Esther Esteban

Colaboradora política de elEconomista
Entrevista

Dice que su día a día del confinamiento ha sido similar al de muchos españoles: "Mi mujer y yo hemos teletrabajado y, como tenemos un niño de dos años, conciliar ha sido complicado". De lo único que se queja es de no haber podido ver a sus pa-dres: "No son muy mayores, tienen 70 años, y aunque viven en Madrid, hemos cumplido a rajatabla el estado de alarma y ha sido duro".A Ignacio Aguado (Madrid, 1983) vicepresidente del Gobierno de Madrid, no se le cae de la boca la expresión solidez, refiriéndose a la coalición con el PP, y niega que haya una confrontación abierta con Díaz Ayuso. Solo con echar un vistazo rápido a su currículum se adivina que podría ser la antítesis del político al uso, tanto por formación como por experiencia laboral. Llegó a estudiar simultáneamente tres carreras, Derecho y Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Comillas; y Ciencias Políticas y de la Administración por la Autónoma de Madrid. Después, hizo un máster en negocio energético y desarrolló su carrera profesional en un despacho de abogados en Liverpool y en Unión Fenosa, hasta que aterrizó en Ciudadanos como afiliado en 2013. Tiene una actividad frenética, participa en una media de tres o cuatro reuniones al día de forma telemática con los equipos de gobierno, acude a varias citas en los medios de comunicación, y celebra encuentros de partido en esta época de nuevo liderazgo. A pesar de la situación en la que vivimos, es casi imposible encontrar un hueco en su hipersaturada agenda. Se muestra muy crítico con la actuación del Gobierno en los últimos días. Dice que derogar la reforma laboral es una temeridad. Pide explicaciones sobre el acuerdo con Bildu y, aunque respalda el giro estratégico de su partido y la aproximación al PSOE , señala que "nunca darán un cheque en blanco" a Sánchez.

Entrevista

Es uno de los más de 200.000 afectados por coronavirus en España y aunque ya que se ha recuperado le han quedado pequeñas secuelas: "He perdido un 70% del olfato y, como consecuencia, el gusto. Pierdes el aroma de los alimentos y no puedes apreciar la comida. Puedo distinguir, eso sí, un plato salado de uno dulce, o si algo es ácido o amargo pero nada más", señala. A pesar de todo no se queja. Se siente afortunado porque está vivo y toda su familia sana y además tiene un doble motivo de satisfacción porque en plena pandemia ha sido elegido alcalde de su tierra, tras la dimisión de su antecesor, que fue pillado borracho y saltándose el confinamiento. Xavier García Albiol (Badalona, 1967) nació en el barrio de La Morera y es un claro ejemplo de eso que los,nacionalistas llaman un charnego, hijo de un emigrante almeriense conductor de camión de limpieza municipal y de una catalana de profesión peluquera. Nadie intuyó, ni siquiera él mismo, que cuando terminó Derecho e ingresó en el PP, en 1989, acabaría siendo presidente de su formación en su autonomía y el alcalde de la tercera ciudad más importante de Cataluña. Sabe que sus adversarios le sitúan ideológicamente en la extrema derecha y cuando le preguntas, abiertamente, si esto es cierto reacciona sin apenas dar tiempo a que la periodista termine la pregunta, negando la mayor y afirmado que es un cliché totalmente falso, una forma de desgastarle políticamente para, de paso, atacar a su partido. Dice que se encuentra muy cómodo en el traje del PP y que lo único que comparte con Vox en su amor a España. Se muestra partidario de tomar medidas legales para que en España quien gane las elecciones gobierne y no cree que sus adversarios se atrevan de nuevo a plantear una moción de censura para descabalgarle. Está en contra de los escraches, tanto los que en su día le hicieron a él con los como los que le están haciendo ahora a Pablo Iglesias, y cree que el presidente será incapaz de sacar a España de esta situación por lo que no descarta un escenario de elecciones generales a medio plazo. No tiene ni miedo ni pelos en la lengua.

Entrevista

Dice, con un punto de contenida satisfacción, que la autonomía que preside ha sido la que menos contagios y fallecidos ha tenido de España; no se le cae de la boca la palabra maltrato; y se refiere con dureza y un punto de indignación a la actitud que Pedro Sánchez mantiene con su tierra: "Ni ha sido justo con el sistema de financiación ni quiere serlo con los fondos del coronavirus", señala. Fernando López Miras (Lorca, 1983) es el presidente autonómico más joven de España, pero no es ni mucho menos un novato en política. Inició su andadura en la cosa pública en las nuevas generaciones de Lorca, con 18 años y tras ocupar varios cargos orgánicos fue elegido diputado en la asamblea autonómica. Licenciado en Derecho y titulado en mediación civil y mercantil, tiene un MBA en Administración y Dirección de empresas, formación que le valió para que, durante cuatro años y con solo 27, fuera el director de gestión del Hospital General Universitario de Lorca, cargo que desempeñaba cuando tuvieron lugar los terremotos de 2011. Es de verbo fácil, un volcán en erupción, que pertenece a la nueva generación de políticos del PP, amigos de Pablo Casado, que no están dispuestos a ser silenciados. Dice que su partido no puede apoyar una ampliación del estado de alarma que el Gobierno utiliza para recortar derechos, libertades e imponer una hoja de ruta ideológica.

