Economía

El Banco de Inglaterra vuelve a bajar el ritmo con las alzas de tipos: los sube 25 puntos básicos a máximos de 2008

  • El banco central británico ve el techo de los tipos más lejano que la Fed y el BCE
  • El BoE eleva el precio del dinero al 5,25% y admite que su política es restrictiva
  • La entidad británica empeora sus previsiones económicas y de IPC a medio plazo
Sede del Banco de Inglaterra (BoE) en Londres. Fotografía: Chris Ratcliffe (Bloomberg).
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El Banco de Inglaterra (BoE) sigue avanzando en el endurecimiento de su política monetaria, aunque en esta ocasión ha optado por reducir la velocidad. El banco central de Reino Unido ha decidido este jueves subir los tipos de interés por décimo cuarta vez consecutiva, colocando el precio del dinero en el 5,25%, un nivel que no se veía desde hace más de 15 años (marzo de 2008). Este último incremento ha sido de 25 puntos básicos, es decir, de menor magnitud que el decretado en junio, tal y como esperaban la mayoría de los expertos. La desinflación británica, que ha tardado más en materializarse que en las demás grandes economías occidentales, ha permitido al BoE ser menos 'agresivo' (o hawkish) en esta ocasión, moviéndose así al mismo ritmo que la Reserva Federal estadounidense (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) la semana pasada. Pero, a diferencia de estos, el organismo inglés no ha dejado la puerta abierta de forma tan clara a hacer una pausa en las alzas de los tipos a final del verano.

La duda está en el aire: ¿qué hará el BoE en su próxima reunión? Una vez más, no ha dado pistas explícitas sobre el futuro próximo de los tipos.

"No creo que sea el momento de declarar que todo ha terminado y que nos quedamos donde estamos", ha dicho el gobernador, Andrew Bailey, en rueda de prensa. "Si obtenemos más pruebas de una inflación más persistente, entonces tendremos que reaccionar ante ello", ha añadido.

El Banco de Inglaterra ha empeorado sus perspectivas de inflación y crecimiento económico a medio plazo. Por ello, los analistas creen que pierde fuerza la posibilidad de una 'parada' en los ascensos el próximo mes, a diferencia de lo que ya se contempla en Estados Unidos y Europa. Dicho de otra manera: cabe esperar que los tipos de interés tarden más tiempo en tocar techo en Reino Unido que en la zona euro y al otro lado del Atlántico.

Un banco central dividido

La decisión que hoy ha tomado el Comité de Política Monetaria (MPC, por sus siglas en inglés) del BoE no ha estado exenta de debate. El incremento de los tipos de interés de 25 puntos básicos ha sido resultado de una votación muy dividida, con seis votos a favor y tres en contra. Dos miembros del MPC preferían elevarlos con más fuerza, un 0,5% (como hace dos meses) mientras solo uno se decantaba por hacer una pausa y mantenerlos en el 5%, según ha indicado el propio comité en su comunicado.

Por tanto, los miembros del máximo órgano del Banco de Inglaterra se han repartido en tres bandos. En las ocasiones anteriores, la división en el MPC era de siete contra dos. Pero recientemente ha habido cambios en la composición del comité: Silvana Tenreyro, considerada paloma (prefiere una política monetaria acomodaticia y estimulante para la economía), ha sido sustituida por Megan Greene. "Los primeros indicios apuntan a que [Greene] será más dura que su predecesora", decían los analistas de ING Economics en un informe de la semana pasada.

El BoE prevé tener controlada la inflación... en 2025

El Banco de Inglaterra tiene como objetivo que la inflación en Reino Unido se sitúe en el 2%. A falta de conocer la referencia de julio (que saldrán a la luz el 16 de agosto), los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadística británica (ONS) situaron el índice de precios al consumo (IPC) en el 7,9% interanual en junio.

El IPC del sexto mes sorprendió a los analistas siendo inferior de lo esperado y representa la tasa de inflación más baja desde marzo del año pasado. No obstante, prácticamente cuadruplica la meta del BoE. Además, supera con creces las tasas de Estados Unidos (del 3%) y la eurozona (5,3% en julio). Es por ello que el ente monetario continúa tomando medidas para sofocar la demanda y reducir por ese lado la presión sobre los precios.

Según la actualización de sus previsiones que hoy ha dado a conocer, el Banco de Inglaterra espera que la inflación en Reino Unido "siga disminuyendo significativamente, hasta situarse en torno al 5% a finales de año, debido a una menor inflación de los precios de la energía y, en menor medida, de los alimentos y de los bienes básicos". Sin embargo, añade: "Se prevé que la inflación de los servicios se mantenga a corto plazo cerca de su tasa actual" (del 7,2% interanual en junio).

En su "proyección más probable", el BoE contempla que el IPC descenderá a su objetivo del 2% "en el segundo trimestre de 2025". Esto es, el organismo monetario británico da por hecho que no tendrá controlada la inflación hasta dentro de dos años, al igual que le sucede al BCE en la eurozona

Además, el MPC ha empeorado sus perspectivas de inflación y crecimiento a medio plazo, haciendo que gane enteros un escenario de estanflación (estancamiento económico y alta inflación) en Reino Unido en los próximos años. En concreto, el órgano anticipa que el producto interior bruto (PIB) del país se expandirá apenas un 0,3% en el tercer trimestre de 2025, cinco décimas menos que su estimación anterior. Para el conjunto de ese ejercicio anticipa que el PIB solo avanzará un 0,25%. En cuanto a la inflación, la sitúa en el 2% interanual entre junio y septiembre de 2025 frente al 1,8% anterior. 

