Jorge Tuñón

Profesor de la Universidad Carlos III y colaborador de la OBS Business School

El pasado jueves 7 de octubre, el Gobierno de España aprobó el proyecto de Presupuestos Generales para 2022. De obtener su aprobación en el Congreso de los Diputados, se convertirán en los segundos presupuestos tanto de la actual coalición de gobierno como del presidente Pedro Sánchez, quien entre 2018 y 2020 debió gobernar con las cuentas heredadas de su antecesor Mariano Rajoy.

Desde que a comienzos de 2021 se iniciase el proceso de vacunación contra la COVID-19, las principales potencias mundiales receptoras de turistas subrayaron en rojo los meses de julio y agosto, el verano en el hemisferio norte, como fecha límite para normalizar su situación sanitaria y abrir sus fronteras a los visitantes. De hecho, una parte más que reseñable de su PIB de 2021 dependía del grado de normalización turística alcanzada durante la canícula estival.

El día de Año Nuevo de 2021, ese día perdido en los calendarios consecuencia de los tradicionales excesos de nochevieja, pasará a la historia por dos motivos: por las consecuencias de la pandemia que asola el planeta desde inicios de 2020 y porque —tras más de tres años y medio de negociación— por fin entró en vigor el Acuerdo del Brexit para la salida del Reino Unido (RU) de la Unión Europea (UE), tras casi medio siglo de pertenencia.

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