Barry Eichengreen

Profesor de Economía en la Universidad de California-Berkeley y Cambridge.
Productividad total de los factores

La recientes tendencias del crecimiento de la productividad hacen difícil ser optimistas de cara al futuro. En 2014, el crecimiento global de la productividad total de los factores (PTF), que mide la productividad combinada del capital y el trabajo, fue básicamente de cero por tercer año consecutivo. Supone un descenso respecto al 1% de 1996-2006 y el 0,5% de los años de crisis de 2007-2012. Todo indica que 2015 no ha sido menos sombrío. En EEUU, los datos revisados y publicados a principios de diciembre indican que la productividad subió apenas un 0,6% anual en el tercer trimestre.

Opinión

Durante gran parte del año, los inversores han estado pendientes de cuándo ?despegará? la Fed, es decir, cuándo subirá los tipos de interés en 25 puntos base, el 0,25 por ciento, como primera medida para normalizar las condiciones monetarias. Los mercados han subido y bajado en respuesta a pequeños cambios en las declaraciones de la Fed que se han considerado que afectan a la probabilidad de que el despegue sea inminente.

Barry Eichengreen

Durante gran parte del año, los inversores han estado pendientes de cuándo "despegará" la Fed, es decir, cuándo subirá los tipos de interés en 25 puntos base, el 0,25 %, como primera medida para normalizar las condiciones monetarias. Los mercados han subido y bajado en respuesta a pequeños cambios en las declaraciones de la Fed que se han considerado que afectan a la probabilidad de que el despegue sea inminente.

Opinión | Barry Eichengreen

Cuesta ser optimista sobre Europa. El verano pasado, una lucha política entre Alemania y Grecia estuvo a punto de hacer añicos la Unión Europea. En un país tras otro, los partidos extremistas ganan terreno y la incursión del presidente ruso Vladimir Putin en Ucrania, a las puertas de la UE, ha convertido la política exterior y de seguridad de la EU en un tema clave.

Opinión | Barry Eichengreen

E l 11 de agosto China devaluó su moneda un 2 por ciento y reformó modestamente su sistema de tipos de cambio. No fue un suceso transcendental, pero los mercados financieros respondieron como si les hubiera caído un meteorito. La reacción negativa no es ningún misterio: la devaluación de China era un ejemplo de libro de texto de cómo no gestionar la política cambiaria.

Opinión

El 11 de agosto China devaluó su moneda un 2 por ciento y reformó modestamente su sistema de tipos de cambio. No fue un suceso transcendental, pero los mercados financieros respondieron como si les hubiera caído un meteorito. La reacción negativa no es ningún misterio: la devaluación de China era un ejemplo de libro de texto de cómo no gestionar la política cambiaria.

Opinión | Barry Eichengreen

Los banqueros centrales siguen inquietos por los mercados de activos burbujeantes y hacen bien, dada la crisis financiera de 2008-2009. Ya se han quemado antes, y ahora son tímidos por partida doble. Además, los recientes desplomes de la bolsa china no han aliviado precisamente sus miedos.

Opinión | Barry Eichengreen

La profesión económica ha sido, sin duda alguna, la primera víctima de la crisis financiera global de 2008-2009. Después de todo, sus representantes no supieron anticiparse a la calamidad y muchos parecían incapaces de decir nada útil cuando llegó el momento de formular una respuesta. Sin embargo, y al igual que con la economía global, hay motivos para esperar que la disciplina se va a recuperar.