Alberto Horcajo

Cofundador de Red Colmena

En 2021 las cotizaciones bursátiles de los operadores europeos de telecomunicaciones han registrado un año más de atonía relativa, particularmente si cualquier apreciación no se mide en relación con los mínimos de la pandemia si no en relación con la media de las cotizaciones del último lustro. En realidad, hace más de una década que las "telecos" europeas alcanzaron sus máximas capitalizaciones y el precio de las acciones de las mismas se ha mantenido en muchos casos en mínimos históricos, representando sólo alrededor del 15 por ciento de lo que llegaron a valer hace ya más de veinte años, sin apenas recuperación en relación con los vistos en la etapa más álgida de la pandemia en 2020. Sin embargo, también el año pasado hemos asistido al interés del capital privado por los operadores, como puso de manifiesto en España el cierre de la compra de MásMóvil por Cinven y KKR, la manifestación de interés -bien recibida- de la misma KKR por Telecom Italia y si se le reconoce la condición de inversor financiero especializado, el aumento de la participación de Altice en BT. Tal vez sean esos todos los movimientos en el control de los operadores que veamos por mucho tiempo o tal vez, no.

EMPRESAS

La extensión de 5G en las comunicaciones móviles es una realidad. Con el despliegue el año pasado de las primeras redes de radio íntegramente 5G (stand-alone en inglés, es decir no dependientes de la señalización asociada a 4G ni tributarias de la frecuencia inferior de esta última tecnología, que ofrece menor ancho de banda) los usuarios, particularmente empresariales, están pudiendo comprobar qué hace realmente diferente a 5G frente a la generación anterior de comunicaciones móviles.

Análisis

Tras un año 2021 probablemente de transición entre el estado de la tecnología antes de la pandemia y un nuevo entorno económico dominado por las plataformas de Internet -el mundo “tecnopolar” que vaticina Ian Bremmer en el último número de Foreign Affairs-, quizás el nuevo año traiga la dinamización de las TIC que debiera generar una digitalización acelerada de todas las actividades, no obstante las tensiones macroeconómicas asociadas al repunte de la inflación y al deterioro de las haciendas públicas.

Si la competencia se basa en la multiplicidad de ofertas y en una demanda creciente e informada, la banda ancha fija española goza de una buena salud competitiva, después de recorrer un itinerario de más de dos décadas de compartición de infraestructuras a precios regulados, de promover la prestación indirecta de los servicios sobre infraestructura ajena y de una agregación constante de valores accesorios a la oferta básica de conectividad, con el objetivo patente de erosionar la cuota del antiguo operador incumbente, Telefónica. Por el contrario, la telefonía móvil surgió hace casi treinta años en un entorno de competencia, en el que por poco tiempo la cobertura fue un factor diferencial. En seguida las promociones, en aquella época vinculadas a la variedad de terminales y a las subvenciones de los mismos fueron determinando las cuotas de mercado, teniendo presente que hasta más de una década después no se lanzaron los primeros paquetes fijo-móvil y la televisión no formaba parte de las ofertas integradas de los operadores. En paralelo, la preexistencia de un operador fijo único y la progresiva aparición de operadores alternativos para los servicios de voz sustentó el interés en ese negocio de quienes ya participaban en el negocio móvil y al aprovechamiento por Telefónica del bucle de cobre para proveer los primeros servicios de datos domésticos ADSL siguió aún en la década de los noventa la "apertura"del bucle de los abonados en las centrales de Telefónica. Después vendrían los despliegues de fibra óptica, la tecnología de transmisión más potente y evolucionable, que emplean buena parte de la obra civil del cobre, de modo que Telefónica se vería obligada a ceder tal infraestructura para que otros pudieran pasar sus redes y llegar a los hogares a los que dirigirían sus ofertas de conectividad, singulares o integradas incluso con una parte de contenidos (actualmente la oferta más completa, "5P" incluye voz y datos fijos y móviles y TV -con sus múltiples desdoblamientos-).

En 1870 entró en funcionamiento el primer cable telegráfico submarino, que unió la Península Ibérica, desde Carcavelos (Portugal) con el Reino Unido (Porthcurno). Hasta 1883 no se uniría por el mismo medio la península con Canarias. En los últimos ciento cincuenta años la evolución de las telecomunicaciones submarinas ha evolucionado de manera impresionante. En las últimas dos décadas, la expansión mundial de las plataformas de Internet ha requerido la interconexión de numerosos centros de procesos de datos (CPD) para el almacenamiento, tratamiento y transferencia de un volumen enorme de información, que se genera y se puede transformar a escala planetaria en conocimiento, cultura y negocio al margen del nivel de desarrollo de la nación de la que proceda.

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