Entrevista

Es el encargado de potenciar mediáticamente al PP, una tarea titánica en estos tiempos revueltos que no le permite darse un respiro. "Añoro muchísimo ir a Málaga y ver a mi gente, pero es momento de estar a la altura de lo que los españoles nos reclaman", señala. Pablo Montesinos (Almería, 1985) pasó en un tiempo récord de ejercer su profesión de periodista -encargado desde 2008 de cubrir la información sobre el PP para Libertad Digital, además de ser una de las caras reconocibles en las tertulias televisivas- al compromiso político, convirtiéndose en uno de los líderes pata negra de Génova 13. No se arrepiente, aunque reconoce que todavía le cuesta no estar al otro lado. "Estoy contento, pero sigo teniendo el periodismo en las venas y comprendo perfectamente la intensidad con la que estáis viviendo esta crisis terrible para todos, donde se intenta acallar cualquier voz crítica o discrepante", dice . El vicesecretario de comunicación del PP y diputado por Málaga se crió en el malagueño barrio de Miraflores del Palo, y allí realizó sus estudios en los colegios Valle Inclán y San Estanislao, hasta que se trasladó a Madrid para licenciarse en Ciencias de la Información en la Complutense. Tiene un discurso de centroderecha de libro. Es moderado, dialogante y tranquilo, y durante el encuentro no hay preguntas sin respuesta, aunque, eso sí, evita siempre las palabras gruesas en las que se fajan algunos de sus compañeros. Dice alto, claro y rotundo que si Sánchez no es capaz de encontrar en 15 días un plan B al estado de alarma, no vuelva a pedir unidad porque ellos le darán la espalda e insiste en que no van a aceptar ni chantajes ni amenazas porque "los españoles merecen certidumbres".

Entrevista

Desde febrero no ha podido ver a sus hijos mayores, que están en Vitoria, mientras el permanece en Madrid con los dos más pequeños y su mujer. Aunque acude físicamente al Congreso y también a su despacho de Vox -en la madrileña calle Bambú- sigue extremas medidas de seguridad. "Tras Vistalegre aunque era asintomático me hice el test y dio positivo. Dos semanas después dio negativo y estoy estupendamente. No he tenido ni un síntoma, pero tomo todas las precauciones", señala. Santiago Abascal (Bilbao, 1976), licenciado en Sociología por Deusto y líder de la tercera fuerza política del país, está acostumbrado a que sus adversarios les llamen de todo. Él, sin embargo, no se inmuta. Aunque él y su partido son relativamente nuevos en el tablero de la representación parlamentaria no es, ni mucho menos, un novato en política. Hasta noviembre de 2013, cuando anunció su abandono de militancia en el PP, "en desacuerdo con la actuación de Rajoy" había sido una figura importante y con varios cargos en el PP vasco. Tras su adiós puso en marcha Vox, según dijo, con la meta de ser una alternativa a la partitocracia de PP y PSOE, regenerar la democracia, y defender la unidad de la nación española, pero no ha sido hasta las últimas elecciones cuando se han consolidado rotundamente.

Entrevista

Es vicepresidente primero del Grupo Parlamentario Popular en el Parlamento Europeo, donde se mueve como pez en el agua y se ha convertido en un maestro en el arte del parlamentarismo, lo que le ha situado siempre como una estrella ascendente al lado de los distintos líderes que han pasado por su partido político.

Entrevista

Cuando le preguntas qué le quita el sueño, contesta rápido que "ver sufrir a los ciudadanos". Reyes Maroto (Medina del Campo, 1973) es consciente de la importancia de las decisiones que se adoptan en su Departamento, que aglutina los sectores fundamentales del país y reconoce que, a veces, se apoya en pequeños detalles: "Me emocionó un tuit del proyecto de respiradores Resistencia Team, que acompañamos desde el Gobierno: Hace 30 días que empezamos. Muchas horas sin dormir, muchas alegrías y muchas decepciones, pero volveríamos a hacerlo sin dudarlo. De personas para personas". No se le caen de la boca las palabras diálogo y cooperación, y pone en valor el entendimiento público y privado.

Entrevista

Su confinamiento no es distinto al del resto, pero más ajetreado porque tiene cuatro hijos y se encarga de vigilar sus estudios. Su trabajo también ha aumentado, porque además de acudir a los plenos -cuando hay sesión- mantiene hilo directo a diario con el líder de su partido Santiago Abascal y otros compañeros para marcar la estrategia política.

Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos

Está, como todos, confinado en su casa, en Burgos, con su mujer y su hijo pequeño, porque "los dos mayores están en Madrid", pero tiene su agenda absolutamente saturada. "No tengo un minuto libre. Estoy todo el día colgado al teléfono o sentado frente al ordenador. Hacemos videoconferencias con mi equipo del Consejo General de Farmacéuticos, los presidentes de los colegios profesionales, la industria, la Agencia del Me- dicamento, la distribución", dice. Además, en lo que llevamos de pandemia ha tenido tres conversaciones largas con el ministro de Sanidad y cada día se enfrenta una nueva dificultad imprevista, pero no se queja. Es el máximo responsable del colectivo de farmacéuticos, otro de los que están remangándose en primera línea.

Comandante del Mando de Operaciones

Ha conocido de primera mano –participando en misiones de paz– las guerras más cruentas de los últimos tiempos, desde Bosnia-Herzegovina a Irak pasando por el Líbano, y ahora el teniente general Fernando López del Pozo, comandante del Mando de Operaciones, es el máximo responsable de la Operación Balmis, concebida para coordinar a nuestras Fuerzas Armadas en la lucha contra el coronavirus. Por eso, desde el 14 de marzo, cuando la ministra de Defensa le encargó esta misión, no sabe lo que son horarios.