Deporte y Negocio

El fútbol español se precipita a la judicialización por la guerra en los despachos

  • LaLiga impugnará los nuevos modelos de Copa del Rey y Supercopa
  • Las negociaciones por el Convenio de Coordinación ya están en el CSD
  • El pulso Rubiales-Tebas se prolonga en el tiempo y acumula desencuentros
Javier Tebas y Luis Rubiales, en una reunión por el Convenio de Coordinación. Foto: EFE.
Madrid

Con la aprobación de los nuevos modelos de Copa del Rey y la Supercopa de España, la Federación Española de Fútbol (RFEF) ha puesto el broche a lo que pretende ser una renovación de las principales competiciones que dependen directamente de ella, incluida la nueva liga femenina. Una serie de decisiones que prorrogarán, de manera inevitable, el pulso que mantiene el ente con LaLiga y que se escenifica mediante sus presidentes, Luis Rubiales y Javier Tebas.

El mandatario de LaLiga ha reaccionado a los anuncios de la Asamblea de la RFEF con una respuesta que se preveía y que lleva al fútbol español a la judicialización: impugnará los modelos de Copa y Supercopa aprobados por la federación. Así lo aseguran fuentes de LaLiga consultadas por este periódico, que confirman que el pulso entre Rubiales y Tebas, que hasta entonces había tocado techo en una mediación institucional del CSD (Consejo Superior de Deportes) por la renovación del Convenio de Coordinación, ha subido a un nuevo nivel. Los abogados de la organización están estudiando si estas impugnaciones se realizan a través del propio CSD, de la justicia ordinaria, o por ambas vías.

Esta más que probable impugnación tiene una base: LaLiga cree que los nuevos modelos de Copa y Supercopa afectan a los clubes y a parte de las competencias de la entidad. LaLiga y el sindicato AFE habían pactado un calendario ya presentado a la RFEF en el que no tenía cabida la Supercopa, aunque el secretario general de la federación, Andreu Camps, aseguró que AFE ha mostrado su disponibilidad a dar su brazo a torcer.

No piensan lo mismo los clubes de LaLiga, que expresaron su rechazo a las reformas de la RFEF en la Asamblea de la organización, con 39 votos a favor, dos en contra y una abstención. El Atlético de Madrid, equipo que se había abstenido, cambió su voto (tenía voz) en la Asamblea de la RFEF, pero el propio Rubiales admitió que entre 13 y 14 equipos ni siquiera habían acudido a ella en señal de protesta.

El Valencia ya ha avisado a la federación en dos ocasiones de que podría tomar acciones legales por lo que cree es una "posible ilicitud de la alteración de las bases de la competición en cuestión en la actual temporada", haciendo referencia a la circular de julio que fija los participantes de la Supercopa en dos, los campones de Copa y Liga. La RFEF ha amenazado con la petición de indemnizaciones por perjuicios económicos y ha asegurado que su Asamblea tiene competencias para hacer esos cambios.

Las negociaciones por el Convenio, que permanecen encalladas, provocaron en la Asamblea de la RFEF una dura carga de artillería de Luis Rubiales a Javier Tebas. El presidente de la federación encontró un pretexto para abrir fuego: un anuncio de LaLiga en un periódico de tirada nacional en el que se relataban las cantidades aportadas a la RFEF, calculadas en 64,4 millones de euros. Rubiales las redujo a 3,3 y ha asegurado que el resto son obligaciones que tiene la patronal y que, en todo caso, no constituyen ingresos para la federación, sino para los diferentes estamentos del balompié nacional. El argumento, en definitiva, es que LaLiga no da casi dinero a la RFEF.

Un día después, Javier Tebas ha respondido sirviéndose de una noticia de la web especializada Palco23 que asegura que LaLiga es una de las competiciones que más dinero da a su federación. Lo hacía en la red social Twitter, dejando el siguiente mensaje: "A los que van con discursos 'populistas', desde la ignorancia, aquí van datos objetivos. ¡Resulta que somos los que más aportamos! ¡Hay que llorar menos y trabajar más!".

La Asamblea de la RFEF dejó más 'dardos'. Apoyado por un vídeo en el que se ha acusado a LaLiga de querer alargar la paralización del Convenio para ahogar económicamente a la RFEF y de torpedear al fútbol modesto con los horarios, Rubiales reprochó al organismo que dirige Javier Tebas su negativa a negociar por el balón, los naming rights (ambos ya otorgados a Puma y Santander) y las franjas horarias de la competición, así como su pretensión de convertir en torneos profesionales Copa y Supercopa, lo que abriría la puerta a que LaLiga, gestora de competiciones, pudiera organizarlos. Es algo que se hace en otros países como Alemania, Italia o Francia.

El presidente de la RFEF también cargó contra Tebas por lo que, considera, ha sido un retraso intencionado de LaLiga a la hora de conseguir un contrato televisivo para la Copa del Rey (tarea delegada a la patronal), deslizando que podría "tener que ver mucho con quién va a gestionar los derechos", en una acusación velada a Mediapro, a la que han dejado fuera del reparto de esos derechos, tal y como ha denunciado Jaume Roures. La razón que da la RFEF es que la firma estuvo implicada en un caso de sobornos que la justicia de EEUU finalmente solventó con un pacto y sin acusación en firme. En su lista de facturas a pasar, Rubiales también encontró un resquicio en el fútbol femenino para atacar a Tebas, acusándole de conceder préstamos a clubes.

Pese a todo, Rubiales dejó la puerta abierta a una renovación del Convenio. Se ha mostrado partidario de un redactado neutro, amable con la RFEF y LaLiga, y a que el VAR pueda entrar en el próximo texto (ahora se regula por un acuerdo concreto). Pero las diferencias son, por el momento, insalvables.

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