Economía

La injerencia de Erdogan destroza a la lira y pone en peligro las finanzas de Turquía

  • La lira turca es la peor divisa emergente en lo que va de año con mucha diferencia
  • La inflación se ha disparado casi al 20% y las expectativas se están desanclando
  • Commerzbank: "Las decisiones monetarias se toman desde el Palacio Presidencial"
Cartel electoral de Recep Tayyip Erdogan en el centro de Estambul. Alamy

Turquía está nadando a contra corriente. Mientras que gran parte de los bancos centrales de los países emergentes (y no emergentes) han comenzado a endurecer su política monetaria para luchar contra la galopante inflación, el Banco Central de Turquía (CBRT) está haciendo todo lo contrario. Esta institución ha perdido prácticamente toda su independencia, olvidando su mandato y cediendo (por obligación) todo el poder al Palacio Presidencial de Ankara. El resultado, por ahora, es la pérdida de confianza en la lira turca, que en las últimas semanas está siendo la divisa emergente con peor comportamiento de largo, lo que a su vez está agudizando los problemas de inflación y amenaza con generar nuevas fugas de capital.

La lira turca lleva varias jornadas marcando nuevos mínimos históricos, sacudida por el terremoto que está generando la decisión (la última de muchas) del presidente Recep Tayyip Erdogan de destituir a los miembros 'díscolos' del CBRT.

Erdogan 'cortó la cabeza' de una tacada a Semih Tumen, Ugur Namik Kucuk y Abdullah Yavas, que presumiblemente habrían abogado por una política monetaria menos expansiva para intentar controlar una inflación que se está desbocando. Erdogan se ha convertido en presidente de Turquía y gobernador del banco central. Aunque el último movimiento ha sido definitivo, ya era algo habitual ver al presidente turco 'metiendo sus manos' en la política monetaria. El presidente ha despedido en algo más de tres años a tres gobernadores y dos subgobernadores del banco central.

La lira turca se hunde

La lira turca es la peor divisa emergente con mucha diferencia en lo que va de año. Su cotización ha caído hasta la zona de los 0,107 dólares, un descenso de más del 20% desde que comenzó este 2021 (precisamente la inflación se encuentra rozando el 20%, según el último dato). La siguiente divisa en el ranking es el lei rumano con una caída del 6% frente al dólar. Esta gran disparidad es el resultado del desmadre de las finanzas turcas, que a su vez ha llevado al país a registrar unas tasas de crecimiento mediocres para un país emergente en los últimos años.

"Al final, las decisiones sobre la política monetaria ya no las toma el propio banco central, sino que se toman en el Palacio del Presidente", aseguran los analistas de Commerzbank en una nota. Con la inflación disparada y la lira 'flojeando', el CBRT redujo los tipos de interés en 100 puntos básicos en septiembre y 200 puntos en la reunión de este jueves, dejando los tipos de interés en el 16%. Erdogan quiere mantener el impulso a corto plazo de la economía sin tener en cuenta las consecuencias futuras.

El CBRT ha bajado los tipos de interés hasta el 16%, unos niveles que desde el mundo desarrollado parecen extremadamente altos (en Europa los tipos oficiales están en negativo), pero que en realidad se quedan cortos para contener una inflación de casi el 20% que está muy lejos del objetivo del 5% del banco central. Los tipos de interés reales (descontando la inflación) se encuentran en territorio muy negativo (casi un -4%), lo que está llevando a los agentes a reducir lo que se conoce en jerga económica como 'demanda de dinero'. Familias, empresas, inversores... se deshacen rápidamente de sus liras turcas para adquirir bienes, servicios u otros activos que mantengan mejor su valor en el tiempo. En el peor de los casos esto puede culminar en el repudio de la divisa turca y en una hiperinflación (algo similar a lo que ocurre en Venezuela).

Los tipos de interés reales vuelven a niveles negativos en Turquía

"Los precios al consumidor aumentaron un 1,25% mensual en septiembre, lo que resultó en una inflación anual del 19,58% frente al 19,25% del mes anterior", aseguran desde BBVA Research. El dato superó las previsiones del banco: "Nuestra principal desviación se debe a la inflación subyacente, que sorprendentemente se fortaleció hasta el 16,98% en términos anuales... Los riesgos están claramente al alza en nuestro pronóstico, desafiando el reciente sesgo de flexibilización del CBRT", explican los expertos del banco español.

