Opinión

¿Tirará China de la economía mundial en 2023? No hasta junio

Imagen: PV

"¿Por qué los tres grandes bloques se están desacelerando simultáneamente?", se preguntó ante una audiencia de millones de americanos. Por tres motivos: la guerra en Ucrania, la inflación y las altas tasas de interés.

A finales de noviembre, China comenzó a abandonar la mayoría de las restricciones y puso fin a la estrategia de Covid cero que había tenido un coste elevado. El PIB en 2022 creció al ritmo más lento desde la década de 1970, según los economistas encuestados por Bloomberg, con un número creciente de personas sin trabajo. La tasa de desempleo juvenil alcanzó el 20% en julio, el nivel más alto desde que comenzó el registro en enero de 2018.

La economía de China mejoró solo un 3% en los primeros tres trimestres del año pasado, en comparación con el 9,8% durante el mismo período en 2021. Las estrictas medidas anti-Covid, así como las incertidumbres globales derivadas de la guerra golpearon su actividad. Se espera que el crecimiento no alcance el objetivo oficial de alrededor del 5,5% por un margen significativo.

El presidente Xi Jinping quiere dar un giro radical a su política y dejar atrás el discurso político del Congreso del PCUS, celebrado a finales de octubre pasado. La reacción fue muy negativa: el yuan alcanzó el nivel más bajo en 14 años, mientras que el índice Hang Seng se desplomó casi un 10%.

En las pocas semanas desde que se abandonaron las duras medidas de Covid-19, los gobernantes chinos intentan enviar señales al mercado de que el país estaría saliendo de la pandemia y de que la prioridad es impulsar nuevamente el crecimiento. En sus primeros comentarios desde el cambio de política, Xi Jinping pidió en su discurso de Año Nuevo un mayor esfuerzo y unidad a medida que China entra en una "nueva fase".

Pero Occidente no se fía. La Organización Mundial de la Salud (OMS) cuestiona la falta de transparencia y la UE puso controles a los pasajeros procedentes del país. Cada vez hay más evidencias de que la reapertura fue caótica y afectará al consumo a medida que aumenten los casos de coronavirus. Georgieva vaticinó en la CBS que es posible que el "incendio de infecciones de Covid esperadas en los próximos meses" frene más su economía y arrastre al resto del mundo.

La reapertura caótica anula las medidas fiscales y monetarias que prepara Pekín

Los comentarios de Georgieva, quien viajó a China en una misión del FMI a finales del mes pasado, sugieren que otro recorte en las perspectivas de crecimiento mundial podría estar a la vuelta de la esquina, cuando el FMI revele sus pronósticos en el Foro Económico de Davos a mediados de este mes.

Por primera vez desde 1990, según el organismo internacional, el crecimiento chino en 2023 será también inferior al promedio asiático. Los expertos son, además, pesimistas a medio y largo plazo. Creen que la desglobalización producida por la ruptura de las cadenas de suministro durante la pandemia provocará un éxodo de inversiones.

El exsecretario del Tesoro americano, Lawrence Summers, se sumó este verano a las voces pesimistas, al asegurar que la predicción de que China superaría a EEUU en términos de PIB "es ahora mucho menos clara".

Con la exportación y la inmobiliaria en crisis, China pende del consumo, muy tocado por el Covid

Los analistas esperan un repunte en 2023, aunque no se ponen de acuerdo sobre cuánto. Entidades como Morgan Stanley, UBS o Nomura han revisado al alza sus proyecciones entre 0,4 y 0,8 puntos. Las predicciones para 2023 ahora oscilan entre el 4,8% y el 8%, lo que sería equivalente al ritmo de 2021.

Las exportaciones, el motor de su recuperación, disminuyen. Entre julio de 2020 y 2022 aumentaron entre un 10% y un 30% interanual. Pero desde agosto de 2022 han caído en territorio negativo. La demanda de los tres mayores importadores mundiales de sus productos (EEUU, la UE y el Sudeste Asiático) se debilitó debido a que la inflación segó el poder adquisitivo de sus ciudadanos.

A medida que retrocede la demanda externa, las políticas para estimular el consumo interno serán cruciales. En diciembre, el Gobierno destacó la importancia de impulsar la demanda interna y, por primera vez, dio prioridad al consumo sobre la inversión.

