Ramón Galcerán

Presidente de Grant Thornton en España

La salud de las medianas empresas españolas, un indicador complejo en el que intervienen múltiples factores, atraviesa claramente un periodo de transición hacia un escenario prometedor. Después de meses negros provocados por la crisis del coronavirus, en los que las expectativas de los directivos fueron predominantemente pesimistas, el tejido empresarial español hoy reconoce estar vislumbrando un horizonte económico esperanzador, con más oportunidades que obstáculos y mayor entusiasmo que el que muestran en su conjunto el resto de los empresarios de Europa y a nivel global.

Echar la vista atrás y recordar el momento en el que se inició el Gran Confinamiento hace justo un año produce cierto vértigo. En cuestión de una semana, nuestra forma de vida y de hacer negocios cambió radicalmente. Para todas las empresas, sin excepción. Atenazados por el miedo a contagiarnos por un virus desconocido y paralizados por una incertidumbre jamás antes experimentada, nos vimos obligados a encerrarnos en casa para proteger nuestra salud y la de nuestros empleados. Y, desde allí, tuvimos que desplegar la que, sin duda, ha sido la mayor estrategia empresarial de contingencias antes diseñada.

El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía Española, presentado por el Gobierno de España, va dando ya algunas pistas de los requisitos que precisarán las empresas españolas para poder acceder a los esperados Fondos de Recuperación Europeos. Con un capital comprometido de 140.000 millones de euros en subvenciones y créditos europeos hasta 2026, España recibirá en un primer envite hasta 27.400 millones durante el año próximo 2021. Pero ¿qué hacer y cómo ir preparándose para optar a estos fondos?

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