Julio Anguita

Excoordinador general de IU

Antonio Gramsci (1891 – 1937), filósofo y dirigente del Partido Comunista Italiano decía que: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”.

El 26 de Septiembre de 2008, en plena crisis económica derivada de la burbuja especulativa inmobiliaria, Nicolás Sarkozy, a la sazón Presidente de la República Francesa, dijo que era urgente refundar el capitalismo “sobre bases éticas”. A continuación, y para justificar su anterior oxímoron, subrayo: “porque hemos pasado a dos dedos de la catástrofe. Doce años después, con una grave pandemia, una situación económica abocada a una recesión de magnitudes no conocidas y un cambio climático como telón de fondo, deberíamos preguntarnos a cuánto estamos hoy de la catástrofe a la que se refería Sarkozy.

Tres son, a mi juicio, las características que definen el momento de extrema excepcionalidad que nos ha correspondido vivir. La primera, un Gobierno enfrentando -como puede - una situación de pandemia muy grave que además de profundizar la previamente existente crisis económica y social ha evidenciado además los errores y faltas de infraestructuras públicas originadas durante décadas por el neoliberalismo gobernante. La segunda, una oposición de derechas en la que el componente de ideología reaccionaria obvia la crítica (en su sentido etimológico de análisis), y la sustituye por la zafiedad, el insulto y el uso goebbelsiano de la red. Y en tercer lugar, la progresiva generalización de una sensación premonitoria de que tras la Covid-19, las cosas ya no serán lo mismo que hasta ahora. Y efectivamente las cosas son así: o se consigue un salida directamente imbricada en los DDHH y en una nueva relación seres humanos - Naturaleza o, por el contrario, se impondrán salidas en las que el componente de darwinismo económico y social sea el vector estructurante de la sociedad.

Apenas han pasado diez días de la comparecencia de Pedo Sánchez ante el Congreso de los Diputados. En este breve espacio de tiempo han quedado meridianamente claras tres cuestiones.

Ante la situación originada por el coronavirus, el presidente del Gobierno -y alguno de sus ministros también- han planteado la conveniencia de un gran acuerdo político que permita consensuar una línea de actuación gubernamental capaz de afrontar la travesía económica, social y política posterior a la pandemia. La argumentación presidencial se ha inspirado en dos momentos históricos: las palabras de John F. Kennedy el 20 de enero de 1961 en su toma de posesión presidencial y los llamados Pactos de la Moncloa en la España de 1977.

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