal y sindicatos apremiaron a la negociación colectiva a moderar la recuperación de poder adquisitivo y plasmarla en varios ejercicios tras el repunte de precios para evitar la temida espiral salarios-precios. Y así fue, pues 2023 cerró con mejoras del 3,5% pactadas por convenios en aquellos trabajadores con cobertura. El pasado curso también se cerró la histórica subida del 8% en el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Con todo, la mejora salarial de los españoles (4,2%) ha sido también superior a la observada en la eurozona (3,1%).

Nuestros vecinos directos en el sur han mostrado caminos totalmente contrarios entre sí. En Italia el salario por hora trabajada se redujo un 0,1% interanual y queda en 21,2 euros y quedaron por debajo de la inflación. La situación del país transalpino contrasta con la subida del 5,5% que aplicó Portugal, dejando las nóminas por hora trabajada en 13,7 euros. En octubre de 2023, el entonces primer ministro de Portugal, António Costa, anunció el mayor aumento del salario mínimo en el país vecino: hasta los 820 euros. En Grecia, esta variación salarial fue del 6,1%.

Mejoras en el SMI y compensaciones

El centro de Europa está resistiendo a la crisis, pero ha tomado un ritmo de recuperación del poder adquisitivo más suave. Las nóminas se han salvado por las subidas del salario mínimo y por las compensaciones frente a la inflación.

En Francia, la subida del 2,7% se refleja en las nóminas con una retribución por hora trabajada de 28,5 euros por hora trabajada. Los franceses disfrutaron de dos revalorizaciones del salario mínimo. Junto a la subida de los salarios en las empresas de más de diez empleados, excluyendo la agricultura, el incremento fue del 4,1%, según datos oficiales. En el país vecino, el IPC de finales de 2022 frente al del mismo período de 2023 creció un 3,6%.

Por su parte, Alemania se coloca con 31 euros por hora tras una mejora del 2,2% en un curso marcado por la titubeante marcha de su economía. Excluyendo las pagas extraordinarias (que en el caso de Francia y Alemania se incluyen en la negociación colectiva y no por ley, como es el caso de España), el incremento salarial quedaría en un 2,4% interanual, según la Oficina Federal de Estadística (Destatis). Precisamente, este incremento salarial en la locomotora de Europa se debe a las primas de compensación por la inflación que se abonaron a lo largo del año.

Desarrollo en el Este

Las mejoras salariales más llamativas se encuentran en el Este, que es la parte más expuesta a la guerra de Ucrania –inflación– y que atrae empresas en la deslocalización particular de Europa: Croacia (16%), Polonia (16,3%) y Rumanía (16,9%) se encuentran en el podio en cuanto a subidas salariales.

Y en el Este europeo también se están viendo incrementados los costes laborales. Estonia, uno de los países que está atrayendo empresas y trabajadores por su política económica liberal, observó un incremento del 10,6% en sus costes laborales. Lo mismo ocurre con Letonia (10,9%) y Lituania (11,2%).

El Banco Central Europeo (BCE) estará pendiente de los registros de costes laborales y subidas salariales con los que arranca el presente curso de cara a abordar la nueva hoja de ruta con los tipos de interés. Hasta la fecha, el temido efecto de espiral de precios y salarios avivado por el sector servicios parece estar bajo control, y al vicepresidente de la entidad, Luis de Guindos, le preocupa la caída de la productividad. En todo caso, el Consejo de Gobierno de Francfort no tomará ninguna decisión hasta la reunión prevista en junio.

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