Philippe Boisseau

Consejero Delegado de Cepsa

La transición ecológica supone un reto de tal dimensión que solo podremos acometerlo si conseguimos sumar la colaboración de todos. Avanzar hacia la sostenibilidad requiere que cada uno de los sectores se involucre en el esfuerzo, ya que no existe una única vía para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Por eso cada sector tiene la responsabilidad de aprovechar las ventajas comparativas que ofrece su actividad para maximizar su contribución a los objetivos de reducción de emisiones, sobre todo teniendo presente el horizonte de 2050 al que todos tenemos que llegar si queremos ser capaces de abordar con garantías respuestas eficaces frente al cambio climático. En ese sentido, el nuevo paradigma de la sostenibilidad también implica el desarrollo de actividades que permitan reutilizar residuos, convirtiéndolos en nuevos productos o reintegrándolos en otras áreas productivas. Suponen por tanto la creación de valor, generando nuevos productos o usos, sin que se produzcan desplazamientos de otras actividades. Su impacto en términos de creación de empleo es directo y resiliente a largo plazo. Además, es una actividad vinculada al territorio, que contribuye a la cohesión social y a hacer frente al reto demográfico, y en la que resulta indispensable la implicación de los actores locales. Así lo reconoce la Estrategia de Economía Circular recientemente aprobada por el Gobierno de España, un instrumento indispensable para convertir la circularidad en un principio transversal.

Tribuna

Como compañía energética global, tenemos muy presente la función que desempeña nuestra actividad en la lucha contra el cambio climático.

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