Economía

Por qué la inflación no sube en Japón mientras que el resto del mundo se asfixia con los precios

  • La mentalidad de las empresas japonesas impide que se traspasen los costes
  • El Banco de Japón alerta de que esto puede dañar los beneficios empresariales
  • A medio plazo puede tener un impacto negativo sobre la inversión nacional
Pagoda de Yasaka en Gion al atardecer, Kioto, Japón. Foto de iStock

Mientras que medio mundo busca sin éxito fórmulas para combatir una inflación asfixiante que se está comiendo el poder adquisitivo de las familias, los precios en Japón crecen solo a un ritmo del 0,9% interanual (la inflación subyacente al 0,6%). Tras años de lucha contra el riesgo de deflación, ahora esta curiosa anomalía del país nipón parece casi una bendición si se compara con lo que está ocurriendo en EEUU o en la Eurozona. ¿Qué tiene de diferente Japón para esquivar el shock inflacionario global? ¿Es tan positivo como parece?

Japón lleva décadas lidiando con un crecimiento muy bajo y una inflación inexistente, pese a que la economía disfruta de forma recurrente de pleno empleo (tiene una de las tasas de paro más bajas del mundo). Tal es la situación, que el país nipón ha dado nombre a un fenómeno que amenaza también a Europa y otras economías: la japonización. Un término que ahora parece lejano con el resurgir de la inflación.

Este fenómeno (japonización) se caracteriza por todo lo anterior, pero además hay que sumarle para completar la receta una población envejecida, unas tasas de fertilidad muy bajas, unos tipos de interés cero o negativos y unos niveles de deuda extremadamente altos. Esta es la combinación estructural a la que se enfrentan muchos países avanzados (pese al shock temporal de inflación actual) y suele desembocar una suerte de trampa de liquidez que se perpetúa, congelando la economía.

Sin embargo, la japonización no debería ser un barrera para que la economía notase el impacto de un shock inflacionario global, provocado en primera instancia por el encarecimiento de las materias primas (Japón es importador neto de petróleo y gas) y la escasez de algunos inputs como los chips.

La inflación no termina de 'alzar el vuelo' en Japón

Pero para sorpresa, la inflación en Japón apenas se ha movido pese a los disparatados precios globales del gas, petróleo, metales... mientras que otras economías candidatas a la japonización están sufriendo tasas de inflación históricamente altas (la Eurozona es la mejor prueba). Si Japón es un país que depende sobremanera de la importación de energía (que debería ser más cara por su insularidad) y metales, ¿por qué la inflación se mantiene impertérrita ante las presiones globales?

La inflación no llega al consumidor

Una vez más la respuesta no es única ni sencilla. Una combinación de factores están impidiendo que, por ahora, la inflación haga su aparición en Japón, al menos de cara a los consumidores. Los precios al productor si están marcando niveles históricos: aumentaron un 9,3% interanual en febrero, el mayor crecimiento interanual desde 1980. El repunte fue liderado abrumadoramente por unos mayores costes de importación, que han ascendido en un 40% en términos interanuales.

Esto deja entrever que sí hay agentes económicos que están padeciendo la subida de precios, sin embargo estos costes no se trasladan a la cesta de la compra porque se quedan atascados en las empresas, que hasta la fecha, parecen ser los agentes que están asumiendo casi todo el 'golpe' de la inflación.

Este comportamiento que no tiene parangón a nivel global se pone sobre relieve en el último informe del Banco de Japón (BoJ) sobre la economía del país. El BoJ prevé en su escenario base que la inflación vaya poco a poco permeando en la economía hasta llegar al consumidor, sin embargo reconoce que existen riesgos de que esto no ocurra dada la propia idiosincrasia de la economía japonesa: existe un rechazo generalizado a subir precios después de años de estabilidad o incluso deflación.

La fijación de precios en Japón

"El primer riesgo es la gran incertidumbre sobre el comportamiento de fijación de precios de las empresas, que podría ejercer una presión al alza o a la baja sobre los precios... dado que en Japón el comportamiento y la mentalidad basados en la suposición de que los precios no aumentarán fácilmente están profundamente arraigados, principalmente entre las empresas, existe el riesgo de que el traspaso de los aumentos de costes a los precios de venta, particularmente en los precios más cercanos al consumidor, que están más cerca de la demanda final, no progresará, y esos precios se desviarán a la baja", advierten desde el Banco de Japón.

Aunque esta situación parece una bendición para los consumidores y la sociedad en general, lo cierto es que a medio y largo plazo puede suponer un elevado riesgo que el propio Banco de Japón se encarga de poner de manifiesto: "Si el aumento de los precios de las materias primas se prolonga o no se transmite a los precios de venta, la tendencia de recuperación económica de Japón podría verse afectada negativamente, principalmente por el deterioro de los beneficios empresariales".

Si las empresas siguen comiéndose sus márgenes de beneficio y no trasladan los costes al precio final de sus bienes y servicios, sus resultados se resentirán, lo que lastrará a medio plazo la inversión y la contratación. Es decir, no trasladar los mayores costes puede ser positivo a corto plazo (unos precios menores mejoran la competitividad y mantienen el poder adquisitivo de los consumidores), pero si los beneficios caen hasta el punto que pone en peligro la inversión de las empresas, el resultado sobre la competitividad será negativo a medio plazo, lo que su vez afectará a la contratación, los salarios y el crecimiento económico.

