Economía

Solo un frenazo de EEUU reabriría el acuerdo comercial de Trump y China

  • Una caída de la bolsa o un debilitamiento económico presionarían para buscar un pacto
  • Los inversores ven poco probable que haya 'paz' antes de las elecciones del próximo año
Nueva York/Madridicon-related

La guerra comercial, como el carácter de su impulsor, se ha convertido en un acontecimiento imprevisible. Los inversores eran conscientes de que el verdadero campo de batalla se dirime en el terreno de la hegemonía tecnológica, de ahí que siempre se considerara que la guerra comercial tendría algún punto de racionalidad en las mesas de negociación entre ambas potencias, para no perjudicar sus intereses.

Pero con un presidente norteamericano más preocupado por las próximas elecciones presidenciales de 2020 que por apaciguar las relaciones con sus socios, es difícil calibrar hasta qué punto puede tensar la cuerda con tal de conseguir sus objetivos. La presión a la Fed para que regrese a una política expansiva más contundente, cuando los datos de EEUU no indican que sea tan necesario, son solo una muestra del interés del mandatario norteamericano en estirar los últimos coletazos del ciclo y retrasar la recesión que temen los inversores hasta finales del próximo año.

Esta es la razón por la que actualmente las mesas de inversión no atisban que Estados Unidos y China rebajen las tensiones antes de las elecciones presidenciales de 2020. Desde Citi, su economista César Rojas recuerda que siempre que las condiciones económicas y financieras estadounidenses sigan siendo favorables, un acuerdo antes de noviembre del próximo año "parece poco probable".

El banco ofrece en estos momentos un 60% de probabilidades de que este escenario se materialice, ya que las encuestas indican que China es cada vez más impopular entre los estadounidenses, por lo que no se espera una fuerte oposición del Congreso si Trump opta por seguir aumentando la presión sobre China.

"El gran problema es que la situación actual ilustra la velocidad a la que la guerra comercial está aumentando sin forma de saber dónde terminará"

Sin embargo, el empeoramiento de las perspectivas de cara a la reelección del republicano, es decir, un debilitamiento en la actividad o caídas en el rendimiento del mercado de valores, "podría desencadenar una apariencia de acuerdo", explica Rojas. Un escenario al que en estos momentos da un 40% de posibilidades de ocurrir.

Para Paul Ashworth, economista jefe de Capital Economics, "el gran problema es que la situación actual ilustra la velocidad a la que la guerra comercial está aumentando sin forma de saber dónde terminará". Ashworth considera que los temores sobre hacia dónde se dirige la guerra comercial pesarán aún más en los mercados financieros y la inversión empresarial en los próximos meses. "Es con esto con lo que se hará el daño real a la economía estadounidense", concluye.

De hecho, lejos de hacer algún guiño a Pekín, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó la Cumbre del Grupo de los Siete (G7) y las distintas reuniones bilaterales mantenidas durante el fin de semana para dejar claro que seguirá acorralando a China en su pulso arancelario con la segunda mayor economía del mundo.

Si el viernes, antes de cruzar el Atlántico rumbo a Francia, el mandatario anunció que incrementará los aranceles vigentes y los que llegarán el próximo 1 de septiembre así como el 15 de diciembre en un 5% adicional, este domingo mostró su remordimiento. Un acto de contrición en reverso, ya que según una posterior aclaración de la Casa Blanca, el arrepentimiento del republicano fue no incrementar aún más los gravámenes al país asiático.

Al ser preguntado durante su encuentro bilateral con el primer ministro británico, Boris Johnson, si había tenido alguna duda a la hora de elevar los aranceles, Trump respondió "Sí, claro. ¿Por qué no?. Tengo dudas sobre todo". Una respuesta que horas más tarde requirió la aclaración de la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Stephanie Grisham.

El presidente de EEUU no cierra la puerta a declarar el Estado de Emergencia Nacional en su actual batalla con Xi Jinping

Un revés que, junto con la intervención del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en Jackson Hole (Wyoming), donde no dio señal alguna de que el banco central vaya a rebajar tipos en 100 puntos básicos como desea Trump, enervaron al inquilino de la Casa Blanca. En una serie de tuits el viernes ordenó a las compañías estadounidenses que busquen alternativas a China en sus cadenas de valor.

Mientras Twitter ha ganado relevancia desde que Trump tomase posesión de su cargo el 20 de enero de 2017, su caracteres no cuentan con poder normativo alguno. Sin embargo, el presidente de EEUU no cerró la puerta a declarar el Estado de Emergencia Nacional en su actual batalla con Xi Jinping.

"En muchos sentidos, esto es una emergencia", sugirió el republicano en el marco del G-7. Podría declarar una emergencia nacional alegando el robo y la apropiación de propiedad intelectual por valor de entre 300.000 y 500.000 millones de dólares al año y una pérdida total anual de casi un billón de dólares durante muchos años. No obstante, en un nuevo giro señaló que dicha decisión no está en sus planes.

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