Stéphane Monier

CIO de Lombard Odier Private Bank

El Reino Unido se enfrenta a dos grandes desafíos como son el Brexit y la Covid-19. Cualquiera de ellos llevaría al límite la economía de cualquier país. Las incertidumbres que rodean a ambos retos y la propia naturaleza de cualquier acuerdo inicial pesarán sobre la economía del país en los próximos meses y años.

La toma de la presidencia de la Unión Europea por parte de Alemania llega en un momento crucial para el país germano, ya que la región se enfrenta a la recuperación de los daños económicos y sociales provocados por el covid-19. Su lema presidencial, “Juntos por la recuperación de Europa”, evidencia no sólo la magnitud de las ambiciones de la Unión durante los seis meses de mandato de Berlín, sino también el reto que supone para la propia Alemania rehacer su modelo económico para adecuarlo a las necesidades de la era post- covid.

El choque recesivo más profundo en al menos 80 años ha perturbado casi todos los aspectos de nuestras vidas y ha desencadenado una respuesta sin precedentes de los responsables políticos. Al igual que los médicos que entuban a un paciente grave de Covid-19, los inversores se preguntan si estas inyecciones masivas de los bancos centrales en las economías crearán un nivel saludable de inflación.

Tribuna

El país transalpino se enfrenta a otra crisis política más, con la dimisión del primer ministro italiano, Giuseppe Conte. El viceprimerministro, Matteo Salvini, buscaba elecciones anticipadas para disolver la coalición fraccionaria entre su partido de extrema derecha, contrario a la Liga, y el Movimiento Cinco estrellas. La Liga es un socio de coalición junior, pero el poder, en principio, había cambiado a su favor: el Sr. Salvini ha aumentado su popularidad del 17 por ciento de los votos en 2018 al 34 por ciento en las elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2019. Además, las encuestas actuales sugieren que el 38 por ciento de los italianos votaría por él, muy cerca del 40 por ciento que necesita para ganar la mayoría.

opinión

Puedes imaginar el mundo en 2100, un mundo donde nuestros hijos o nietos verán el amanecer de un nuevo siglo? Como humanos, nos resulta difícil pensar en el largo plazo. Estudios neurológicos demuestran que cuando nuestro cerebro piensa en nuestro yo del futuro, reacciona como si estuviera pensando en una persona totalmente diferente.

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