Economía

Más rascacielos, más pintalabios, faldas más largas...: índices informales para medir el riesgo de recesión

  • Hay formas para entender la salud económica sin saber de mercados
Foto: iStock

Inflación, tipos de interés, guerra en Ucrania... el escenario económico mundial, que se preparaba para remontar tras la pandemia, se complica y las voces que apuntan al riesgo de recesión están cada vez más extendidas. En EEUU ya la prevén grandes bancos como Deutsche Bank o analistas de renombre como Olivier Blanchard, execonomista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha reconocido la ardua tarea que tiene por delante la Reserva Federal para intentar rebajar la inflación sin desplomar la economía. Saber traducir el comportamiento de los mercados (¿qué significa que el bono americano se abra camino hacia el 3%?) facilita hacer previsiones pero hay otros indicadores económicos menos convencionales y más débiles que, sin embargo, han ayudado a lo largo del tiempo a vigilar la salud económica.

Índice de los rascacielos

En 1999, el economista británico Andrew Lawrence desarrolló el 'índice de rascacielos', que vincula la construcción de los edificios más altos del mundo con el inicio de una crisis económica. Para desarrollar su teoría, Lawrence estudió cómo la correlación entre la finalización de los mayores rascacielos del mundo y las crisis económicas hasta finales del siglo XIX. Y la encontró en casos tan llamativos como los de los edificios Chrysler y Empire State, ambos en Nueva York. El final de estas obras coincidió con la Gran Depresión, explicó en una entrevista en 2012 en la que vinculó el auge de la construcción con estas crisis.

En 2021, recoge la CNBC, se han terminado de construir la torre Merdeka 118 en Kuala Lumpur (la torre más alta de Malasia y la segunda más alta del mundo) y la Torre Steinway de Nueva York, el rascacielos más estrecho del mundo y uno de los más altos del hemisferio occidental.

Índice de la ropa interior masculina

Otro indicador de si estamos en tiempos difíciles, económicamente hablando, es la ropa interior masculina. El expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, es fiel seguidor de este índice y así lo dejó ver en la crisis financiera de 2008.

Esta medición se basa en las ventas de calzoncillos. Los análisis de Greenspan le llevaron a descubrir que en tiempos de finanzas ajustadas, la compra de ropa interior se pospone entre los hombres. Otra señal.

Índice del dobladillo

El largo de las faldas también sirve como oráculo económico. Este 'índice de dobladillo' se debe al economista de la Escuela de Negocios de Wharton, George Taylor, que en la década de 1920 desarrolló la teoría de que las faldas se vuelven más cortas cuando los mercados están al alza y más largas en tiempos de recesión.

La exuberancia económica de la década de 1920 se dejó ver en las faldas, que menguaron hasta las rodillas, pero tras el crash de 1929 volvieron los cortes más largos. En 1960, coincidiendo con unas condiciones financieras sólidas, volvió a reducirse la tela con la aparición de la minifalda.

Este índice, sin embargo, tiene detractores. En 2010, un estudio elaborado por el Instituto Econométrico de la Escuela de Economía Erasmus (Países Bajos) recopiló datos mensuales sobre los dobladillos entre 1921 y 2009 y su "principal hallazgo" fue que el índice tiene "un desfase de unos tres años".

Índice del pintalabios

En plena recesión económica de 2001, el presidente de Estee Lauder, Leonard Lauder, desarrolló el 'índice del lápiz labial' que analiza el aumento del gasto en pintalabios (sobre todo de color rojo) en tiempos difíciles para poner un toque de color a tiempos más complicados.

La pandemia vino a tirar por los suelos esta teoría, aunque hay explicación. Las ventas de maquillaje y cosmética disminuyeron como consecuencia del confinamiento pero sobre todo por la obligación de llevar mascarilla por la calle.

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