Economía

El consumo pierde fuelle y pone en peligro la recuperación económica de España

  • El consumo de los hogares supone cerca del 60% del PIB en España
  • El gasto se ha desinflado en las últimas semanas de julio por la incertidumbre
  • La demanda interna debe ser el pilar de la recuperación que ha comenzado
La bandera de España ondea en la Plaza de Cibeles, Madrid. Alamy

Tal y como anunció esta semana el presidente Pedro Sánchez, la recuperación económica está en marcha en España. Sin embargo, la fortaleza de la misma sigue en el aire. Los últimos datos en tiempo real de consumo publicados por las entidades bancarias muestran un pequeño parón causado por la incertidumbre que está generando el auge de los contagios de covid-19 y la menor llegada de turistas tras las últimas cancelaciones. El consumo privado representa cerca del 60% del PIB, por lo que este componente resulta vital para mantener el ritmo de la recuperación iniciada tras el desplome del PIB en el primer y segundo trimestre del año.

CaixaBank Research: "El consumo ha entrado en una etapa de impasse debido a la incertidumbre generada por la más reciente evolución de la pandemia" 

Desde finales de mayo, junio y parte de julio, el consumo ha comenzado a recuperar el terreno perdido con velocidad. El confinamiento generó en las familias un ahorro involuntario (no podían gastar en muchas cosas) que se ha puesto a circular en parte a medida que se levantaban las barreras impuestas por el Gobierno. Sin embargo, existía el riesgo de que estas ganas de gastar tras semanas de encierro perdiesen intensidad a medida que la normalidad se recuperara y que la realidad económica comenzase a hacer estragos en la confianza de los consumidores y el mercado laboral. A ello parece que se la ha sumado la incertidumbre generada por el aumento de los contagios de covid-19 en las últimas semanas y la escasa llegada de turistas a algunas zonas.

El consumo pierde fuerza

Javier Ibáñez de Aldecoa, economista de CaixaBank Research, sigue el gasto realizado con tarjetas por los consumidores con los datos privados del banco catalán. La conclusión es que tras un buen comienzo de julio, el mes ha cerrado a la baja: "El gasto total realizado por las tarjetas españolas y extranjeras en terminales de punto de venta (TPV) más la retirada de efectivo en cajeros de CaixaBank cayó un 17% interanual durante la última semana de julio (del día 27 de julio al 2 de agosto), 4 puntos porcentuales más que durante la semana anterior", señala Ibáñez en una nota.

"Estas cifras parecen indicar que el consumo ha entrado en una etapa de impasse debido a la incertidumbre generada por la más reciente evolución de la pandemia. En las próximas semanas, esperamos que el gasto turístico doméstico y extranjero, aún en niveles muy reducidos, mejoren poco a poco, siempre bajo el supuesto de que los rebrotes del covid-19 surgidos en algunos puntos de la geografía española se controlen con celeridad", sentencia el experto de CaixaBank.

Desde BBVA Research, con datos de la semana del 20 al 26 de julio, sostienen que las restricciones causadas por los rebrotes del covid-19 han moderado la recuperación del consumo en algunas de las provincias afectadas. El incremento del gasto presencial se contuvo en Huesca (-7 puntos hasta el 9%), Zaragoza (-6 puntos hasta el 4%), Gipuzkoa (-6 puntos hasta el 0%), Barcelona (-4 puntos hasta el -5%), Murcia (-3 puntos hasta el 9%) y Navarra (-3 puntos hasta el 13%).

Contribución a la caída del PIB de cada componente

Además, la recuperación de las compras con tarjetas extranjeras se detuvo en las provincias limítrofes con Francia, excepto en Navarra. La reducción de la demanda turística en los destinos urbanos afectados por rebrotes del covid-19, como Zaragoza y Barcelona, también se aceleró la pasada semana. En contraste, el proceso de convergencia a las cifras de gasto con tarjetas extranjeras de 2019 siguió su curso en los archipiélagos, Alicante y Málaga, según los datos de BBVA Research.

Nueva incertidumbre

Estos movimientos evidencian la importancia de detener esta nueva oleada de contagios para que la economía prosiga una sólida de recuperación. El consumo es el componente más importante, con diferencia, de la economía española. Si al consumo privado (hogares) se le une el público (gasto en servicios educativos, sanitarios...), sale el gasto total en consumo que representa el 76% del PIB. Si el consumo pincha, el PIB también lo hace. Además, ahora que la crisis del covid-19 está poniendo contra las cuerdas al comercio internacional y el turismo, la demanda interna (consumo más inversión) deberá ser el motor de la recuperación al igual que ha sido el gran culpable de la recesión (más de 11 puntos de los 18,5 que cayó la economía en el segundo trimestre).

Descomposición del PIB español en euros

Poniendo euros contantes y sonantes, en el segundo trimestre de 2019, España produjo bienes y servicios finales por valor de 310.361 millones (PIB trimestral). De esa cantidad, casi 237.000 millones fueron gasto en consumo final (consumo público y privado), algo más de 58.000 millones fue consumo público (sanidad, educación, alumbrado...) y casi 180.000 millones gasto en consumo privado, principalmente de los hogares. La inversión (formación bruta en capital) sumó 64.350 millones y las exportaciones netas (se le resta las importaciones que entran con signo negativo en la ecuación del PIB) agregaron 9.117 millones. Se puede observar fácilmente la importancia del consumo en estos datos.

Por el contrario, en el segundo trimestre de 2020, en el que España ha registrado la peor contracción del PIB desde la Guerra Civil, el consumo privado se ha desplomado hasta los 134.145 millones de euros, siendo el mayor partícipe del desplome de la producción con diferencia. La inversión también ha caído hasta los 49.128 millones de euros y las exportaciones netas hasta poco más de 500 millones de euros. El único componente que ha sumado al PIB ha sido el consumo público con 61.036 millones de euros. Hay que tener en cuenta que el consumo público no incluye pensiones o transferencias como las de los Ertes, que son prestaciones que no suman de forma directa al PIB, puesto que no suponen la compra de ningún bien o servicio. Por el contrario, el salario de los médicos o profesores sí se agrega en el consumo público porque es la 'compra' de un servicio por parte de las administraciones públicas: a un profesor se le paga a cambio de dar clase (un servicio que suma al PIB), mientras que un pensionista recibe una transferencia monetaria sin tener que hacer nada a cambio, es decir, sin generar valor añadido para la economía. Por eso no es lo mismo consumo público que gasto público total.

Con estos datos resulta más sencillo comprender la enorme importancia del consumo en las economías desarrolladas y, sobre todo, en España, donde el consumo privado ha tenido tradicionalmente un peso mayor que la media de la zona euro. Ahora que el comercio internacional se encuentra en un momento de gran incertidumbre y que el turismo podría tardar un tiempo en volver, el consumo y la inversión interna se convierten en los dos componentes que deberían 'tirar del carro' para que la economía mantenga una senda de crecimiento sólida.

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