"La demanda interna sigue aumentando, mientras que las expectativas de inflación empeoran y el fuerte crecimiento de los costes se traslada a la economía y mantiene las presiones alcistas sobre la inflación. Dada la reciente depreciación de la lira y el aumento de la volatilidad, la inflación subyacente podría sorprender al alza, lo que desafiará la reciente orientación del CBRT", avisan desde BBVA Research.

Lejos de amedrentarse, Erdogan y sus 'chicos' en el seno del CBRT podrían llevar al banco central turco a reducir nuevamente los tipos de interés en la reunión de octubre. Más leña al fuego de la inflación en un intento por mantener el crecimiento económico en el corto plazo (a costa de agravar los desequilibrios financieros y económicos). Los analistas de JP Morgan aseguran en su informe semanal que "seguimos pensando que es probable que el CBRT relaje aún más su política monetaria, aunque todos los fundamentos apuntarían en la dirección opuesta".

El equipo de investigación del banco americano cree que los datos recientes evidencian un mayor fortalecimiento de las presiones sobre los precios, la robustez de la demanda interna y la frágil credibilidad de la política monetaria. "Creemos que es un movimiento bastante atrevido por parte del CBRT cuando la mayoría de los  bancos centrales del mundo están ejecutando o preparándose para aplicar políticas más estrictas... Creemos que en Turquía se puede generar una inercia inflacionaria más fuerte a través de expectativas de inflación todavía más altas", advierten desde JP Morgan.

Las expectativas de inflación en Turquía se desbordan

Los analistas del banco creen que Erdogan y los nuevos miembros del banco central van en serio: "Creemos que es probable que el CBRT no se detenga en octubre como esperábamos inicialmente. Por lo tanto, proyectamos un recorte de los tipos de interés en las próximas reuniones. Vemos a los tipos de interés cayendo al 15%, pero con el riesgo de que puedan caer más y veamos una inflación mucho más alta", sentencian los analistas de JP Morgan.

La oposición a Erdogan ha pedido al banco central que tome sus decisiones de forma independiente. "Haga lo que sea necesario, no reciba órdenes de nadie", rogó Kemal Kilicdaroglu, jefe del Partido Republicano del Pueblo, en un discurso en la provincia nororiental de Kars. "No tome decisiones que hagan sufrir más a nuestros ciudadanos", sentenció el político.

Más allá de la perdida de credibilidad de un banco central que parece haber olvidado su objetivo de inflación, las finanzas turcas en general llevan años deteriorándose. En un informe publicado por el Banco de España a finales de septiembre se advertía de los graves desequilibrios financieros que sufre la economía. El informe, publicado antes la última decisión de tipos y de los 'despidos', aplaudía "el giro hacia una política monetaria más ortodoxa, que había recuperado, al menos parcialmente, la confianza de los inversores". Pocos días después el CBRT dio otro giro de timón rebajando los tipos y destituyendo a los miembros que defendían esa política monetaria más restrictiva.

Desequilibrios financieros y económicos

Desde el BdE creen que "este debilitamiento (de la lira) también es reflejo de la desconfianza de los inversores internacionales sobre la transparencia y adecuación de las políticas adoptadas para hacer frente a los desequilibrios económicos, las elevadas necesidades de financiación exterior (déficit por cuenta corriente crónico), el bajo nivel de reservas internacionales y las tensiones geopolíticas de Turquía con la Unión Europea, Estados Unidos y Rusia. También, como resultado de todo ello, los indicadores de riesgo (como el EMBI) evolucionaron relativamente peor que en otras economías emergentes y se produjeron rebajas de calificación crediticia de la deuda pública turca".

Todo lo anterior también pone en duda la solvencia de la economía turca, cuyo tejido productivo está endeudado en buena parte en moneda extranjera. Cada depreciación de la lira supone un obstáculo más para las empresas financieras y no financieras para devolver esos pasivos en moneda extranjera, puesto que necesitan un número cada vez mayor de liras para devolverlas.

Erdogan se ha convertido en el banquero central de facto de Turquía, aplastando la independencia del CBRT y supeditando la política monetaria a las necesidades de la fiscal (dominancia fiscal). Los efectos inmediatos de estos movimientos son evidentes: una lira en mínimos históricos, una inflación galopante y una carga de deuda en divisa extranjera cada vez más pesada para las empresas. Para saber qué puede ocurrir en el largo plazo solo hay que buscar en otros países donde el banco central se ha convertido en la fuente de financiación de las políticas fiscales de forma recurrente.

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