"Algunos de los riesgos de presiones inflacionistas más persistentes pueden haber empezado a cristalizarse"

"La inflación de los servicios, un indicador clave para el banco, retrocedió en los datos de junio", recordaban en un análisis previo a la reunión los analistas de ING, en el que añadían: "Es cierto que esta mejora de la inflación se vio atenuada por una reciente sorpresa al alza del crecimiento salarial, pero también se vio compensada por nuevas señales de enfriamiento en el mercado laboral y por el continuo retorno de los trabajadores".

En el comunicado de este jueves, el MPC admite que los últimos datos macroeconómicos de Reino Unido han sido "desiguales". En cambio, agrega, "algunos indicadores clave, en particular el crecimiento salarial, sugieren que algunos de los riesgos de presiones inflacionistas más persistentes pueden haber empezado a cristalizarse".

En este sentido, el BoE resalta una vez más que el mercado laboral británico sigue tensionado, "pero hay indicios de que se está relajando". La proporción entre vacantes de empleo y la tasa de paro ha seguido disminuyendo, "aunque esta última se mantiene por encima de las medias históricas", admite.

De hecho, el banco central no ofrece unas perspectivas halagüeñas pues, según sus cálculos, la tasa de desempleo ascenderá al 4,8% en 2025. Los últimos datos de la ONS sitúan el paro actualmente en el 4%. 

Todo ello ha desembocado en un alza de los tipos del 0,25% en lugar de medio punto. Sin embargo, el movimiento que finalmente se ha llevado hoy a cabo en Londres no estaba del todo asegurado: "No podemos descartar que el Banco de Inglaterra considere que los datos exigen otra subida de tipos de 50 puntos básicos", decían los expertos de Bank of America en un informe de este miércoles.

La política monetaria ya es restrictiva: ¿qué hará la próxima vez?

El BoE fue el primero de los grandes bancos centrales en iniciar la lucha contra la actual crisis de precios. La entidad británica comenzó a subir los tipos en diciembre de 2021. La Reserva Federal estadounidense (Fed) hizo lo propio tres meses después y el Banco Central Europeo (BCE) no pasó a la acción hasta julio de 2022.

La Fed y el BCE también subieron el precio del dinero la semana pasada en 25 puntos básicos, al rango del 5,25%-5,50% en el caso del organismo norteamericano y al 3,75% (tasa de depósito) el Eurobanco. Y ambas entidades dejaron la incógnita sobre qué harán con los tipos de interés en sus próximas reuniones, en septiembre, aunque dejaron la puerta abierta a una pausa. "Podemos subir los tipos o podemos mantenerlos", declaró literalmente Christine Lagarde, la presidenta del BCE, ante la prensa hace una semana.

La siguiente cita del MPC del Banco de Inglaterra es el jueves 21 de septiembre. Y, al igual que sus pares americano y europeo, el Banco de Inglaterra no ha dicho qué hará entonces. Bailey ha aseverado ante los periodistas que no hay "ninguna senda determinada" para los tipos.

"Con la excepción de noviembre del año pasado, durante las consecuencias de la crisis del 'minipresupuesto', el Banco de Inglaterra ha evitado en gran medida ofrecer pistas explícitas sobre la política futura", recuerda el think tank de ING.

No obstante, el comité ha admitido que "dado el significativo aumento" del precio del dinero desde finales de 2021, "la actual orientación de la política monetaria es restrictiva". Esto es, que ya lastra la economía de Reino Unido. Es por ello que el BoE ha afirmado una vez más que "seguirá vigilando de cerca los indicios de presiones inflacionistas persistentes y la resistencia de la economía". Y si percibe "indicios de presiones más persistentes", ha dicho, será "necesario un mayor endurecimiento de la política monetaria", lo que implica que puede haber más alzas de los tipos en el futuro próximo.

Ulrike Kastens, economista de DWS, opina que "no hay indicios de una pausa". "En este escenario, debido principalmente a la fuerte evolución salarial en curso, esperamos un nuevo aumento del tipo básico de 25 puntos básicos, hasta el 5,50%, en la próxima reunión", proyecta este experta.

James Smith y Chris Turner, de ING Economics, apuntan en el mismo sentido: "El Banco de Inglaterra mantiene abiertas todas sus opciones (...), aunque parece muy probable que se produzca otra subida en septiembre". Eso sí, "que se repita en noviembre es una cuestión más abierta, sobre todo si la inflación de los servicios empieza a caer de forma más notable de aquí a entonces", consideran.

Turner y Smith llaman la atención asimismo sobre que el BoE haya admitido de manera explícita que su política ya es restrictiva. "En un momento dado, se podría argumentar que el banco está sentando las bases para una pausa más adelante en el año, aunque corremos el riesgo de sobreanalizar", escriben en su análisis de hoy.

Antes de este jueves, los mercados se estaban preparando para que los tipos alcanzasen un máximo en torno al 5,75% a finales de este año. Hasta ahí todavía quedarían dos alzas más de 25 puntos básicos (cada una) tras la de este jueves. Sin embargo, después de la reunión de hoy del MPC (y a pesar de su comunicado y las palabras del gobernador), los inversores profesionales no apuestan claramente por otra subida del 0,25% en septiembre pero sí la ven en noviembre, esto es, en la cita siguiente.

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