Transportes y Turismo

El Gobierno de Sánchez desbloquea la terminal de 2.000 millones del puerto de Valencia

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La primera visita del nuevo ministro de Transportes, Óscar Puente, al puerto de Valencia ha levantado una expectación poco habitual, después de que en los últimos meses desde el empresariado y las administraciones valencianas, ahora en manos del PP, se haya redoblado la presión para despejar el camino a la macroterminal de contenedores de la naviera MSC.

Después de años de guerra política por el rechazo de los partidos de izquierda con los que los socialistas han gobernado en España y Valencia, Compromís y Podemos y ahora Sumar, Puente ha anunciado que el Consejo de Ministros dará luz verde el próximo martes a la primera obra necesaria para esta infraestructura. Se trata de la licitación de las obras valorados en 660 millones de euros que debe acometer la Autoridad Portuaria de Valencia, previas a los trabajos de MSC para levantar la futura terminal. Una medida que supone arrancar esta macroterminal, que el propio ministro definió como la mayor inversión en la historia de los puertos españoles.

Ese concurso público lleva parado en la mesa del Consejo de Ministros desde el mes de abril, después de el puerto de Valencia lograse el visto bueno de Puertos del Estado y el propio Ministerio de Transportes. El motivo era el rechazo de Yolanda Díaz y Podemos al proyecto. De hecho, la tramitación ya había sufrido continuos retrasos por los recursos e informes contrarios de las administraciones controladas por Compromís en Valencia, incluidos los del exalcalde de Valencia, Joan Ribó.

Paradójicamente, la pérdida por parte de los socialistas de la Generalitat Valenciana y del Ayuntamiento de Valencia, que pasaron a manos de una coalición de PP y Vox tras las elecciones, han hecho que la postura de sus compañeros en el Ejecutivo de Madrid se haya vuelto más activa a favor de la terminal.

Básicamente, los partidos de izquierda que rechazan la ampliación exigían una nueva Declaración de Impacto Ambiental (DIA), ya que consideraban que la realizada en 2007 y con la que se realizó el dique de abrigo de la ampliación norte que se concluyó en 2012 tras más de 200 millones de euros de inversión, ya no era válida.

El ministro de Transportes defendió sin embargo que "este proyecto es ecológico" porque la terminal se autoabastecerá de energía y además lo consideró básico para trasladar contenedores del camión al ferrocarril. Precisamente MSC fue elegido como socio privado de Renfe Mercancías. Además, aseguró que "no podemos seguir esperando ni estirando más" un proyecto esencial para el primer puerto de España y el cuarto de Europa por contenedores.

En su intervención en la Autoridad Portuaria de Valencia Puente compareció tanto con el presidente valenciano, Carlos Mazón, como la alcaldesa María José Catalá, que agradecieron esta decisión pese al distinto color político e incluso brindaron de manera afable con el ministro. Además, sus palabras fueron ovacionados por una nutrida representación de empresarios valencianos presentes, entre ellos el presidente de MSC España, Francisco Lorente, con el que el propio Mazón bromeó al asegurar que iba a pedir una ambulancia para que le atendiesen.

La reacción entre los que hasta hace no tanto eran compañeros de Gobierno en Valencia ha sido muy distinta. Desde Compromís, que forma parte de Sumar y que llegó a asegurar que condicionaría su apoyo a la investidura de Sánchez a que se rechazase la ampliación portuaria, Papi Robles, portavoz en el Ayuntamiento, afirmó "que no habrá ministro de Sumar" que apoye el proyecto de construcción de la terminal. "Tanto el Partido Popular como el Partido Socialista están propinando la mayor puñalada que se le puede dar a la ciudad de Valencia", añadió.

Las cifras

En estos meses el propio puerto de Valencia ha revisado los precios para la obra que le corresponde, fundamentalmente de dragado y relleno del suelo tras ese dique donde se ubicará la terminal, y los ha elevado en 118 millones más los 542 millones iniciales.

En el proyecto que presentó para la concesión, MSC había cifrado su inversión en 1.011 millones de euros para las obras con una duración de casi 6 años para su futura cocnesión. Sin embargo desde la compañía ya han reconocido que esa cifra tendrá que ser superior por el tiempo transcurrido e incluso apuntan a un incremento de cerca del 50%. Una estimación que sitúa la inversión total por encima de los 2.000 millones de euros.

Una vez en marcha al 100%, la terminal prevé ser una de las más automatizadas de Europa y tendrá capacidad para mover 5 millones de contenedores, el tráfico total actual del puerto, lo que también ha generado un choque con la mayor terminal actual de Valencia, controlada por la naviera china Cosco.

Pulso judicial

Ahora los opositores a la terminal amenazan con mantener un pulso judicial tras la decisión de la parte socialista del Gobierno de apoyar esta infraestructura. De hecho, un colectivo social ya ha presentado varios litigios contra los actos administrativos de la Autoridad portuaria y también sobre a quién corresponde la decisión sobre si es necesaria una nueva DIA o no.

Lo cierto es que en el mismo puerto de Valencia existe un peligroso precedente, el de la ZAL. Pese a llevar más de una década finalizada, las empresas siguen sin poder instalarse tras una sentencia que está recurrida.

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