Economía

El doble golpe que amenaza con transformar el comercio internacional y poner freno a la recuperación económica

  • El comercio internacional afronta una mutación estructural
  • Una reubicación de las cadenas globales puede ser un lastre a corto plazo
  • Pero a largo plazo podría crear una economía más segura y certidumbre
Descarga de un barco a través de portacontenedores en Felixstowe, el principal puerto del Reino Unido para importaciones y exportaciones. Alamy

El comercio mundial se ha desplomado un 4,3% interanual en marzo, mientras que las cancelaciones en tiempo real de envíos de mercancías dejan entrever que lo peor aún puede estar por llegar. De este modo, el comercio global está sufriendo un doble golpe que podría dar lugar a una nueva forma de entender los intercambios de bienes y servicios. Por un lado está sufriendo el golpe natural derivado de una crisis económica muy profunda, pero por otro también está siendo víctima de una tendencia (desglobalización) que viene de más atrás, pero que podría coger mucha fuerza como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Esta transformación podría ser un lastre para la recuperación a corto plazo (el comercio internacional y el PIB guardan una relación estrecha), pero a medio y largo plazo puede tener ciertas ventjas.

Las últimas cifras del comercio mundial de marzo muestran una caída masiva en los volúmenes comerciales, especialmente en la Eurozona, donde se produjo un desplome del -9% interanual (comercio interno y externo de la Eurozona), según publica la Oficina de Análisis Económico de los Países Bajos, que tradicionalmente se encarga de los datos sobre el comercio internacional.

Los volúmenes comerciales de EEUU también disminuyeron un importante -5,2% interanual, sin embargo el comercio asiático mostró un fuerte repunte mensual (la nota positiva), lo que es coherentes tras la reapertura gradual de China en marzo. Sin embargo, mirando hacia el futuro es poco probable que este repunte proporcione un gran alivio para el comercio mundial, aseguran los expertos de ING en una nota.

Un golpe a corto plazo

Más allá del desplome coyuntural existen otros factores que perjudican al comercio internacional y que podrían persistir si la narrativa proteccionista termina imponiéndose sobre el comercio internacional. "Las medidas proteccionistas a corto plazo sobre los productos médicos, el resurgimiento de la retórica del patriotismo económico y las políticas de sustitución de importaciones podrían perturbar las cadenas de suministro en la fase de recuperación y además retrasar la reanudación de la actividad", advierten desde Allianz.

Los historiadores especializados en economía han demostrado que la Gran Depresión de 1930, probablemente, se vio agravada por la adopción de políticas comerciales restrictivas. Volviendo al presente y al pasado reciente, en 2019 la disputa comercial entre EEUU y China, junto a la recesión del sector industrial, restaron unos 300.000 millones de dólares al comercio mundial, explican los expertos de Allianz.

Los analistas Deutsche Bank comentan en un documento ocasional sobre el comercio internacional que "la crisis del coronavirus podría desembocar en una reorganización de las cadenas de valor mundiales, al menos en algunos sectores. Por ejemplo, hay peticiones para repatriar el suministro de medicamentos y dispositivos médicos a los mercados desarrollados". Este giro y los intentos de varios países por devolver algunas de sus fábricas esparciadas por el mundo a su lugar de origen puede generar cambios importantes en los flujos comerciales y en los precios de los bienes y servicios finales.

Los economistas del banco germano se muestran menos pesimistas que los de Allianz. Si es cierto que a corto plazo esta relocalización de los puntos de producción puede suponer un lastre para la economía, no obstante, prácticamente todas las transiciones lo son. Sin embargo, a medio plazo pueden generar un nuevo equilibrio global que mejore los mercados de trabajo en algunos países desarrollados y acerque la producción de ciertos bienes esenciales a los economías avanzadas.

"L estructura de los mercados mundiales de exportación se ajustó solo ligeramente después de la crisis financiera de 2008-2009, manteniendo los centros de producción en el sector manufacturero en China, Alemania y EEUU. La división global del trabajo y las cadenas de valor globales no fueron cuestionadas", comentan estos analistas.

"Es probable que esta vez sea diferente. La crisis del cornavirus nos ha enseñado una lección. Los mercados eficientes son muy vulnerables a los imprevistos. Algunos incluso argumentan que la provisión de bienes que son esenciales para una sociedad que funcione bien debe permanecer bajo control nacional y producirse en el país. A raíz de la crisis del coronavirus, importantes líneas de producción, probablemente no solo en el sector médico, podrían ser repatriadas o al menos reubicadas cerca de las fronteras nacionales de las economías desarrolladas. Además, puede haber planes de emergencia industriales mucho más sofisticados que garanticen una producción sin problemas incluso en el caso de una pandemia u otro desastre global importante que paralice al menos algunas secciones o regiones importantes de la economía global", sentencian los economistas de Deutsche Bank.

Alcanzar un punto equilibrado o intermedio entre las cadenas de valor mundiales de hoy (repartidas por todo el mundo) y una repatriación completa de las líneas de producción será clave. "Este punto intermedio podría encontrarse en unas cadenas de valor continentales combinadas con niveles de inventarios más altos que pueden garantizar un buen equilibrio entre la eficiencia y la nueva demanda de seguridad", finalizan los economistas de DB. Tal cambio en las líneas de producción también reduciría las posibles consecuencias económicas de las disputas comerciales mundiales (lo que generaría más confianza) y es probable que minimice la huella global de CO2.

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