Otros factores importantes

Además de la negativa de las empresas a trasladar los mayores costes a los precios de venta, hay otros factores que han presionada a la baja la inflación en Japón. Por un lado, el descenso de las tarifas de móvil y telecomunicaciones, impulsada por una campaña del gobierno contra los operadores, a los que se acusa de haber estado operando como un sector oligopólico. Sin embargo, desde el Banco de Japón aseguran que este efecto va a empezar a desaparecer, puesto que tuvo su mayor impacto sobre la inflación en la segunda mitad de 2021.

Por otro lado, las expectativas de inflación en Japón a lo largo de décadas se han mantenido bajas y han jugado (y siguen jugando) un papel importante en la explicación de por qué los crecientes costes de producción no se han trasladado a los precios al consumidor. Las empresas nacionales y unos consumidores poco tolerantes con la inflación impiden que se trasladen los aumentos en los precios de las importaciones a los consumidores. En una rueda de prensa de 2021, Haruhiko Kuroda , el gobernador del Banco de Japón, atribuyó esta negativa a trasladar los costes a los hábitos adquiridos durante los episodios de deflación del país.

Subsidios a los combustibles

Por otro lado, hay que recalcar que el Gobierno japonés tiene 'intervenidos' algunos precios clave que hoy estarían presionando al alza la inflación. Mientras que los precios de la gasolina y el diésel están en máximos históricos en buena parte de los países desarrollados, en Japón se encuentran 'solo' en máximos de 13 años. Esto tiene explicación: el Gobierno subsidia con dinero público las operaciones de las refinerías con el objetivo de que la gasolina no sufra grandes fluctuaciones en Japón.

El precio promedio de la gasolina en el país fue de 175,2 yenes (1,48 dólares) el litro el pasado, según datos publicados por el Ministerio de Comercio. Sin embargo, el gobierno ha anunciado hace escasos días que incrementará el subsidio hasta 25 yenes por litro de gasolina y otros productos derivados del petróleo. Sin subsidios, el Ministerio de Comercio asegura que los precios de la gasolina estarían en 197,1 yenes el litro.

Por último, Japón cuenta con una economía muy endeudada (la deuda pública más alta del mundo), rígida en ciertos sentidos y con una población envejecida y poco tolerante con la inflación. Esta combinación de factores impide que el consumo crezca con fuerza. Si la demanda interna avanza con timidez o incluso se mantiene estancada, las empresas tienen más dificultades para elevar los precios como sí está ocurriendo en EEUU, donde la demanda de bienes ha superado con creces los niveles previos al covid. Parece razonable que cualquier empresario o regente de una tienda se sienta más tentado a subir precios cuando las ventas son fuertes. Subir precios cuando las ventas se tambalean puede ser una política arriesgada.

Con todo lo anterior, Japón es, por ahora, uno de los pocos países que se libra del shock global de inflación que está disparando los precios a tasas no vistas desde las décadas de los 90 y los 80. La cuestión es cuánto más podrán aguantar las empresas niponas sin trasladar esos costes al consumidor. Los márgenes no son infinitos y los subsidios generan más déficit y deuda pública. Si el huracán inflacionista se mantiene por mucho tiempo terminará derribando el refugio anti-inflación japonés.

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Comentarios 6

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antonio
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it is easy to understand do not touch electricity do not touch oil the price does not rise

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#1
Fr
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No sube por el mismo motivo que aquí solo ha subido al 8%, no se tiene en cuenta las subidas reales ni se tiene en cuenta todos los productos y servicios.

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#2
Nío
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Esto es más sencillo de lo que parece, la sociedad japonesa tienen una gran cultura del ahorro, lo que está ocurriendo es que el exceso de oferta monetaria emitada por el banco central está siendo absorbida por los grandes ahorros mediante la adquisición de deuda pública, esto hay que ser uno muy patriota para tragarse la inflación de esta manera; El problema? que como colapse, el sistema cae por completo. La inflación hemos de verla como la piedra filosofal que habian estado buscando en la edad media y la han encontrado mejorada en la inflación, control de la emisión de la moneda. Solución, quitar las manos sucias del dinero a los gobiernos, la moneda fiat es un peligro en manos de los políticos

Puntuación 8
#3
Nío
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RESUMEN:

"La inyección monetaria nunca es el camino de la prosperidad"

Puntuación 7
#4
Nío
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Después de varios años de crecimiento por parte de la economía nipona, debido en gran medida a una "burbuja de manipulación monetaria y expansión crediticia", ésta, en los años 90, explota y sumerge al país asiático en una profunda crisis cuyos efectos aún son perceptibles a día de hoy.

Cualquiera puede comprobar como la deuda pública japonesa en la más endeudada del mundo, cercana a tres veces su PIB.

"la inyección y la manipulación monetaria nunca son el camino para la prosperidad económica"

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#5
Nío
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La expresión de la trampa de la liquidez, pues no es una teoría propiamente dicha, no es más que un invento fatídico para nuestras Economías de KEYNES que pretendía explicarnos porqué sus políticas tan aplaudidas obviamente por los políticos de incrementar el gasto público para estimular las economías no funcionan.

KEYNES PROPORCIONÓ A LOS POLÍTICOS LA TEORÍA QUE ESTABAN DESEANDO OÍR.

Puntuación 11
#6