Fernando Botella

CEO de Think & Action
Análisis

Desde que hace unos años los avances tecnológicos empezaron a ganar velocidad de forma exponencial, las complejas relaciones entre humanos y tecnología han atravesado distintas fases. De los recelos y las reservas en los momentos iniciales, cuando el miedo a una vida robotizada hacía estragos entre una gran cantidad de profanos digitales, poco a poco pasamos a un creciente acercamiento. Como lo harían dos amantes que comienzan una relación, personas y máquinas van recorriendo ese camino del mutuo conocimiento con cada vez mayor confianza.

Análisis

La vorágine digital que vivimos en la actualidad lleva algunos riesgos aparejados, uno de los cuales es el de que nos den gato por liebre. Y es que no faltan quienes aprovechan el tirón del mainstream digital para pontificar acerca de lo que hay que hacer o no hacer para sobrevivir a la revolución tecnológica. Pero a poco que rascas un poco en la superficie, te das cuenta de que muchas veces detrás de tanto gurú hay más postureo que verdadera aportación de valor.

Opinión

Cada cierto tiempo se detecta un parón en el impulso que las empresas le dan a su formación. Se trata de un fenómeno cíclico, que va y viene según la coyuntura o la percepción general del mercado. De pronto, algunas compañías de referencia pisan el pedal del freno y las demás las siguen por un puro instinto de imitación.

Las personas importan cada vez más

La innovación está de moda. En la era de la transformación digital, de las empresas exponenciales o de los modelos disruptivos, organizaciones de todos los tamaños y sectores han emprendido el camino de la innovación como uno de sus grandes vectores de crecimiento.

EMPRESAS

Todos los sabemos. Los perfiles STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son los más buscados por las empresas en los actuales entornos ultra digitalizados y mega tecnológicos. Y en este contexto, salir de la universidad con un título científico-técnico bajo el brazo equivale poco más o menos a tener un puesto de trabajo (y a uno bueno, además) garantizado de manera casi instantánea. Así que si su hijo o hija tiene dudas acerca de qué estudiar cuando lleguen a la edad de cursar estudios superiores, disípelas inmediatamente y oriénteles sin demora hacia una carrera "de ciencias".

Fernando Botella

La transformación digital y los modelos de innovación más disruptivos suelen combinar bien con empresas de la llamada nueva economía. Ya sea con las grandes tecnológicas, con los negocios basados en la economía colaborativa, con las startups de componente digital o con los modelos de crecimiento exponencial, se diría que la tecnología es el segundo nombre que acompaña y define a la perfección a este tipo de empresas.

Fernando Botella

El entusiasmo que el fenómeno de la transformación digital suscita a medida que avanza en las organizaciones no es compartido por todo el mundo por igual. De hecho, junto a defensores, embajadores, evangelistas y agentes del cambio, conviven no pocas personas que contemplan su llegada con indiferencia, y otras que directamente se oponen a ella por distintos motivos y que de una manera más o menos evidente se dedicarán a ponerle palos en las ruedas. Este grupo de detractores es heterogéneo y variable en función del momento y de los intereses particulares de cada uno.

Fernando Botella

La transformación digital es una realidad de múltiples caras. Y aunque es su faceta tecnológica la que suele concitar la mayor atención, llegando a eclipsar muchas veces todo lo demás, lo cierto es que hay en ella numerosos elementos tan importantes o más que el mero uso de una serie de dispositivos o de aplicaciones más o menos avanzados.

Fernando Botella

Cuando hablamos de transformación digital o de innovación, invariablemente acuden a nuestra mente el mismo puñado de nombres: Google, Tesla, Apple, Uber, Amazon, Microsoft, Netflix… Estos gigantes hacen tanto ruido que se diría que no existe nada más. Y no cabe duda que la revolución digital en la que estamos inmersos debe mucho a estos referentes. No solo por lo que hacen, sino también porque su ejemplo sirve de inspiración a otros que siguen su estela. Son auténticos evangelizadores de la transformación digital.

Fernando Botella

Alguien que no se maneje demasiado bien con una tableta, una app o un sistema de mensajería instantánea difícilmente podrá adaptarse a estos tiempos de revolución tecnológica. Pero eso no quiere decir que esa persona no tenga las cualidades más importantes para lograrlo. Porque, al contrario de lo que mucha gente piensa, la transformación digital no es únicamente una cuestión de demostrar destreza tecnológica. De hecho, ni siquiera es lo más importante.