Economía

Roubini avisa de que la estanflación ya está aquí, pero lo peor aún puede estar por llegar

  • Los shocks por el lado de la oferta podrían prolongarse más de lo esperado
  • Los gobiernos y los bancos centrales mantendrán una políticas expansivas
Nouriel Roubini, economista y profesor de Finanzas en la Universidad de Nueva York

El célebre economista Nouriel Roubini llevaba tiempo advirtiendo sobre el riesgo de estanflación en EEUU y el resto de economías avanzadas. El cóctel de estímulos (monetarias y fiscales), recuperación vigorosa y oferta limitada podía derivar en un alza de los precios (inflación) muy superior al crecimiento real del PIB. Este fenómeno, que el profesor de la Universidad de Nueva York vaticinaba en el medio plazo, podría estar adelantándose en EEUU.

La inflación podría mantenerse por un tiempo por encima del 5%, mientras que el crecimiento de la economía podría haber tocado techo. "Hasta hace poco, había puesto el foco más en los riesgos a medio plazo. Pero ahora se puede argumentar que la estanflación 'leve' ya está en marcha. La inflación está aumentando en los EEUU y muchas economías avanzadas, y el crecimiento se está desacelerando drásticamente, a pesar de los estímulos monetarios, crediticios y fiscales masivos", asegura el experto en un artículo publicado en Project Syndicate.

Ahora existe cierto consenso sobre las causas de la desaceleración del crecimiento en EEUU, China, Europa y otras economías importantes: esta perdida de tracción es el resultado de los cuellos de botella en la oferta en los mercados laborales y de bienes. "El giro optimista de los analistas y políticos de Wall Street es que esta leve estanflación será temporal y durará solo mientras duren los cuellos de botella de la oferta", apunta Roubini.

De hecho, hay múltiples factores detrás esta leve estanflación de verano. Por un lado, la variante Delta está aumentando temporalmente los costes de producción (pequeños confinamientos y restricciones), reduciendo el crecimiento de la producción y restringiendo la oferta de mano de obra.

Los trabajadores, muchos de los cuales todavía reciben prestaciones por desempleo elevadas que expirarán en septiembre, se muestran reacios a volver al mercado de trabajo, especialmente ahora que la variante Delta cobra más fuerzas. Por otro lado, las personas con niños pueden necesitar quedarse en casa debido al cierre de escuelas y la falta de servicios de cuidado infantil asequibles.

Problemas en la oferta

Por el lado de la producción, Delta está interrumpiendo la reapertura de muchos sectores y lanzando un nuevo torpedo a las cadenas de suministro, puertos y sistemas logísticos globales. La escasez de insumos clave, como los semiconductores, está obstaculizando aún más la producción de automóviles, productos electrónicos y otros bienes de consumo duraderos, lo que impulsa la inflación. Parece una tormenta perfecta que en principio no debería durar demasiado.

"Aún así, los optimistas insisten en que todo esto es temporal", recalca Roubini. Pero, ¿qué pasa si esta visión optimista es incorrecta y la presión estanflacionaria persiste más allá de este año? ¿Cuándo deja de ser un fenómeno temporal o transitorio? ¿Cuántos meses tiene que estar la inflación por encima del objetivo de la Fed o el BCE para considerarse un problema?

Por ahora, "es probable que la inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de los alimentos y la energía, siga cerca del 4% para fin de año. También es probable que las políticas macroeconómicas sigan siendo flexibles, a juzgar por los planes de estímulo de la administración Biden y la probabilidad de que las economías más débiles de la eurozona tengan grandes déficits fiscales incluso en 2022. Y el Banco Central Europeo y muchos otros bancos centrales de economías avanzadas siguen estando plenamente comprometidos a continuar con las políticas no convencionales durante mucho más tiempo", explica el economistas.

Aunque la Fed está considerando reducir sus compras de bonos, es probable que las las adquisiciones netas se mantengan por un tiempo. Además, Roubini cree que la Fed, "como la mayoría de los bancos centrales, ha caído en una trampa de la deuda por el aumento de los pasivos públicos y privados (como porcentaje del PIB) en los últimos años. Incluso si la inflación se mantiene por encima de lo previsto, salir del QE demasiado pronto podría provocar que los mercados de bonos, crédito y acciones colapsen. Eso sometería a la economía a un aterrizaje brusco, lo que podría obligar a la Fed a revertir sus decisiones y reanudar el QE".

Además, Roubini está convencido de que los shocks negativos en la oferta van a persistir a medio y largo plazo. El experto enumera una larga lista de factores que pueden limitar la producción global y seguir presionando al alza los precios: "La tendencia hacia la desglobalización y el aumento del proteccionismo, la balcanización y reubicación de cadenas de suministro lejanas y el envejecimiento demográfico de las economías avanzadas y los mercados emergentes clave. Unas restricciones de inmigración más estrictas están obstaculizando la migración desde el sur del global el norte, más rico en general. La guerra fría chino-estadounidense apenas está comenzando y amenaza con fragmentar la economía global. Y el cambio climático ya está perturbando la agricultura y provocando picos en los precios de los alimentos", asegura Roubini.

Además, la reacción política contra la desigualdad de ingresos y de la riqueza está impulsando a las autoridades fiscales y reguladoras a implementar políticas que fortalezcan el poder de los trabajadores y los sindicatos, preparando el escenario para un crecimiento fuerte de los salarios. Aunque Roubini no detalla estas tendencias, lo cierto es que se pueden ver algunos ejemplos como los incrementos del salario mínimo o la Ley Rider en España, mientras que otros países adoptan medidas similares.

"Si bien estos choques de oferta negativos persistentes amenazan con reducir el crecimiento potencial, la continuación de políticas monetarias y fiscales expansivas podría desencadenar un desanclaje de las expectativas de inflación. La espiral resultante de precios y salarios marcaría el comienzo de un entorno estanflacionario a medio plazo peor que el de la década de 1970, cuando las relaciones deuda sobre PIB eran más bajas de lo que son ahora. Por eso, el riesgo de una crisis de deuda estanflacionaria seguirá acechando a medio plazo", sentencia el experto.

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