Economía

Los economistas que viajaron al futuro traen un nuevo aviso sobre los salarios y la inflación

Doc y Marty McFly, protagonistas de la película Regreso al Futuro. Foto de Alamy

Breve viaje al pasado. Año 2020: el mundo se enfrenta a la peor pandemia en décadas. La economía sufre una recesión histórica que deja a la zona euro, y otras regiones avanzadas, al borde de caer en una espiral deflacionista ante la impotencia de una banca central que ya había bajado los tipos de interés incluso por debajo del 0%. Los salarios llevan años estancados y esta crisis amenaza con congelarlos. De repente, dos economistas con cierto prestigio publican un libro en el que hablan de una nueva economía dominada por la subida de la inflación, unos salarios que resurgen con vigorosidad y unos tipos de interés nominales que suben con fuerza para intentar contener la inflación. Así empieza la historia de los economistas que viajaron al futuro para mostrarnos lo que estaba a punto de suceder.

Ese es el mundo que describieron los economistas Charles Goodhart y Manoj Pradhan, en su libro 'La Gran Reversión Demográfica, sociedades que envejecen, una desigualdad menguante y el resurgir de la inflación'. Estos expertos, pese a tener todos los indicadores apuntando hacia el lado opuesto de sus predicciones, decidieron publicar su libro, profundizando en la explicación de cada tendencia y en cada detalle de este nuevo escenario económico que se ha hecho realidad. Da la sensación de que estos economistas 'viajaron al futuro' para escribir un libro tan certero.

Lo cierto es que fue un libro sumamente controvertido. Expertos de alto nivel intentaron refutar sus teorías e incluso ridiculizarlas, mientras que otros las apoyaron o, al menos, las analizaron con gran sentido común. La empresa de Goodhart y Pradhan no era sencilla. Estos profesores intentaban explicar que el mundo desarrollado no se enfrentaba a la 'japonización' (deflación, tipos de interés cero, salarios estancados...) que todo el mundo pronosticaba, sino que la gran amenaza era justo la contraria: unos salarios que iban a empezar a subir ante una fuerza laboral menguante y envejecida, gobiernos dispuestos a gastar e incurrir en déficits públicos, una inflación estructural al alza y unos tipos de interés nominales que iban a subir.

La jubilación del baby boom y los salarios

Además, estos expertos se atrevieron a asegurar que esas tendencias que describían iban a empezar a asomar pronto la cabeza, porque la jubilación de la generación del baby boom (nacidos entre los 50 y 60) ya estaba a la vuelta de la esquina y comenzaría a hacer mella en la fuerza laboral disponible. Sin embargo, no esperaban que su acierto se produjese tan rápido ni que fuese tan intenso.

En una charla con elEconomista.es, Charles Goodhart, coautor del libro y profesor Emérito de la London School of Economics, explica por qué se han disparado los salarios, la inflación y los tipos de interés nominales, pero lo que es más importante, nos ofrece algunas de sus predicciones (y de su colega Prahan) para los próximos años en el mundo de la economía.

¿Hubo viaje al futuro?

No obstante, lo primero es lo primero. A la pregunta de si realmente viajaron al futuro para contemplar las tendencias que pocos meses después comenzaron a dominar la economía, Goodhart responde, entre risas, que "ha sido más cosa de la suerte que de un viaje en el tiempo".

"Tuvimos suerte en nuestras predicciones de forma inmediata, pero fue gracias al impacto del covid en la "Gran Dimisión", los efectos de un covid que se prolongó y la caída de la inmigración durante el confinamiento. Como resultado, se ha producido un descenso a corto plazo de la fuerza laboral y un aumento de la inflación en 2021, por lo que nuestras predicciones han sucedido algo más rápido de lo que esperábamos", explica el profesor en declaraciones a elEconomista.es.

Sin embargo, aunque la inflación se ha disparado y ha llegado a superar el 10% en la zona euro, ahora parece moderarse e incluso 'amenaza' con retomar el cauce del 2%, lo que no casa con la teoría del libro de la Gran Reversión Demográfica.

Goodhart nos explica que cantar victoria contra la inflación hoy sería un gran error: "La inflación general (IPC) actualmente está cayendo bastante rápido a medida que los precios de la energía y los alimentos vuelven a bajar. Es posible que esta tendencia gane intensidad si aumenta la presión sobre Zelensky para que acepte un alto el fuego y el conflicto entre Israel y Hamás sigue contenido". Sin embargo, esto solo será un espejismo que llevará a los bancos centrales a cometer un error fatal.

Las presiones del mercado para bajar tipos

"La tasa de inflación subyacente, el crecimiento de los salarios y los costes laborales unitarios no habrán vuelto a niveles compatibles con el objetivo", avisan estos expertos. El problema es que si la inflación general se reduce, pronto llegarán las presiones del mercado y de parte de la sociedad para que los banqueros centrales empiecen a rebajar los tipos de interés. Esto puede ser un error garrafal si se vuelven a cumplir las predicciones de estos expertos.

"Con una desaceleración bastante rápida de la tasa de crecimiento del PIB y una caída del IPC general al 2% o incluso justo por debajo del nivel objetivo, habrá una gran presión sobre los bancos centrales para que reduzcan los tipos de interés nominales en 2024", advierten Goodhart y Pradhan.

Sin embargo, "aunque los bancos centrales y los economistas mainstream proclamen un éxito victorioso en 2024, Manoj Pradhan y yo creemos que la inflación comenzará a aumentar de nuevo, tal vez hasta alrededor del 4 o 5% en 2025, y, por tanto, los precios y los salarios se mantendrán algo por encima del objetivo años después incluso de 2025", comentan.

Advertencia a los gobiernos

Además, estos expertos creen que los gobiernos se enfrentan a un problema que todavía no tiene solución clara: la deuda pública y el gasto en una sociedad cada vez más envejecida. "El principal obstáculo será cómo gestionar el problema fiscal, ya que la combinación de una población que envejece y una fuerza laboral en declive conducirá a un aumento de los gastos en relación con la base impositiva". Esto es una suerte de 'bomba fiscal': gastos y tipos de interés crecientes para unos ingresos que parecen estar casi estancados.

"Recortar el gasto social para las personas mayores o aumentar los impuestos a la fuerza laboral en declive o a las corporaciones del sector privado sería políticamente muy difícil de lograr. No está nada claro cómo manejarán los países este problema", sentencian estos dos profesores que pasarán a la historia por haber anticipado un escenario imposible que nadie había previsto.

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