Especial Cumbre del Clima

¿En qué consiste el Pacto Verde Europeo que persigue la UE?

  • Quiere implantar un arancel de carbono en la Unión Europea
Ursula von der Leyen. Foto: Efe
Madrid

La nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quiere que el Viejo Continente sea el primero "climáticamente neutro" a mediados del presente siglo y ha diseñado una estrategia, denominada Pacto Verde Europeo -European Green Deal en inglés-, que quiere concretar durante los primeros 100 días de su mandato. Se espera que los socios comunitarios lo aprueben en el Consejo Europeo del jueves y el viernes.

El presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt lanzó en 1933 el New Deal, un enorme plan de inversión pública que rescató la economía del país de la Gran Depresión provocada por el crack bursátil de 1929. A finales de 2008, tras el hundimiento de Lehman Brothers, la ONU propuso un Green New Deal de escala global para superar la crisis, aumentando el gasto público y transformando el tejido productivo en sostenible. Y ahora es el nuevo Ejecutivo comunitario el que proponiendo un European Green Deal como eje político central, ante las demandas de una sociedad que exige un mundo más sostenible; de hecho, gracias a su anuncio Von der Leyen logró el visto bueno del Parlamento Europeo.

De momento solo se conocen las líneas generales de este Pacto Verde Europeo, que se afianzará con una nueva Ley para consagrar la neutralidad en emisiones de carbono en 2050; un documento de trabajo filtrado a la prensa hace un par de semanas señalaba que se quiere presentar en marzo. El primer paso para ello es aumentar la ambición a corto plazo, incrementando el objetivo de reducción de CO2 en 2030 desde el actual 40% hasta el 55%, siempre que otros Estados también aumenten su ambición; el citado borrador lo fijaba para el próximo octubre.

Un único sistema en 2030

Entre los elementos concretos que Von der Leyen ha planteado -y que se recogen en el borrador, pero sin fechas concretas, más allá de los años 2020 o 2021- está la creación de un arancel europeo de carbono para evitar la deslocalización de la industria, sometida a unos costes de emisión de CO2 inexistentes en otras latitudes. La idea flota en el ambiente desde que se creó el Mercado europeo de carbono -la defendió el galo Nicolás Sarkozy-, pero nunca se ha concretado.

Otra propuesta es extender los sectores económicos sometidos a dicho Mercado, ahora limitado a la generación de electricidad y la industria pesada, a la construcción y el transporte -Alemania lo hará a partir de 2021-, así como a la aviación y la navegación -problemático, por su carácter internacional-, y que todos estos esquemas converjan en un único sistema en 2030.

Se orientarán hacia medidas sostenibles los Fondos de Cohesión y se creará un Fondo de Transición Justa

Otro punto destacado es la revisión de la Directiva sobre Fiscalidad Energética, para penalizar los combustibles de origen fósil frente a la energía generada a partir de tecnologías renovables.

Consciente de que el cambio venidero no será bueno a corto plazo para las actividades económicas que deban transformarse o desaparecer, se incluyen medidas para conseguir una Transición Justa "en la que nadie se quede atrás", de acuerdo con una expresión muy repetida. Para apoyar a las regiones y actividades más directamente afectadas, se orientarán hacia ellas los Fondos de Cohesión y se creará un Fondo de Transición Justa.

Economía circular

Como no podía ser menos, ahondar en la transformación de la economía, abandonando el modelo de usar y tirar para abrazar otro en el que se reintegren los recursos usados al ciclo productivo, se cuenta entre las claves de la política venidera. Así, se elaborará un nuevo Plan de Acción de Economía Circular, con medidas más exigentes para reducir el consumo de plásticos y para aprovechar más los residuos en sectores con gran impacto, como la construcción o el textil.

Todo ello, naturalmente, estará aderezado con medidas educativas -un gran Pacto Climático Europeo de administraciones, empresas y sociedad civil, para cambiar comportamientos y hábitos-, el fomento de la investigación y el desarrollo de tecnologías limpias.

Capítulo aparte merece la conservación de la salud y el capital natural -habrá una Estrategia de Biodiversidad a 2030-, con nuevos estándares de calidad del aire, de las aguas y de los alimentos, así como restricciones añadidas a los contaminantes, como los pesticidas.

Un billón para inversiones sostenibles

Para materializar el Pacto Verde Europeo, el nuevo Ejecutivo comunitario de Von der Leyen quiere lanzar un Plan de Inversiones Sostenibles durante la próxima década, dotado con un billón de euros. Igualmente, plantea convertir parte del Banco Europeo de Inversiones (BEI) en un banco climático, duplicando el porcentaje de su actual financiación ligada al calentamiento global, hasta que alcance el 50% en 2025. El Consejo de Administración del BEI se ha hecho eco de su petición y hace escasas semanas ha aprobado introducir ambos elementos en la política de la entidad, concretando que el billón de euros se canalizará hacia proyectos de ahorro y eficiencia energética, renovables, redes eléctricas, almacenamiento, movilidad y generación distribuida. Pero ha ido un paso más allá y se ha comprometido a dejar de financiar proyectos relacionados con combustibles fósiles -carbón, petróleo y gas- cuando concluya 2021, y, en línea con la política de Transición Justa, a dar un tratamiento más ventajoso a los proyectos energéticos de los 10 socios comunitarios más pobres. El paso del BEI se alinea con el Plan de Acción sobre Finanzas Sostenibles de la UE. Éste busca facilitar la canalización de los fondos -harán falta de 175.000 a 300.000 millones de euros al año- hacia los proyectos que realmente sean sostenibles y contribuyan a frenar el calentamiento global o a reducir sus impactos negativos. El elemento clave de este plan es una Taxonomía que identifique claramente los proyectos y actividades sostenibles -se rige por los niveles de emisión de CO2 y pondera impactos indirectos-, para dar una señal inequívoca a la comunidad inversora y evitar el lavado de imagen conocido como 'greenwashing'.

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