May López

Profesora de OBS Business School y directora de Desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible.

Hace tres años Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica en aquel momento y actual Vicepresidenta Tercera del Gobierno de España, manifestaba que el diésel tenía los días contados. Un mensaje que aunque generó y sigue generando rechazo, se reforzaba con el establecimiento por parte de varios países y ciudades de fechas para la prohibición de la venta de vehículos diésel y gasolina y con el Pacto Verde Europeo en 2019 que fijaba dicha fecha en 2035.

Llegó la COVID-19 y el mundo se paró. A nivel mundial se cerraron fronteras, se paralizaron sectores y se limitó la movilidad de la población, lo que hizo que cambiasen nuestras prioridades como sociedad, además de nuestros patrones de comportamiento y también los de consumo. Probablemente, sobre nuestras vidas la COVID-19 marque un punto de inflexión, pero, ¿y sobre el planeta?

E l e-commerce y concretamente el B2C, es decir, la compra online con entrega directa al consumidor final sigue creciendo a dos dígitos por año. Debido al COVID-19 en algunos productos se ha incrementado en un 70%, reforzando su crecimiento al aumentar también el número de nuevos compradores en este canal.

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