Economía

La reapertura tras el covid despierta al 'dragón' chino y pondrá a prueba la caída de la inflación global

  • Falta saber hasta dónde llegará el impacto sanitario de la reapertura
  • La vuelta a la actividad permanece mermada por la oleada de contagios
  • A medio plazo, la demanda volverá y se notará en las materias primas
Foto: iStock

La inflación ha sido la gran amenaza para las economías desarrolladas durante todo 2022. Sin embargo, dentro de la vorágine de subidas de precios casi global existía un oasis inmenso en Asia. China ha sido durante todo 2022 una fuerza desinflacionaria 'gracias' a su débil crecimiento y las fuertes restricciones para combatir el covid (las restricciones han supuesto un descenso agudo del consumo de petróleo y derivados). El menor consumo chino de materias primas, probablemente, ha sido clave para que la inflación no fuera aún más lejos. Pero esta situación no iba a ser eterna. Ahora que la economía china reabre y las previsiones de crecimiento del 'dragón' retoman la normalidad, surge la gran pregunta ¿se convertirá China en una fuerza inflacionista este 2023? ¿Tiene China la capacidad de reavivar la inflación global?

Todo dependerá de lo que pese más en la balanza: su rapidez para volver a funcionar a pleno rendimiento como la fábrica predilecta del mundo o el aumento de su demanda de materias primas. "Para las economías occidentales, el fin de la estrategia 'covid cero' en China siempre ha sido un arma de doble filo. Por un lado, significa que tras una oleada de casos de covid, la economía china podría abrirse antes y más rápido de lo que se pensaba inicialmente, reduciendo el riesgo de nuevas fricciones en la cadena de suministro. Por otro, es muy probable que esta reapertura haga subir la demanda y los precios de la energía", plantea Warren Patterson, estratega de ING.

"Es probable que el fin de las políticas de 'covid cero' por parte de China cause dolor económico a muy corto plazo. Más allá, las perspectivas se vuelven más brillantes. Ahora esperamos que el PIB crezca un 5,3% este año desde el 4,7% esperado anteriormente, y es probable que el segundo trimestre de 2023 experimente un fuerte rebote", aseguran desde TD Securities en una nota. El consumidor será clave para la recuperación, redirigiendo parte de sus gastos hacia servicios que no ha podido consumir en los últimos meses (viajes, hostelería, servicios...).

Desde Capital Economics, el analista Julian Evans-Pritchard, reconoce que, a nivel interno, el repunte de la inflación en China no será tan grande como el observado en muchos otros países al salir de las restricciones del covid, acolchando, por tanto, un gran impacto sobre la inflación en el exterior: la lectura sería que China no exportaría inflación

Según el economista, la rapidez con la que se está saliendo de las restricciones está haciendo que haya a la vez presiones inflacionistas y deflacionistas. Hasta ahora, señala, los beneficios para la oferta de la economía china derivados del desmantelamiento de los controles covid se han visto superados por la escasez de mano de obra debida al repentino aumento de las infecciones entre los trabajadores.

El virus ha desgarrado las burbujas de 'circuito cerrado' que habían mantenido en funcionamiento muchas fábricas y obras de construcción incluso durante los cierres patronales. Muchas empresas han tenido que detener temporalmente la producción después de que muchos de sus empleados, que a menudo viven juntos en dormitorios proporcionados por la empresa, contrajeran el covid al mismo tiempo. Los problemas de personal también han causado retrasos en las redes logísticas y las entregas a domicilio en todo el país, relata el analista.

En igualdad de condiciones, esta crisis de la oferta debería hacer subir los precios, sostiene Evans-Pritchard. Pero recuerda que también se ha producido un shock negativo en la demanda por la oleada de infecciones tras la desordenada reapertura: "En las últimas semanas, las calles y las tiendas de toda China han estado aún más tranquilas que cuando estaban en vigor las restricciones de la política 'covid cero'".

Más a medio plazo, una vez pase la oleada inicial de contagios, el economista prevé una mejora de la oferta en la economía china al desaparecer la escasez de mano de obra y también un repunte en la demanda. Pero hay matices: "En muchos países, cambios similares provocaron un repunte de la 'inflación de reapertura', al volver a niveles más normales los precios en sectores deprimidos. Parece haber menos margen para ello en China: el componente de viajes y turismo del IPC ya había recuperado en gran medida su tendencia anterior a la pandemia antes de la reapertura".

Además, inciden, "los precios aún podrían dispararse si el repunte de la demanda tras la reapertura supera el aumento de la oferta. Pero la amplia y flexible reserva de trabajadores inmigrantes de China reduce este riesgo, ya que facilita a las empresas aumentar el personal en respuesta a los cambios de la demanda". Por otro lado, añaden, los servicios más propensos a la 'inflación de reapertura' constituyen una pequeña parte de la cesta del IPC chino. A diferencia de las economías desarrolladas, la mayor parte del peso del IPC chino (63% según sus estimaciones) corresponde a los bienes. "Es poco probable que China se enfrente a una escasez generalizada de bienes, ya que la mayoría de sus bienes de consumo se fabrican internamente y el país se está reabriendo en un momento en que la demanda exterior de sus bienes se está debilitando", subraya Evans-Pritchard.

