Alberto Horcajo

Cofundador de Red Colmena

La simplicidad aparente, en el plano de los sentidos, invita a la experimentación en Internet, como es patente que ocurre con el diseño y la sencillez de uso del buscador de Google (no en balde Chrome y el sistema operativo asociado ya fueron considerados por Pat Pilcher en un artículo en The Independent en 2013, una referencia en la sencillez de estructura, propósito y facilidad de uso para un público ilimitado), que sin embargo contiene una riqueza de informaciones y posibilidades de uso de tales informaciones, mediante el empleo de facilidades ofrecidas a través del buscador, que cautiva al usuario, quien por si mismo hace más útil y eficiente al propio buscador, compartiendo con otros usuarios la ganancia de información, de una manera tan sencilla e intuitiva que prácticamente pasa desapercibida. Por el contrario, en el mismo ámbito, la mayor complejidad genera tensión en distintos planos, asociada a la percepción de un empleo ineficiente del tiempo, dimensión personal intransferible que parece adquirir mayor valor ante el incremento de posibilidades desconocidas y el riesgo consiguiente de distracción.

El anuncio reciente de la escisión de Warner Media de AT&T para fusionarla con Discovery supone la renuncia a la idea sostenida por muchos directivos y consultores de los sectores de las telecomunicaciones y de los contenidos de que la concentración transversal de unas con los otros (en el acrónimo TMT en inglés, "telecomunicaciones, medios y tecnología") reporta enormes ventajas y beneficios. El tortuoso cierre de la compra de la antigua Time Warner por parte de AT&T tuvo lugar hace menos de cuatro años, cuando prevalecía una visión que asociaba a la integración de operadores de telecomunicaciones y proveedores de contenidos múltiples ventajas: de una parte, la perspectiva de generación de ingresos adicionales entre las bases de clientes de los primeros, en aquella época notablemente más grandes que el número de suscriptores de los servicios entonces llamados de "streaming", frente a la atonía de las ventas de conectividad, en una espiral acelerada de erosión de precios; la posibilidad de dar un uso y en consecuencia un retorno adecuado a las cuantiosas inversiones en despliegue de banda ancha, en sus distintas modalidades; la generación de una propuesta de valor diferencial y única, basada en la exclusividad de los contenidos propios o adquiridos, reservados a los clientes de lo que vino a llamarse el paquete de servicios "cuádruple" (voz fija+móvil+banda ancha+TV), en la actualidad extensamente implantado pero entonces una fórmula novedosa de captación y retención de los clientes con un esfuerzo financiero anticipado que aún hoy sigue requiriendo períodos de permanencia más allá de la siguiente campaña similar de algún competidor y asociado en el pasado frecuentemente con algún aliciente añadido, como un terminal subvencionado; finalmente, aunque ahora no sea el caso, mediante la adquisición de negocios de contenidos, tradicionalmente considerados más arriesgados que los de telecomunicaciones, aprovechar el menor coste de capital y mejores condiciones de acceso al crédito de los operadores para crear una fuente de ingresos complementarios en lugar de reembolsar a los accionistas o aumentar el reparto de dividendos, convencionalmente relacionados con las empresas de crecimiento vegetativo ("utilities").

Como consecuencia de la pandemia, se ha acelerado la adopción del trabajo y del aprendizaje a distancia. El lugar donde se desarrolla la jornada laboral, para aquellas personas que no están físicamente en relación con el público o prestando sus servicios en fábricas o talleres e instalaciones o en la amplia gama de actividades de construcción o mantenimiento de equipamientos. En España, según un informe de Adecco, cerca de 2,86 millones de personas trabajaban desde sus domicilios en el primer trimestre de 2021, algo menos del 15% de la población ocupada, con un incremento del 75% en el último año. Aunque el porcentaje de trabajadores a distancia en España es cerca de 6 puntos porcentuales menor que la media de la Unión Europea, conviene tener presente la menor intensidad de capital fijo del tejido productivo español, fuertemente vinculado a industrias de transformación y al turismo y sus adyacencias. Un espaldarazo definitivo al teletrabajo en España se deriva del Acuerdo General para su implantación en la Administración General del Estado, firmado el 12 de abril pasado y por el que más de 230.000 funcionarios podrán teletrabajar en torno al 60 por ciento de su jornada.

tecnología

El pasado 9 de marzo, la Comisión Europea transmitió al resto de las instituciones de la Unión su plan de acción en el ámbito de la transformación digital de la UE en la próxima década, denominado Brújula Digital. El plan, de enorme ambición y muy limitada concreción, particularmente en los mecanismos de diseño y adopción conjunta de políticas por los Estados Miembros, como han destacado separadamente Raquel Jorge-Ricart, del Real Instituto Elcano y Giles Merritt, de “Friends of Europe”, se basa en cuatro ejes o puntos cardinales e intenta abarcar todos los ámbitos en los que debe manifestarse el avance digital de la UE hasta 2030:

Desde hace casi dos décadas, coincidiendo con la abolición de los monopolios en las telecomunicaciones, con la atribución de sistemas de numeración a diferentes proveedores y la madurez de los sistemas de itinerancia en la telefonía móvil ("roaming"), la cuota de los operadores virtuales (aquellos que emplean las redes y una variedad de medios técnicos para la facturación o la atención a los clientes, por ejemplo) no ha hecho más que crecer, basados en un modelo de costes previsibles -en función de los precios de uso de los medios ajenos- que a medida que han ido incorporando los beneficios de la mayor escala han propiciado precios a los clientes finales cada vez más competitivos.

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