Se espera que China mantenga un fuerte gasto público en 2023

Nomura considera que el consumo de los hogares no se recuperará en el corto plazo, ya que muchas familias, especialmente las de bajos ingresos, empeoraron su situación financiera. En los últimos tres años, tanto los residentes como las empresas se vieron sacudidos por bloqueos generalizados, así como por cuarentenas. Para estas personas, volver al trabajo y ahorrar dinero se ha vuelto más importante que gastar. En los primeros 11 meses la contribución del consumo interno al PIB fue del 52,4%, frente al 57,2% de 2019, antes de la pandemia.

Se espera que China mantenga un fuerte gasto público en 2023, y esto requerirá impulsar los ingresos fiscales y un aumento significativo del déficit presupuestario, que pasaría del 2,8% a entre el 3% y el 3,5%.

El Gobierno planea una combinación de herramientas, que incluyen subsidios de intereses para la deuda de los gobiernos locales y bonos para fines especiales (SPB), un instrumento de deuda extrapresupuestario, que normalmente se utiliza para financiar proyectos de infraestructura.

El riesgo de impago reducirá el uso de SPB, que alcanzan los 3 billones de dólares

Algunos analistas consideran que los bonos del tesoro y los de los gobiernos locales se usarán para proporcionar fondos directamente a las personas y mejorar el consumo, mientras que el riesgo de impago reducirá el uso de SPB, que alcanzan los 20,7 billones de yuanes (3 billones de dólares), según el Ministerio de Finanzas. En los primeros nueve meses de 2022, los intereses de las deudas totalizaron 479.000 millones de yuanes, con un alza interanual del 26,9%.

El estímulo monetario en 2023 será al menos tan fuerte como en 2022, según Liu Guoqiang, vicegobernador del Banco Popular de China, con apoyo a áreas como pequeñas empresas y transformación ecológica. Es probable que el banco central extienda algunas de las herramientas de préstamo lanzadas durante la pandemia después de su vencimiento, según Liu.

Asimismo, el asediado sector inmobiliario puede obtener algo de alivio. Se ampliarán las medidas de apoyo a los promotores, que ya obtuvieron en los últimos años financiación para apuntalar las ventas de viviendas con la esperanza de detener una recesión prolongada en el sector inmobiliario, que representó el 22,5% del PIB .

"Esperamos un cambio significativo en las ventas a partir de junio de 2023"

Las ventas cayeron en noviembre un 31% respecto al año anterior, aunque frente al mes precedente el retroceso se redujo al 0,25%. Independientemente de las acciones que se tomen, el regreso de los compradores de vivienda no será inminente. No hay signos de una recuperación en las ventas en las grandes ciudades en diciembre, a pesar de que se levantaron las restricciones de Covid, señaló a Caixin el gerente de una importante inmobiliaria. Hará falta tiempo para que se restablezca la confianza de los hogares. "Esperamos un cambio significativo en las ventas a partir de junio de 2023", apuntó.

Mejorar las expectativas del mercado y restaurar la confianza serán cruciales para la economía de China en 2023, después de un año difícil, desde los promotores inmobiliarios hasta las plataformas de Internet. Solo el 16% de las empresas privadas están dispuestas a hacer nuevas inversiones. En un intento por impulsar la actividad, el gobierno se abre a apoyar a empresas nacionales o extranjeras, que no cuenten con participación del Estado. ¿Podrá China tirar de la economía mundial durante 2023?

Los datos apuntan a que durante los primeros meses de este año seguirá sumida en el caos, todo dependerá de cómo evolucione la situación a partir de la primavera o el verano. Por eso, la presidenta del FMI remarca que la economía con mejores perspectivas para 2023 no es la china ni la europea, pese al buen arranque bursátil del año gracias a la menor inflación. "Estados Unidos es más resistente, puede evitar la recesión", señala Georgieva, quien a renglón seguido advirtió de que "esto es una bendición a medias porque si el mercado laboral sigue muy sólido, la Reserva Federal podría tener que mantener las tasas de interés más estrictas durante más tiempo para reducir la inflación".

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