Por último en este aspecto, el economista cree que el repunte del gasto de los consumidores tras la reapertura será más modesto en China que en muchos otros países: "Después de todo, los hogares chinos no recibieron muchas transferencias fiscales durante la pandemia. En consecuencia, no han acumulado un exceso de ahorro importante que puedan agotar". La previsión de Capital Economics es que el abandono de las políticas de control estricto del covid llevan a la inflación subyacente en China desde su nivel actual del 0,6% hasta un máximo de alrededor del 2% a principios de 2024. "Pero esto no sería motivo de preocupación y es poco probable que imponga limitaciones importantes a la capacidad del PBOC (banco central chino) para apoyar la economía el próximo año", valoran desde la casa de análisis.

Trasladadas estas previsiones a la inflación mundial, desde Capital Economics contemplan que "durante el primer acto de reapertura, podrían producirse algunos efectos indirectos en el resto del mundo por las interrupciones de la cadena de suministro nacional". No obstante, llaman a la calma: "Los inventarios de productos terminados en China son ahora elevados en relación con las ventas, lo que significa que las fábricas deberían tener suficientes productos a mano para satisfacer los pedidos, incluso en medio de paradas temporales de la producción. Y ahora que la demanda mundial de productos fabricados en China ha disminuido, la capacidad de transporte de contenedores ya no es tan limitada".

Durante lo que llaman el segundo acto de la reapertura, estos analistas contemplan directamente que "China vuelva a ser una fuente de deflación de bienes". "El precio de fábrica de los bienes de consumo duraderos ya ha retrocedido en el último año y sugiere que los precios de exportación de China empezarán a caer de nuevo en poco tiempo", indican.

Cuidado con la energía

Sin embargo, hay un pero. El eventual repunte de la demanda china tras la reapertura puede mantener el mercado mundial de la energía más tenso durante más tiempo, avisa Evans-Pritchard.

"La reactivación de la demanda china puede traducirse en una subida de los precios mundiales de las materias primas. Lo que más preocupa a la inflación es el mercado de la energía, donde la oferta sigue siendo escasa. Aunque la reapertura de China ha sido hasta ahora negativa para la demanda de petróleo, creemos que llevará al mercado del petróleo a un pequeño déficit en el segundo semestre de este año, lo que ejercerá una nueva presión al alza sobre los precios. En consecuencia, es posible que la inflación de los carburantes en el resto del mundo no descienda tanto como lo haría si China no hubiera reabierto", plantea el experto en un análisis sobre los efectos inflacionarios de la nueva política china con el covid.

Lo que parece claro es que el consumidor chino tiene la capacidad de desestabilizar la tensa calma que domina el mercado de crudo, al menos en el corto plazo. Aunque aún es pronto para realizar una previsión certera, ya se pueden ver algunos movimientos que revelan por dónde pueden 'ir los tiros'. En sus compases iniciales, la reapertura de China ha generado un cierto optimismo en los mercados de petróleo, que celebraron con subidas los primeros pasos de Pekín hacia la normalidad. No obstante, la tendencia sigue sin ser del todo clara en un mercado dominado por la volatilidad y la 'estrechez' (la oferta y la demanda se encuentran muy igualadas).

Danske Bank: "Aunque la reapertura china es positiva desde el punto de vista del crecimiento mundial, también significa que China volverá a ser una fuerza de reflación a través de una mayor demanda de materias primas"

Wael Makarem, Senior Market Strategist, en Exness, explicaba en un comentario publicado este lunes que "los mercados petroleros habían subido gracias a las esperanzas de una mayor demanda de China a medida que el país continúa reabriendo. La demanda se ha visto fuertemente afectada en los últimos meses por las estrictas restricciones sanitarias impuestas como resultado de la política 'covid cero'. Al mismo tiempo, persisten algunas dudas, ya que la economía mundial aún podría estar expuesta a una desaceleración del crecimiento. Los temores de recesión podrían limitar el potencial alcista en los mercados energéticos en general", aseguraba el experto.

Queda por ver cómo se recuperará la economía china y en qué medida la reapertura revitalizará la actividad industrial. En este sentido, el gobierno ha emitido cuotas de importación de petróleo más altas antes de lo habitual este año en un intento por impulsar la actividad económica. Una mayor demanda de China podría compensar las disminuciones observadas en otros lugares, lo que ayudaría al mercado del petróleo a mantener una perspectiva estable, si no más positiva, sentenciaba Makarem.

Comparte la preocupación por las materias primas el equipo de Danske Bank comandado por el economista jefe Las Olsen. "Aunque la reapertura china es positiva desde el punto de vista del crecimiento mundial, también significa que China volverá a ser una fuerza de reflación a través de una mayor demanda de materias primas, lo que complicará la lucha contra la inflación a los bancos centrales", avisan desde el banco nórdico.

Recientemente, Audra Delport, jefa de investigación de Crédito Corporativo de Federated Hermes, destacaba en un análisis el riesgo de que los precios de la energía no se pudieran relajar lo suficiente en Europa precisamente "por la mayor competencia de China si el gigante asiático termina de reabrir del todo el país tras la política 'covid cero' y puja en los mercados internacionales por adquirir gas natural licuado".

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