Opinión

La agilidad como antídoto frente a la incertidumbre laboral: la era del 'Homo Agile'

  • La vieja aspiración de echar raíces en una misma empresa es impensable hoy
Imagen: Dreamstime.

La transformación digital es una realidad de múltiples caras. Y aunque es su faceta tecnológica la que suele concitar la mayor atención, llegando a eclipsar muchas veces todo lo demás, lo cierto es que hay en ella numerosos elementos tan importantes o más que el mero uso de una serie de dispositivos o de aplicaciones más o menos avanzados.

No, la transformación digital no sólo es tecnología; es mucho más. Tiene que ver con personas, con un cambio de mentalidad, de cultura organizacional y también con una cuestión de procesos, de una determinada manera de organizar el trabajo de las relaciones en los entornos laborales.

Fue el intelectual polaco Zygmunt Bauman quien en el Siglo XX acuñó el concepto de "modernidad líquida" para referirse a un modelo de sociedad mucho más flexible y permeable al cambio. Su teoría visionaria cobra hoy, gracias a la tecnología, pleno sentido hasta el punto de convertirse en el eje conductor de las relaciones sociales actuales. La "liquidez" a la que se refiere Bauman afecta a todos los órdenes de la vida y el mundo de la empresa no es una excepción.

La vieja aspiración de nuestros padres de echar raíces en una misma empresa es impensable hoy

Muchos de los viejos axiomas asociados con el trabajo han saltado por los aires en el actual contexto de inestabilidad. Por ejemplo, la vieja aspiración de nuestros padres y abuelos de echar raíces en una misma empresa hasta la edad de jubilación resulta impensable para las nuevas generaciones, que no conciben una carrera profesional en la que no se produzcan al menos seis o siete cambios de trabajo y hasta de profesión.

En todos estos movimientos la tecnología juega un papel importante que está relacionado, principalmente, con la velocidad. Hoy nada es estable, los cambios se producen de improviso y a la velocidad de un parpadeo. Todo se encuentra en estado de reinvención continua.

A nivel empresarial, esta nueva realidad ha tenido su reflejo en el surgimiento de una serie de metodologías Agile que han cambiado de manera radical la manera de trabajar. La japonesa Toyota fue la primera que empezó a adoptar este tipo de sistemas en plena reconstrucción del país tras la Segunda Guerra Mundial. En 2001, un grupo de 17 CEOs de algunas de las principales compañías tecnológicas del mundo recogieron el guante de los japoneses para aplicar esas mismas técnicas a la fabricación de software.

Hoy prácticamente todas las empresas han adoptado en alguna medida sistemas de producción ágil. Agile no es solo una manera de producir, sino toda una filosofía que tiene mucho de cambio de mentalidad y de transformación cultural. Sus principios fundamentales han sido recogidos en el llamado Manifiesto Agile, uno de cuyos principios reza: "Aceptamos que los requisitos cambien, incluso en etapas tardías del desarrollo. Los procesos ágiles aprovechan el cambio para proporcionar ventaja competitiva al cliente".

Agile es una forma de pensar, trabajar y aprender en la que la flexibilidad y la rapidez son la clave

Apoyadas en las Tic, las metodologías "Agile" permiten producir de manera más rápida y menos rígida, facilitando a las compañías adaptarse sobre la marcha a los cambios de tendencia y a los imprevistos del mercado. Scrum, Programación Extrema (XP), Kanban… existen distintas metodologías "Agile", aunque todas ellas comparten un cierto sentido de urgencia y de mentalidad iterativa, que huye del trabajo "terminado" para abordar las tareas de manera "troceada". El resultado es un permanente estado de mejora continua.

Agile es una forma de pensar, trabajar y aprender en la que la flexibilidad y la rapidez son la verdadera clave del éxito. Es en este contexto en el que surge un nuevo tipo de especie laboral al que en mi libro "Bienvenidos a la Revolución 4.0" denomino "Homo Agile", un profesional surgido de los entornos VUCA, que se caracteriza por ser más ágil y líquido que sus antecesores.

El "Homo Agile" huye de las certezas y los dogmas y se mueve como pez en el agua en la incertidumbre y la inestabilidad. Un profesional al que no le importa demasiado que le muevan el suelo bajo sus pies, porque solo es capaz de encontrar el equilibrio cuando se encuentra sobre un alambre que se balancea sobre el vacío.

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